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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

El factor inmencionable del encuentro sanitario

E. J. Dionne
E. J. Dionne
martes, 23 de febrero de 2010, 07:32 h (CET)
WASHINGTON - Esta semana va a determinar la forma de la política estadounidense durante los próximos tres años.

No, no es una de esas exageraciones periodísticas destinadas a captar su atención, aunque espero que haya hecho. Es una descripción exacta de los riesgos que reviste el encuentro de la sanidad convocado para el jueves por el Presidente Obama.

La cuestión es si la cumbre resulta ser o no el punto de inflexión de un ejercicio político que, por el momento, se está moviendo de manera decisiva hacia los Republicanos. Si la cumbre no da un vuelco a la situación y no lleva a la aprobación de una reforma integral de la sanidad, Demócratas y Obama tienen todo un trago miserable por delante lo que les resta del mandato de él.

Los Republicanos lo saben y están haciendo todo lo posible por socavar, restar importancia, desacreditar y distanciarse del encuentro.

Insisten, como hizo el secretario de la oposición en la Cámara John Boehner, en que la única prueba de la seriedad Demócrata es que estén dispuestos a "olvidarse" de los proyectos que ya han sido aprobados y "empezar de cero". Hacer algo diferente es desechado como "acuerdo entre bastidores".

Por supuesto es absurdo decir que Cámara y Senado, después de haber trabajado durante un año para aprobar proyectos de ley muy similares, ahora deben renunciar a ellos. Pero Boehner sabe lo que hace: quiere que los Demócratas se olviden de la sanidad porque hacerlo sería la mejor manera de demostrar que carecen de las agallas y la competencia necesarias para gobernar.

Los Republicanos no pueden ver este encuentro porque si funciona, impedirá que suceda esto y también porque descubre las cartas de golpe.

Por encima de todo, Obama está tratando de obligar a los Republicanos a poner sobre la mesa sus propias ideas en sanidad. Tan pronto como esto ocurra, el debate dejará de girar sobre los fallos, reales o ficticios, de las propuestas de los Demócratas. Se convierte en una elección entre lo que quieren hacer los Demócratas y lo que quieren hacer los Republicanos. Esa es una lucha justa.

Obama también quiere reducir los dogmas y los clichés de la erudición convencional de Washington. No demasiado gobierno de luto por el fracaso del "bipartidismo" y el aumento de la "polarización" política.

Obama dice: mire - siempre dice "mire" cuando está impaciente - los Demócratas ya han incluido muchas de las sugerencias de los Republicanos en estos proyectos de reforma sanitaria, y aquí están. ¿Qué más quiere? Si la única manera de conseguir los votos Republicanos es que Demócratas moderados y de izquierdas decreten las ideas Republicanas, eso no es bipartidismo. Es capitulación. ¿No entiende la diferencia?

¿Que quiere transparencia? Hagamos todo esto a la luz pública. Yo hago público nuestro plan, usted el suyo. Todo el mundo puede echar un vistazo. No es extraño que los líderes Republicanos estén de mal humor.

La cumbre centrará la atención en el factor innombrable que el más insípido de los comentarios acerca de la pérdida de bipartidismo simula que no existe: no hay bipartidismo porque los Republicanos se han convertido en un partido conservador casi uniforme.

El Partido Republicano se opone - por principio, - a muchas de las formas de decreto ley que las anteriores generaciones de Republicanos moderados y de izquierdas estaban dispuestas a apoyar. La variante actual de Republicanos nunca daría tantos votos a Medicare como el Partido Republicano de la década de los 60 estuvo dispuesto a dar a Lyndon Johnson.

Decir que la única forma legítima de aprobar proyectos de ley es lograr que muchos de los Republicanos den su voto es insistir en que los resultados electorales no importan y que la única legislación que superará el Congreso es la conservadora. Todo lo que los Republicanos tienen que hacer es ser tercos y berrear que están "excluidos".

No culpo a los Republicanos de nada de esto. Tienen derecho a ser tan conservadores como quieran. Tienen razones tanto de peso como políticas para bloquear la reforma sanitaria. Hasta ahora, la estrategia ha funcionado. ¿Por qué deben hacer algo diferente?

Pero yo (BEG ITAL)sí(END ITAL) culpo a los que simulan no ser partidistas u "objetivos" por caer en esta maniobra.

Y ese es el farol que Obama se marca realmente con este encuentro. Está diciendo: medios de referencia, mirad honestamente lo que hacen los Republicanos. En lugar de ofrecer conferencias sobre bipartidismo o nostalgia del reino pacífico de Washington, examinad el contenido de nuestras propuestas respectivas y cómo afrontan los problemas que estamos tratando de resolver.

Ah, y también está esto: dice a los Demócratas que pueden hacer las cosas o arrastrarse al anonimato de la derrota.

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