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Lydia Bosch, el calvario de una madre

Teresa Berengueras
Teresa Berengueras
@berealsina
domingo, 14 de febrero de 2010, 08:32 h (CET)
Cuando Lydia Bosch en las Navidades de 2008 decidió separarse de Alberto Martín Caballero no sabía que iba a pasar dos años terribles en su vida. Desde el momento en que informa a su marido de que pondrá el asunto en manos de sus abogados para iniciar los trámites, trámites que se concretan en un demanda de divorcio que se entrega en abril del 2009. En el momento en que Lydia toma la decisión de separarse su marido está totalmente en contra de esta decisión, Lydia está convencida del paso que iba a dar, antes de estas fechas la pareja ya había tenido problemas en su convivencia, problemas que al haber niños intentaron solucionar, al llegar las citadas Navidades la situación era tan crítica, al menos por parte de Lydia, que no había otra solución que ser fuerte y tirar para adelante con los trámites. La demanda queda en manos de los abogados para que ejerzan su trabajo. Llega Semana Santa y Lydia se va a casa de sus padres a Barcelona con todos sus hijos, los dos gemelos que tuvo con Alberto y la niña, ya adolescente, que tuvo con Micky Molina. Separarse no es plato de buen gusto para nadie, siempre se dejan en el camino momentos maravillosos, otros no tanto y los desenlaces no siempre transcurren en paz y con tranquilidad. Para Lydia rodeada de los suyos en la ciudad que la vio, nacer, crecer y empezar como profesional del mundo del espectáculo, Barcelona, era suficiente aliciente como para que tuviera unas merecidas vacaciones. Así fue, todo se complicó a su regreso a Madrid, la hija que tuvo con Micky Molina, a la que encontraba rara de carácter y muy inestable antes de viajar a Barcelona, durante esas vacaciones habló con una amiga de Lydia, habló de su manera de estar y de su situación a la amiga de Lydia de toda la vida, la hija adolescente de Lydia le comentó que estaba inquieta desde hacia años pues cuando tenía doce años (le hablaba a los 17) el marido de su madre había abusado unos meses de ella y que ella no sabía en principio por qué estaba sucediendo todo aquello, pero le proporcionaba un gran desasosiego y en principio no sabía si era algo natural. El marido de Lydia aseguraba en familia que la niña estaba muy desorientada y que precisaba ser internada en un colegio fuera de España para conseguir que sus estudios y su forma de ser se centrara a los trece años la preadolescente fue internada para que cursara estudios en el extranjero.

La niña tenía algo dentro que no sabía cómo explicar a su madre, en las vacaciones de Semana Santa se armó de valor y confesó a la amiga de la familia. El lunes después de Semana Santa la amiga a la que le había confesado algo tan terrible después de hablar con la abogada que llevaba el caso del divorcio de Lydia creyó oportuno que toda esta historia la debía saber Lydia Bosch. La actriz se pone furiosa, siente algo inexplicable y en medio del divorcio se le añade una problemática dura y severa de un caso de supuestos abusos a una hija menor. Asesorada por la abogada la adolescente pasa unas pruebas periciales con psicólogos, durante una semana y por espacio de hora y media diaria es escuchada y estudiado su caso, los profesionales determinan que lo que explica la joven es: “probablemente posible”.

Lydia denuncia, a su todavía marido por supuestos abusos sexuales a una menor, abusos que hace 5 años que han sucedido. La policía acude a su casa para buscar a Alberto Martín Caballero a fin de que acuda a declarar, él se niega a hacerlo ante la policía, ante esta negativa la policía no tiene otra opción que llevárselo a los calabozos en espera de la juez que es con quién él quiere prestar su declaración. Esto sucede al día siguiente y esa noche, como ya es sabido, Alberto Martín duerme en el calabozo que no en la cárcel como algunos han explicado. Declaran esa mañana ante la juez Alberto y la adolescente.

En el momento en que Lydia interpone esta demanda por supuestos abusos a una menor le pide al juez una orden de alejamiento y la restricción de visitas. La juez decide que Alberto se vaya a casa y hace caso omiso a la petición de alejamiento y a la restricción de visitas. La juez no cierra el caso pero pide una prueba pericial al equipo de técnicos que trabajan habitualmente en el juzgado, esta prueba consiste en un informe que se practica en un solo día y dura cuarenta y cinco minutos, el resultado es: “Probablemente no cierto”. Lydia quiere asegurarse del estado de su hija y de cómo ha sido este mal trago e insiste con otro equipo distinto del primero y del segundo para que a su hija se le practiquen nuevas pruebas por parte de otro forense. Esta segunda prueba dura más o menos como la primera y el resultado es: “Probablemente cierto”. Se ha examinado a la adolescente en tres ocasiones, en dos se dice que es “Probablemente cierto” y en una “Probablemente no cierto”, no hay más pruebas que éstas, han pasado cinco años y la juez podría haber cerrado el caso y no lo ha hecho. Lydia ante este último resultado ha apelado al Constitucional, quiere llegar hasta el final, cree a su hija, la ha visto mal y no sabía en su momento por qué esto sucedía y durante este año que se ha ido desliando la madeja, está convencida que su hija lo ha pasado muy mal y ella la va a apoyar hasta el final.

