Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Artículo opinión  

Ni rectificar ni perdonar

Wifredo Espina
Wifredo Espina
@wifredoespina
jueves, 18 de febrero de 2010, 09:04 h (CET)
Comedia no, señores Maragall y Montilla. No intenten confundir más a la gente. Sean serios.

Usted, señor Maragall, hizo unas afirmaciones, con solemnidad, reiteración y por escrito, que ahí están. Dijo lo que dijo, que es lo que quería decir. No venga ahora con excusas de malas interpretaciones. Incluso otros consejeros del gobierno catalán, como Antoni Castells, se adhirieron a sus palabras.

Y como lo que dijo y escribió públicamente y fue jaleado por otros miembros del propio gobierno, indignó profundamente al president Montilla, usted fue consecuente y puso su cargo a su disposición, es decir, presentó la dimisión.

Dijo, básicamente, dos cosas muy gordas para un consejero del gobierno: que éste “no tenía un proyecto de país” y que la ciudadanía estaba “fatigada” de la fórmula tripartita de su gobierno. Difícil una descalificación mayor de un gobierno por parte de un miembro destacado del mismo, con la aquiescencia de otros consejeros. Esto no tiene reparación, si es que hay que reparar algo.

Y usted, señor Montilla, que quedaba gravemente descalificado y desautorizado por aquellas contundentes afirmaciones de un miembro de su gobierno, no podía tragárselas como un sapo más de los que se traga cada mañana. Aquello era demasiado grave.

Vio bien que Maragall pusiera su cargo a su disposición, pero si lo aceptaba no solo admitía que las palabras de su consejero podían ser ciertas, además de auténticas, sino que su gobierno entraba en una grave crisis. Y ya tiene demasiados problemas internos y externos para abrir y afrontar uno más y de tal calado. Y a unos meses de las elecciones. Había que buscar una fórmula para que pareciera que no había pasado nada.

Había que hacer comedia. Simular que Ernest Maragall rectificaba -¡bochornoso!- y que, a cambio, usted le perdonaba -¡grotesco!-. Pero aquí, en el fondo, no ha habido rectificación, porque no se puede rectificar algo que se piensa y de lo que se está convencido profundamente y se le da la máxima publicidad. Ni ha habido perdón, porque no se puede –no corresponde- perdonar que otro piense de forma distinta y menos cuando aquel se ha prestado, ridículamente, a hacer el pariré de “rectificar”. Comedia.

Aquí lo único creible, es que ni Maragall ni Montilla quieren perder su silla en el gobierno. Y para ello están dispuestos, a toda costa, a seguir representando la no divina comedia de un gobierno más que tripartido, cuatripartito, por lo menos.

Noticias relacionadas

Las campañas contra VOX lo refuerzan y le proporcionan votos

“Los árboles solitarios si logran crecer, crecen muy fuertes” Wiston Churchill

Lenguas y banderas

Lenguas y banderas que indican identidad pueden convertirse en semillas de odio y de violencia

¿Hacia la estanflación en Argentina?

La contracción de la demanda mundial de materias provocará el estrangulamiento de sus exportaciones

Vacía hipercominicación

Los estultos charlatanes anegan lo verdaderamente importante en sus infumables peroratas

Íñigo Errejón y El Topo

Lo de La Sexta Noche a palo seco tiene su telenguendengue
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris