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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

El gran mito de la Transición

Mario López
Mario López
lunes, 15 de febrero de 2010, 08:27 h (CET)
La Transición no es una cosa que se gestara a partir del 20N del 75 como se nos ha querido vender. Es un asunto que a Franco le venía obsesionando desde mediada la década de los sesenta. Fue una tarea que robó muchas horas a los dirigentes del tardofranquismo. Quizá los más destacados ideólogos transitivos fueron Federico Silva Muñoz, Laureano López Rodó, Torcuato Fernández Miranda y Manuel Fraga Iribarne.

Pero quienes más preocuparon al Caudillo fueron los banqueros. José María Aguirre Gonzalo (ingeniero de Caminos, dueño y presidente de Banesto y Agromán) fue un peso pesado en el palacio del Pardo. No había cosa que Franco no consultara con él. Una noche de 1974 Julián Coca (uno de los dueños del banco Coca) me invitó a cenar a su maravillosa casa de Doctor Fleming y me contó cómo Franco ya tenía claro que la década de los ochenta iba a ser gobernada por el PSOE y que sentía una especial predilección por los hermanos Solana (Javier y Luís) a los que consideraba de buena familia. A Franco le inquietaba sobremanera la elaboración de una estratagema que permitiera al futuro rey Juan Carlos pasar del juramento de los Principios Fundamentales del Movimiento a estampar su firma en una Constitución al gusto de Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu. Durante una tarde de verano, disfrutando de un saludable baño en la piscina de su chalet de Torrelodones, nos lo explicó muy bien el entonces ministro de Justicia, Francisco Ruiz Jarabo, a su sobrino Nacho y a mí. Nacho y yo teníamos dieciséis años de edad y un carnet del PCE cada uno. Don Francisco, como es obvio, lo sabía y se reía de nosotros con mucha socarronería. Nacho era mi mejor amigo hasta que dejó de serlo de si mismo. Se hizo mayor y acabó siendo, sucesivamente, presidente del Catastro, jefe de la Agencia Tributaria y presidente de la SEPI, todo ello bajo los auspicios de don José María Aznar. Yo cambié mi carnet del PCE por el parche en el ojo de pirata cojo y aún sigo en ello. El caso es que la Transición se puso en escena tras más de veinte años de ensayo. El franquismo tuvo un buen aliado en la izquierda burguesa. No en balde, entre los dos exterminaron durante la Guerra Civil a los militantes del POUM y de la CNT. Desde hace demasiadas décadas todo está atado y bien atado. Y luego se meten con el juez Garzón. Vivir para ver.

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