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Etiquetas:   Un lugar llamado desarrollo   Coaching   -   Sección:   Productividad

Dejar de criticar y empezar a hacer

“Quejarse de los demás es fácil, lo difícil es cambiar una parte de ti”
César Piqueras
@cesarpiqueras
viernes, 28 de octubre de 2016, 00:04 h (CET)
Ayer por la noche, como tantas otras, caminaba con mi amigo Nacho mientras reflexionábamos en voz alta. Una vez más empezamos a ponernos filosóficos y a hablar de la influencia de nuestros pensamientos en nuestras vidas, de dejar de criticar como costumbre y empezar a crear aquellas condiciones que deseamos…

No sé tú lo que piensas pero creo que en ocasiones la crítica es como el deporte nacional, aquello que a todos, de una u otra forma nos gusta hacer de vez en cuando, incluyéndome a mi, que caigo en sus garras muchas veces sin darme apenas cuenta. Criticar no es un buen método para solucionar las cosas, pero parece que alivia.

No tienes más que juntar a dos o tres personas y ponerlas a tomar un café juntos para que empiecen a buscar enemigos comunes, el gobierno, la competencia, el departamento de…., los extranjeros, los EEUU, cualquier tema, etnia, costumbre, gobierno o ideas son susceptibles de ser criticados. Y al quejarnos y criticar en grupo de alguna forma nos sentimos mejor.

Dejar de criticar
La crítica responde a la necesidad de pertenencia del ser humano. No hay mejor manera de sentirme parte del grupo que encontrar junto con otras personas enemigos comunes. De alguna forma es natural; nuestro ADN todavía es el de los hombres y mujeres de las cavernas y si conocemos a alguien nuevo, no hay nada mejor que buscar enemigos comunes para unirnos todavía más.

Esto le ocurre a muchas parejas, una vez están juntos no paran de mirar hacia afuera y criticar todo lo que se menea: vecinos, amigos, gobiernos…
Ocurre en los corrillos en las máquinas de café de las empresas…
Nos ocurre con nuestros amigos y seres queridos ¡Qué hay mejor que mirar hacia fuera y criticar algo!
No podemos negar que una buena parte de nosotros es así, que levante la mano quien no disfrute de un buen rato de crítica de vez en cuando.

La cuestión es que desde la crítica se demuestra que se puede conseguir bien poco. Y por lo tanto, en nuestras elucubraciones nocturnas Nacho y yo profundizamos en esta cuestión, en cómo serían nuestras vidas si no hubiera crítica, ni queja a lo que ocurre ahí fuera, sino una mirada de posibilidad, potencialidad y positivismo hacia uno mismo y su entorno.

Quizás nuestros genes no estén programados para buscar enemigos comunes, pero nuestro intelecto nos pueda ayudar a buscar amigos comunes, alianzas posibles y oportunidades de conexión y valoración del otro.

Como puedes observar, esto implica un gran cambio, hemos tocado una veta de oro por explotar en todos los seres humanos, algo que quizás pueda cambiar el futuro de la humanidad.

¿Cómo sería vivir sin quejas?,
¿Qué tal vivir sintiéndote protagonista de lo que te ocurre?…

Mientras estuve en Teruel hace unos días escribiendo mi último libro, reflexioné mucho sobre este tema y me di cuenta de que nuestro nivel de resultados en la vida está íntimamente unido a nuestro nivel de desarrollo personal.

“Nuestro nivel de resultados en la vida está íntimamente unido a nuestro nivel de desarrollo personal”

Es decir, que ahora mismo tienes un techo en tu nivel de resultados profesionales y personales. Ese techo lo define tu nivel de desarrollo personal.

Si quieres más resultados, una vida más satisfactoria y más plena tienes que permitir el desarrollo de algo dentro de ti.

De tu parte más incondicionalmente amable y amorosa hacia el otro.
De tu parte más capaz de aceptar la diversidad.
De tu parte más pacífica.
De tu parte más intuitiva.

Sin el desarrollo de unos cuantos temas dentro de nosotros, jamás podremos alcanzar el nivel de resultados que deseamos.

¿Cómo se llega al alto rendimiento?, ¿de qué forma conseguimos algo extraordinario? A este lugar se llega transcendiendo lo que creemos que somos y abrazando la potencialidad que tenemos.

“Puedes aceptarlo o puedes morir quejándote de aquí a 20, 30, 40 años…”

Yo, de momento, he decidido aceptarlo, de alguna forma empezar a crear dentro de mi ese cambio que deseo ver en el mundo.

Si quiero ver felicidad, sentirme más feliz.
Si quiero ver transparencia, ser más transparente.
Si quiero un acuerdo de gobierno, llegar a acuerdos con mis vecinos sobre temas triviales.
Si quiero una escuela de calidad para mis futuros hijos, empezar a educarlos con excelencia dentro de nuestra casa.


Quizás tengamos que aprender que eso de lo que nos quejamos también somos nosotros, que en realidad también nosotros somos un poco… malévolos, irracionales, egoístas, infames, corruptos…

Gandhi lo dijo en muy pocas palabras, creo que tendrían que ser suficientes “Conviértete en el cambio que deseas ver en el mundo”.

Ahora piensa ¿qué seria posible en tu círculo más cercano si no hubiera quejas?

¿Qué podría conseguir tu empresa si nadie se quejara, si todo el mundo actuara al unísono de un latido de confianza y posibilidad?

¿Qué nivel de resultados podrías obtener si consiguieras ese desarrollo personal?

Que tengas un gran día.
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