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Etiquetas:   Artículo opinión  

Zapatero, con el agua al cuello

Wifredo Espina
Wifredo Espina
@wifredoespina
martes, 23 de febrero de 2010, 09:38 h (CET)
Hace bien Zapatero en pedir ayuda. No le queda más remedio. Es un náufrago con el agua al cuello. Se ahoga, y con él puede hundir el país. Su SOS está justificado.

Pide ayuda, ahora, incluso al Partido Popular. Y lo hace desesperadamente. No ya en nombre suyo, que seria reconocer el fracaso de su política, sino en nombre de España, lo que aún es peor. Significa, ni más ni menos, que ha llevado el país al borde del precipicio. Es decir, de la bancarrota económica y política.

En esta situación extrema, ¿quién le va a echar una mano gratuitamente, sin contrapartidas? Todos los que durante esos años de su mandato le han ayudado han sacado tajada en ello. Unos más, otros menos. Algunos, más promesas que realidades. Pero Zapatero ha logrado comprometerles en su política, que es tanto como decir que en su fracaso.

Quien no se ha dejado comprometer en ello es el principal partido de la Oposición. El Partido Popular, al que Zapatero, desde el primer momento, ignoró irresponsablemente en las grandes decisiones, y al que se propuso destrozar, ¿cómo le puede prestar ayuda en este complicado momento? ¿Pedir ayuda al que has denostado sistemáticamente, al que es precisamente alternativa de gobierno, al que está esperando que caigas para poner en práctica otro programa de gobierno?

Si espera que el partido de Rajoy le ayude en estos momentos, deberá pagar un alto precio. Rajoy ya le ha dicho que, de entrada, debe retirar algunas de sus decisiones y proyectos, como la subida de impuestos y el reparto improductivo y sin control de dinero público, y, además, que ha de reducir drásticamente los gastos del Estado, por ejemplo suprimiendo ministerios, entre otras cosas.

Son premisas básicas para que pueda empezar a hablarse de un “gran pacto”. Si no se admiten, pedir un “gran pacto” es una simple maniobra para ganar tiempo. Y pretender que la Oposición caiga en la trampa de verse comprometida con una política que no es la suya y que ha demostrado conducir al fracaso. Si también el principal partido de la Oposición pierde su crédito, si deja de ser una alternativa de gobierno, se habrá creado un gran vacío de poder. Ya no habrá ni siquiera esperanza.

Hace bien Zapatero (no le queda más remedio) en pedir ayuda, pero seguramente no hace mal Rajoy en ponerle condiciones; para no hundirse juntos. Y con ellos, al país.

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