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Etiquetas:   Política   PSOE   -   Sección:   Opinión

La desintegración del PSOE

Cómo se descompone un partido con 137 años de historia
Manuel Villegas
viernes, 28 de octubre de 2016, 00:32 h (CET)
No vamos a hablar de las tensiones y luchas internas que esta formación política ha tenido a lo largo de su existencia. No vamos a remontarnos a las crisis que padeció durante la Segunda República, sólo nos limitaremos a comentar, sin profundizar demasiado en la actuación de los dos últimos Secretarios generales. Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez.

El primero ostentó que no detentó, pues fue elegido como tal en las urnas, la presidencia desgobierno español desde 2004 a 2011tiempo nefasto y calamitoso para los españoles, pues su miopía política, o su falta de entendederas, no le hacía ver que estábamos al borde de la ruina: la prima de riesgo por las nubes, la sangría de la pérdida de puestos de trabajo, el despilfarro de todas las administraciones, la campante corrupción que asolaba a España. De nada de eso se percataba. Estaba en las nubes. Era un nefelibata que no quería ver lo que estaba ocurriendo en el solar hispano.

Tuvieron que aconsejarle, o ¿llamarle la atención, desde Obama, Merkel y de la lejana China. Pro él en su ceguera no percibía, o no quería hacerlo, el desastre que padecía nuestro País.

No le quedó más remedio que adelantar las elecciones, pues de haber seguido por el mismo camino, nos hubiésemos precipitado en el abismo. Eso sí, dejó nuestras arcas que las había recibido bien repletas, llenas de telarañas y facturas pendientes de pagar por todos los cajones y rincones.

Él comenzó el desastre al que hoy se ve abocado el PSOE.

Fue elegido, en mala ahora, como Secretario general del mismo Pedro Sánchez, ser cuya maniática obsesión era llegar a Presidente del Gobierno al precio que fuese. Las elecciones a las que se presentó, desastrosa la primera y bochornosa la segunda, ya que obtuvo los peores resultados que el mencionado partido ha cosechado a lo largo de su historia.

Perece ser que el único motivo de su existencia era su odio al PP y por consiguiente a su Presidente, al mismo tiempo que del Gobierno, Mariano Rajoy.

Aunque no abiertamente se actualizó el pacto del Tinell y se empecinó en cualquier tipo de acuerdo con el partido mencionado.

En el colmo de su soberbia sólo sabía pronunciar la palabra no, junto con la frase que dirigía a Rajoy: ¿Qué parte del NO es la que no entiende?

Con los pocos votos obtenidos tuvo el atrevimiento de presentarse a la investidura para presidente desgobierno logrando el primer intento fallido de formar Gobierno de la historia de la democracia.

Si su interés hubiese sido el de lo que necesitamos los españoles y hubiera actuado como un verdadero hombre de Estado, debería de haber depuesto sus inconfesables intereses particulares y partidistas y, por el bien de España debería de haber ayudado a Rajoy a formar Gobierno. Pero no su tozudez y ambición de poder le hicieron presentarse por dos veces a la investidura para llegar a ser Presidente del Gobierno. Resultado: DOS ESTREPITOSOS FRACASOS, aún así, su falta de comprensión de la situación, y su odio visceral a Rajoy, seguía manteniéndose en su pertinaz cerrazón.

Al final los barones sensatos y preocupados por el bien de España no han tenido más remedio que defenestrarlo obligándolo a presentar su renuncia, consiguiente el deshonroso título de ser el peor Secretario general del PSOE en toda la historia del partido. Jamás, en tiempos anteriores, ningún dirigente socialista se había enrocado empecinada y temerariamente al cargo como él.

¿Qué han conseguido Zapatero y Sánchez? Resquebrajar casi hasta la descomposición un partido con tantos años de historia y tan necesario para la Democracia española.

Lo han dejado roto como muchos barones socialistas han manifestado, y ahora queda la labor de intentar volver a coserlo, estañas las heridas y procurar que no se queda en un partido residual, cuyo lugar ocuparía Podemos que intenta implantar un totalitarismo de corte leninista, como sus dirigentes han contribuido a patentizar en Venezuela, con la sombra chinesca detrás.
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