Mientras, y paralelamente, los abogados de una y otro están tratando de resolver el tema del divorcio, en el mes de junio del 2009 les dan las medidas provisionales, la custodia de sus hijos, la casa en la que vivía toda la familia además de 7.500 euros para Lydia ya que la pareja paga los gastos de su casa un 50% cada uno de ellos. Lydia pedía una pensión de 15.000 euros porque en esa casa de Pozuelo en donde viven siete personas hay muchos gastos, gastos que desde el inicio de su relación queda establecido que correrán a cargo de Lydia y Alberto, nada anormal si se tiene en cuenta que Lydia a lo largo de su carrera había ahorrado un patrimonio importante, es más, a mi me facilitan datos que por elegancia no publico, cuando Lydia y Alberto empiezan a vivir juntos el patrimonio de Lydia es superior al de Alberto.

¿Cómo surge esa historia de que Alberto ha hecho las funciones de representante de su mujer mientras han estado casados?, muy sencillo y muy complicado, a pares, en el año 2001 Lydia y Alberto crean una empresa para comprar bienes inmuebles, todavía es buen momento para hacer negocios inmobiliarios, la crisis todavía no nos había invadido. Esta empresa hace cero operaciones pero no la cierran, cuando a Lydia le ofrecen una serie televisiva y protagonizar anuncios necesita una empresa para facturar su trabajo, el matrimonio decide que Lydia facture sus trabajos a través de esa empresa, la empresa es al 50% de la pareja y los dos figuran como administradores de la misma, por lo tanto jamás el marido de Lydia ha ejercido de manager pues el trabajo de Lydia lo hace ella personalmente y lo gestiona a través de esa empresa, empresa que está vigente y que según mis datos Alberto quiere quedarse con el 50% de la empresa, una empresa en la que nunca él ha facturado.

En casos tan complejos y complicados como el que estamos tratando seguro que ni todos son buenos ni malos, pero he visto desde que saltó la noticia a la prensa como Lydia es calificada en algunos medios como la más mala, la que lo hacia todo muy mal, la mujer ambiciosa que deseaba tener un ritmo de vida alto al haberse casado con quién se había casado. Nadie, absolutamente nadie ha explicado, creo, que Lydia se casa y decide consagrarse a la familia ya que, según mis informaciones, a Alberto que su mujer salga constantemente de casa para trabajar no lo le gusta tanto. Lydia, cuando conoce a Alberto, era una mujer con mucho trabajo, especialmente en Televisión, recordar su trayectoria sería demasiado largo, cuando Lydia convive primero con Alberto toma una decisión, ser madre, ocuparse de su familia, ¿podemos pensar que el trabajo la ha dejado en la cuneta justo minutos antes de ir a vivir con Alberto?, pues no, eso no funciona así, Lydia ha trabajado siempre mucho y si no lo ha hecho ha sido porque por la familia, los hijos y el amor había decidido cambiar su forma de vida. Nada más. Es por eso que ahora que su situación ha cambiado y que Lydia, muy probablemente, piense que la vida continúa escuchará las propuestas de trabajo que ya están en la mesa de su despacho. Lydia tiene ofertas de trabajo antes, durante y ahora para volver a estar en el mercado laboral. La actriz vuelve a la vida.

Cuando recientemente la revista Interviú publicó la demanda de divorcio con toda clase de detalles, ¿a quién favorecía? ¿Quiénes tenían esos datos?, sencillo los abogados de ambos y el juez que instruye la causa. Al ver esa publicación Lydia se enojo, natural, ella jamás ha ventilado su vida privada, jamás se ha fotografiado con sus hijos en ninguna publicación y cuando salía con Micky se les tenía que pillar en actos públicos o por la calle, eran amables, hablaban de su trabajo pero no de su vida privada. En el caso de su hija y de su divorcio Lydia no ha dicho ni media palabra y siempre que ha salido alguna información susceptible de ser irregular ha mandado a los medios comunicados, el último, el que hace referencia a lo publicado en Interviú, en el que requiere al juez que lleva el caso de su divorcio que averigüe de dónde han salido estas informaciones y las personas implicadas. Lydia podría haber ido a todos los programas de televisión y hablar, le han llovido propuestas y todas, me consta, han sido desestimadas no por nada especial, Lydia sólo habla de su trabajo, jamás lo ha hecho y menos ahora hablará de sus temas jurídicos y familiares. En estos momentos y casi siempre escuchar hablar a Lydia ha sido una perita en dulce para los periodistas, es un personaje amable, educada, siempre sonriente, siempre o casi siempre de muy buen humor pero muchas veces nos deja a los profesionales con la miel en la boca esperando esa contestación a la que nunca responde.

