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Tags: Opinión · Artículo de opinión · Ángel Ruiz Cediel
Atrapados


Ángel Ruiz Cediel


Ángel Ruiz Cediel Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
martes, 9 de febrero de 2010, 06:19
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Cuando quienes apoyamos el regreso de la democracia nos jugamos el tipo en las calles empujando al Régimen a su extinción, lo hicimos no sólo de buena fe, sino que altruistamente nos sacrificamos emocionados por conseguir un Estado más justo para todos. Conseguimos una España en apariencia tolerante en la que pretendíamos caber todos con nuestras diferencias, y hasta se elaboró una Constitución que, no complaciendo a nadie por completo, fijaba un marco remotamente aceptable para todos. Poca experiencia democrática teníamos los de aquella generación que hoy rondamos los cincuenta, y más nos movimos por filosofías puristas o por imágenes tergiversadas de otros países democráticos, de quienes seleccionamos las ventajas y ocultamos –o nos ocultaron- los inconvenientes, que por haber descubierto la cuadratura del círculo.

El tiempo ha pasado, al menos el suficiente para poder valorar si nuestra osadía mereció la pena, y me temo que el balance no es alentador. Entre la mucha morralla que va soltando pausadamente su veneno, intoxicándonos a todos, cinco derechos básicos eran la columna vertebral de aquella Constitución que, no sin reticencias íntimas, se aprobó por mayoría: derecho a un trabajo digno, derecho a una vivienda digna, derecho a una Sanidad Pública de calidad, derecho a una Justicia justa y sin distinciones y derecho a una Educación gratuita y de calidad que culturizara esta vieja piel de toro. A la vista están los avances en el logro de esos derechos, después de treinta años de gobiernos fallidos que están a punto de convertir a España en un Estado igualmente fallido tipo Haití, Somalia, Afganistán, Iraq, Yugoslavia o tantos otros.

No es necesario recurrir a encuestas oficiales como las del CIS para asegurar que la cosa ha ido de perlas. Más allá de que las Autonomías, por ejemplo, no sólo no han constituido ninguna clase de ventaja en la solidaridad de las regiones de España, sino que están siendo tan absolutamente onerosas, impagables y contrarias a la convivencia entre los españoles que ya hay cierto hedorcillo balcánico que nos atufa, la corrupción política y el sectarismo pseudoideológico de los Partidos son tan radicales que se ha confundido Educación con adoctrinamiento, Cultura con chiringuito cejillero subvencionador, transparencia con trampa legal, Sanidad con desesperación, trabajo con desempleo a raudales, vivienda con esclavitud hipotecaria (o sintechos) y Justicia con ley injusta y sentencias mucho más que discutibles en todos los casos, además de que el Poder Judicial, teóricamente independiente, depende absolutamente del Poder Político y aún del Legislativo, que es exactamente el mismo. Dicho en otras palabras: sólo hemos cambiado de Régimen, y, por más que cada cuatro años tengamos una teórica oportunidad de elegir a quién queremos que nos gobierne, únicamente se puede elegir a uno de los brazos de la misma bestia: o PP, o PSOE.

En las menguadas clases pensantes no sectarias que tienen edad para comparar lo actual con lo pasado por haber vivido ambos regímenes, hay un regustillo a estafa. La mudanza de Régimen supuso una dolorosa sangría de cárceles y vidas de hombres y mujeres que todos los poderes actuales han olvidado por completo, y en la construcción de la sociedad que nos concierne no se aprecia ventaja sobre aquella denostada sociedad totalitaria. El totalitarismo se ha transvestido, pero sigue siendo totalitarismo, aunque ahora bajo un marco legal que también entonces se ejercía, si bien de otra forma más expedita. Desempleo galopante, desatención médica, truculencia legal, esclavismo laboral e hipotecario, adoctrinamiento educacional, enfrentamiento entre regiones, babelismo estatal, secuestro de la Cultura en beneficio del chiringuito cejillero, reimplantación de la censura previa y corrupción institucionalizada -entre muchas otras beldades- no son, precisamente, un balance positivo. Algo, por fuerza, se está haciendo mal.

Los dos únicos partidos en liza que cuentan con posibilidades para obtener el poder ya han estado en él, lo han ejercido y han resultado ser igual de nefastos para los intereses de todos, participando por igual en la liquidación de España, el aborregamiento de la sociedad y en el beneficio de los mismos sobre los mismos, al tiempo que han ido colocando a sus peones en los puestos de control institucional, todos bien agarrados a la teta patria. Por más que habitemos una sociedad política con tal multiplicidad política de siglas como una indigesta sopa de letras, el resultado es idéntico, porque los demás partidos fuera de esos dos que mencionaba, a imagen de los autores que concurren a los certámenes o licitaciones de mucha dotación, son sólo el orillo, la coartada, la nada necesaria para ejecutar la estrategia, y la prueba está en que ambos partidos no tienen el menor empacho en sellar pactos con adversarios teóricamente radicales para salirse con su encanto.

Estamos atrapados, en fin, en un juego que fue urdido por quienes manejan la sociedad con modas que acallan las rebeldías: ayer, dictadura; hoy, democracia. El resultado: el mismo. Poco importa si entonces los jóvenes morían por los disparos al aire de la policía; hoy, mueren de propio progreso, desesperación, injusticia, sobrepresión, y matan o se suicidan. Están igual de muertos los unos y los otros. Ninguno de los cadáveres respira. Hoy no te meten en la cárcel por pensar distinto: te marginan, ningunean, aíslan, silencian, desacreditan; hoy no es el yerno o el sobrino del líder quien amaña las licitaciones o se cuela de rondón en las Administraciones: los partidos colocan a sus criaturas; hoy no te ejecutan por resistirte desde el credo: te anulan, te degradan o hasta te condenan por causas absurdas… “Oye.., ¿qué tenemos contra éste?”, ¿recuerdan?... Estamos atrapados, y no hay tercero que nos salve, porque el tercero siempre pierde, ya lo dice el saber popular. ¿Alguien puede creer en conciencia que el PP deshará lo que el PSOE hizo contranatural y a trasmano, o mejor creerán que, mirando al tendido, se aprovechará de ello y perpetrará otros despropósitos más hacia el abismo?...

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