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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group  

Ha nacido una estrella republicana

Ruth Marcus
Ruth Marcus
sábado, 20 de febrero de 2010, 09:20 h (CET)
WASHINGTON - ¿Fue todo un acontecimiento el discurso de Marco Rubio ante el CPAC el jueves? Si se pregunta, como preguntó el ex Presidente George W. Bush en tono de broma el otro día, "¿Y quién demonios es Marco Rubio?" probablemente no se lo preguntará mucho tiempo más. Rubio es el expresidente de la Cámara de Florida y aspirante conservador de 38 años a desbancar al gobernador Republicano del estado, Charlie Crist, en las primarias del Partido Republicano al Senado. Si se pregunta ¿y qué es el CPAC? probablemente usted no es un Republicano conservador. El CPAC, la Conferencia de Acción Política Conservadora, es el epicentro, durante varios días de cada invierno, del movimiento conservador; Ronald Reagan se dirigió al colectivo una docena de veces.

De manera que el discurso de Rubio hacía las veces de puesta de largo oficial ante el partido -- un acontecimiento tan importante que no sólo Rubio colgó un video de aperitivo acerca de la importancia de oponerse a la agenda Obama, sino que Crist difundió una versión cómica del discurso de Rubio. La parodia de Rubio que hacía Crist le retrataba como un "niño mimado" lobista que habla como un conservador pero que actúa como un pragmático (la descripción es mía, no de Crist) en cuestiones que van desde la inmigración al cambio climático pasando por el gasto del estímulo. Lo que según parece es muy malo, por lo menos si usted aspira a ganar unas primarias Republicanas.

Ante el CPAC, Rubio hizo que Sarah Palin pareciera verbalmente patética. Cuando algunos entre su extasiada audiencia empezaron a cantar "Marco, Marco", Rubio sacó su sonrisa de anuncio y dijo:" Siempre me da miedo que alguien empiece a gritar 'Polo' y arruine el discurso".

Entretejió sus orígenes de fenómeno que sólo se da en América -- hijo de inmigrantes cubanos huidos de Castro, padre obrero 16 horas al día, madre cajera del súper K-Mart local - con una descripción más genérica del excepcionalismo estadounidense. Las elecciones de 2010, argumentó, son "un referéndum de la identidad misma de nuestra nación", reduciéndose la elección a esto: "¿Quiero que mis hijos crezcan en el país que me vio crecer a mi, o quiero que crezcan en un país como los que vieron crecer a mis padres?"

Rubio repartió para todo el mundo. El Presidente Obama y los Demócratas, según él, están "utilizando esta crisis como tapadera no para sanar América sino para intentar cambiar América", implantando "políticas estatistas" que "redefinen fundamentalmente el papel del gobierno en nuestras vidas y el papel de América en el mundo". Los electores quieren que los líderes políticos trabajen juntos, dijo, pero sólo para obtener los resultados deseados. "El Senado estadounidense contiene tránsfugas Arlen Specter de sobra", dijo a gritos. "Estados Unidos ya tiene un partido Demócrata. No necesita dos".

Si Evan Bayh lo vio, el Demócrata de Indiana pensará que tomó la decisión acertada al anunciar que no se volvía a presentar.

Mientras Rubio pronunciaba el discurso, Obama se preparaba para firmar el decreto de lo que me temo acabará siendo una comisión de responsabilidad fiscal en agua de borrajas: no funcionará sin la participación Republicana de buena fe, y no parece estar próxima. Considere la receta fiscal de Rubio: "Bajar los impuestos a todos". "Abolir los impuestos sobre el patrimonio, la inversión y los beneficios". "Ya que estamos en ello, eliminemos también el de sucesiones". "Reducir significativamente el impuesto de sociedades". "Y ya que nos ponemos, adoptar medidas rigurosas que demuestren lo serios que somos con el control de nuestra deuda nacional".

Esto no es una receta de la administración responsable.

Rubio colmó de sobras las expectativas de ser el astro ascendente del Partido Republicano. Es joven, atractivo y atrayente; la historia de su vida no podría ser más inspiradora. Partiendo de una desventaja en su contra de 30 puntos, ya va por delante de Crist: 46,9 por ciento frente al 39,7 por ciento de Crist, según el último sondeo de Pollster.com. El mensaje de Rubio encaja perfectamente con el fervor del recuperemos nuestro país del movimiento de protesta fiscal, sin gran parte de la indignación. Es alguien a quien no perder de vista -- y para aquellos que todavía crean en la posibilidad de alcanzar soluciones bipartidistas de centro, alguien a quien temer.

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