Tendremos que ver lo que dice el Constitucional respecto al tema de los supuestos abusos sexuales de su casi ex marido a su hija y el juicio de divorcio cuya comparecencia será el mismo día en el mes de mayo, un punto álgido periodísticamente hablando y una prueba más para Lydia que ha demostrado en todo este tiempo que tiene una resistencia a prueba de bomba, no gusta a nadie que presuntamente abusen de una hija tuya y tampoco vivir un juicio mediático mientras el juicio del divorcio va marchando. Durante este tiempo hemos visto una Lydia decidida y convencida de lo que está haciendo, caiga lo que caiga, es muy posible que su fortaleza le venga al ver que todos sus amigos-as no le han dado la espalda y han estado a su lado en todo momento. Esto sin duda da fuerza a cualquiera pues los amigos y la familia son firmes puntales para las personas que, como Lydia, durante tantos meses tienen que estar demostrando su verdad y Lydia está demostrando que como madre está viviendo un largo calvario.

CUMPLEAÑOS CON CHAPUZÓN
Ly Leap, el chef y propietario del restaurante Indochine cumplía años y hacia su restaurante de la calle Muntaner nos encaminamos para celebrar junto a él y un montón de amigos la alegría de vivir. Como siempre el excelente equipo que Ly dirige iba sacando de la cocina toda clase de viandas con ese especial toque oriental y mágico que él sabe darles, y entre bocado y bocado íbamos saludando a amigos y conocidos que eran un buen montón. En los diversos corrillos que se iban formando vimos a Josep María Peiró, diseñador de vestidos nupciales, junto con su mujer Eli, reyes de los fogones como Carles Gaig y Carme Ruscalleda, la política municipal Katy Carreras, el colega de la prensa Adam Martí, la maestra de modelos Francina Díaz y hasta Antoni Castells, conseller de la Generalitat. En el momento oportuno salió a escena el pastel de cumpleaños y todos los reunidos le cantamos a Ly el cumpleaños feliz, eso si, en camboyano mientras él, feliz, apagaba las velas que no supimos cuántas eran. Pero quien de manera más original apago velas fue mi Rafa que cayó a uno de los canales con agua que rodean la parte central del restaurante, con su trasero y espalda apagó velas de candelabros, destrozó nenúfares y orquídeas y espantó a los pececillos que por allí andaban tranquilamente. Llegó a casa con los pantalones customizados a la cera y tal vez haya sacado una nueva moda para los tejanos que a partir de ahora ya no serán rotos y con manchas de lejía, la cera se va a imponer.

CARACOLES A MANSALVA
El lunes en Barcelona amaneció lloviendo pero ello no fue óbice para que un año más los amantes de los caracoles se reunieran en el restaurante Diagonal Can Soteras para dar buena cuenta de este producto de la naturaleza que ahora ya hasta se cultiva en granjas. Tenía lugar la 26ª edición de la Festa del Cargol y allá acudieron un buen número de caras conocidas, unos como Bárbara Rey para ser investida Reina de la fiesta, Bárbara, embutida en unos tejanos y sobre unos altos tacones expresó su alegría por el nombramiento “es todo un honor que hayan pensado en mi porque todos los que eligen son gente de valía y creo que no me lo merezco”, de amores dijo estar libre en estos momentos aunque seguro que más de uno de los asistentes le tiró los tejos pero ella ahora dice estar muy tranquila con su soltería. A su lado Antonia Dell’Atte nombrada “cargolina d’or” la apremiaba para ir a probar los suculentos caracoles que esperaban a la concurrencia. El mundo del deporte se había dado cita para homenajear al Dr. Ramón Cugat, traumatólogo que tantas rodillas, codos y piernas ha arreglado y que estaba allí como cofrade de honor. Con su capitán, Josep Guardiola, al frente algunos de los héroes de las seis copas del Barça estaban presentes, por un día ese gran capitán y “sargento de hierro” que es Pep se llevó con él a Andrés Iniesta, Puyol, Xavi Hernández y Milito. Con el ritual de unos suaves golpes con un enorme tenedor de madera y una bendición con un ramo de laurel este año fueron nombrados cofrades de honor Sebastián Álvaro, director del programa de TVE “Al filo de lo imposible”, el director de cine Jaume Balagueró, el tenista Alex Corretja, los actores Lluis Homar y Gabino Diego, el político de CiU Josep Maldonado, Álvaro de Marichalar, el futbolista Julio Salinas y la regatista Natalia Vía Dufresne. Después todos con el correspondiente babero para no mancharse a catar los gasterópodos, y el año que viene más.

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