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Esperanza Chaning, Manuel Gioberti, Falcon Crest y la Comunidad de Madrid
Mario López
A mi lo del PP de Madrid me recuerda a Falcon Crest. Es de todos conocido los importantes intereses urbanísticos que tienen las familias de Esperanza Chaning (perdón, Aguirre) y Manuel Gioberti (perdón, Cobo). Entre ambos se disputaron hace relativamente poco la presidencia del PP madrileño, venciendo la condesa consorte de Murillo por goleada.
Y es que controlar el PP madrileño es controlar Falcon Crest (la CAM, quiero decir). Y es lógico que sean los amos de la tierra los que tal cosa se disputen. Porque la Comunidad de Madrid es de ellos. Los madrileños somos simples tributantes y currantes a la sazón (cuando no parados). Pero la tierra de la Comunidad les pertenece a ellos. Cobo está interesado en trece empresas constructoras e inmobiliarias con importantes propiedades en el sur de Madrid y debe eterno agradecimiento a su encarnizada rival, doña Esperanza, pues fue el Gobierno en el que ella figuraba como ministra de Cultura el que indultó a su padre, que estaba preso tras haber disparado un par de tiros a un señor de Oviedo cuando se disponía a firmar no se qué poderes a favor de don Manuel. Claro que la carismática lideresa también tiene suficientes trapos sucios como para dar trabajo a la asociación nacional de lavanderías (National Association for Laundries, que diría ella en su mejor inglés de Cambridge); las tierras de los Gil de Biedma, los constructores de la trama Tamayo… En fin, que Madrid no está ahora para chuminadas tales como la sanidad, la educación, la ocupación laboral o la cobertura social. Aquí y ahora lo que importa es ver quién se acaba haciendo con el poder en Falcon Crest. Bueno, sin olvidar el proyecto Florentino y el Valle de los Reyes de nuestro faraónico regidor, entre otros pelotazos, claro está. De momento, ya nos hemos quitado al hijoputa de en medio (a decir de la condesa). Pues me alegro. Pero no echemos las campanas al vuelo, que esto es sólo un capítulo más de la serie y ya sabemos lo que duran estas series. Además, para el que no esté contento, siempre le queda la República Independiente de Cañada Real-Barranquilla, donde puedes dejar libremente a los críos montando en moto, de la forma más audaz, sin casco ni edad, mientras tú te chutas la dosis de caballo que más te preste (que diría un natural del Concejo de Carreño). Y, mientras tanto, no olvidarse: la culpa de todo la tiene Zapatero.
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