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Etiquetas:   Buñuelos de viento   -   Sección:   Opinión

Narcisismo egolátrico aznariano

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
sábado, 20 de febrero de 2010, 09:59 h (CET)
El dedo enhiesto de Aznar es el perfecto símbolo de las dos españas, jamás nada ha simbolizado tan contundente como efectivamente las dos españas machadianas, las dos españas reales y callejeras.

España se ha dividido irreconciliablemente en partidarios y detractores del dedo de Aznar, media España se frota las manos y la otra media se lo metería por el ojo. O por otro sitio. Dos españas irreconciliables, perversas, engreídas y poseídas por la razón, que se creen poseídas por la razón, digo. No, España ya estaba dividida desde la conquista de Granada, desde la expulsión de judíos y moriscos. En eso nos hemos convertido los españoles, andamos todos deseosos de expulsar a todos los demás, seamos judíos o moriscos, sean moriscos o judíos. Lo del gobierno de Aznar fue echar sal en las llagas hasta que llegó Zapa y profundizó radicalmente en las divisiones, favoreciendo el enfrentamiento y aprovechándose del cainismo patrio.

Y España sigue irreconciliada consigo misma. Aznarianos disfrutan con el gesto y antiaznarianos disfrutan con el boicot estudiantil. Por cierto, digo yo que tan estudiantes eran también los que le aplaudían. Y tan universitarios. Pero nadie cede, todos se oponen a los otros y señalan grave y afectadamente las maldades y la perversión ajenas, sin que nadie esté dispuesto a admitir culpas propias ni disculpas ajenas. España en estado puro.

Pero a Aznar los juveniles demócratas de izquierdas querían borrarle la libertad de expresión, bueno, preferirían borrarle a él. Ah, ¿quién puede de entre los fatuos seguidores zapateriles admitir libertad de expresión para Aznar?

Y el dedo aznariano, el dedo que señaló a Rajoy, como alguien del gobierno ha dicho, es muestra de su propio ego, de su falta de cintura, de su escasa capacidad de tolerancia, de su narcisismo egolátrico. Incapaz de comprender que su estatus de ex presidente le exige estar por encima de esos niñatos mezquinos y malcriados, muchos de ellos hijos de papás de derechas, como a tantos ministros y exministros les ocurre, Aznar en realidad señalaba al cielo para indicar que sólo Dios está por encima de él. De Él, quiero decir.

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