|
Disputas y liderazgos
Mario López
El cansino líder popular, Mariano Rajoy, arremete inmisericorde contra el presidente Zapatero, arreciando con la artillería pesada como para meter el suficiente ruido que apague los improperios cruzados de sus compañeros de partido. Ahora que los líderes madrileños se tiran a la yugular del contrario, Mariano redobla su ensañamiento con Zapatero.
No es plato de gusto enfrentar los propios problemas ¡Cuánto más relajado entretenerse con las miserias ajenas! Antiguamente se daba por hecho que el líder poseía los arrestos suficientes como para pararle los pies al más pintado ¡Qué tiempos aquellos! Pero es que don Mariano es registrador de la propiedad gallega y los líderes madrileños son propietarios de tierras madrileñas. Claro, el pobre ve que pinta menos en las disputas de la Villa que Ramoncín en una convención de piratas informáticos (Hacker Convention, que diría la lideresa más anglófila en esta orilla del Mississippi). Por lo demás, el presidente del PP sabe de sobra que lo que al personal le irrita hoy es el alargamiento de la vida laboral (vida que, por cierto, cada vez se va pareciendo más al Guadiana) y que las pullas que se puedan lanzar aguirristas contra gallardonistas, o viceversa, son cuestiones tan relevantes para el país como los días fértiles de la Duquesa de Alba; cosa en la que ya ni el mismísimo Alfonso Díez repara. El personal se tira de los pelos con la nueva medida comunitaria (o bandazo de ZP a la derecha, que también se dice) de aplazar la edad de jubilación hasta los 67 de vellón. Pues que se reserven algo de cabellera para la próxima: el aumento de la jornada laboral. Y es que pocos parecen entender que vivimos en una sociedad capitalista en la que el ciudadano de a pie está ahí para cuando se le llame, bien para emplearse, bien para darse de alta en el INEM, bien para consumir, bien para ser consumido. Aquí el que no tenga cortijo que se haga a la idea de que no es otra cosa que un insignificante siervo de la gleba. Y si los señoriítos dicen que esto es una democracia, pues esto es una democracia y punto. Que ya se han pasado los tiempos de Durruti , Ascaso y sus compañeros “Los Errantes” haciendo socialismo a golpe de atraco al banco para sufragar colegios y bibliotecas populares ¡Qué tiempos aquellos! Y si no nos gusta lo que hay, pues que se diga, que se retire el apoyo a estos que nos están amargando la existencia.
|