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A micrófono abierto

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
sábado, 30 de enero de 2010, 23:04 h (CET)
Han quedado lejanos los tiempos en los que los mítines se hacían de viva voz o simplemente con un megáfono que amplificaba la voz del político de turno. Con el paso de los años los aparatos que sirven para que la voz llegue más clara, nítida y fuerte a los destinatarios se han hecho más y más sofisticados y a estas alturas del tiempo la técnica se ha esmerado tanto que es posible que el vuelo de cualquier moscardón despistado llegue nítidamente a nuestros oídos por muy lejanos que nos encontremos del zumbador insecto.

Pero estos avances de la técnica parecen ser ignorados por algunos profesionales de la política y desde hace algún tiempo de cuando en cuando nos enteramos de cual es la cara oculta de los que están al mando. Desde aquel “manda huevos” que expresó desde el sillón presidencial del Congreso un Federico Trillo ufano y feliz hasta el cabreo desenfadado de Mariano Rajoy diciendo ante los suyos “mañana tengo el coñazo del desfile” demostrando así su acendrado amor y cariño a los actos castrenses, pasando por “lo que pasa es que nos conviene que haya tensión” que Zapatero contó por lo bajini a Gabilondo en víspera de unas elecciones. A todos los cogió a calzón bajado la técnica y creyendo que nadie les escuchaba ni grababa sus palabras se expresaron con total libertad diciendo lo que verdaderamente pensaban, cosa que no suelen hacer cuando se dirigen a los demás.

Ahora le ha tocado el turno de ser cogida con la guardia baja y a micrófono abierto a Esperanza Aguirre que ha demostrado tener la lengua muy suelta con expresiones que no quedan nada bien en boca de una representante de la nobleza hispana y más todavía en una señora que seguro ha sido educada entre las tocas blancas de un colegio de monjas, y es que las soeces expresiones que se suelen escuchar en cualquier programa televisivo de esos donde juntan a unos cuantos zopencos para ver quien es el más bruto han hecho mella entre el vecindario y el día menos pensado escucharemos decir a cualquiera de nuestros políticos, en un descuido de micrófono, expresiones tan habituales en la pequeña pantalla como “a mi eso me la suda” referido a cualquier proyecto de ley o un beleniano “me lo paso por el potorro” en referencia a una enmienda parlamentaria.

A la Presidenta de la Comunidad de Madrid se le puede perdonar que en un momento de alborozo le dijera a su Vicepresidente “Yo creo que hemos tenido una inmensa suerte de poder darle un puesto a IU quitándoselo al hijoputa”. Esperanza estaba contenta y su meada fuera de tiesto expresaba la alegría que la embargaba al haber ganado una batalla a su ancestral enemigo, en la lucha por el poder en Madrid y en la Caja de Ahorros madrileña Ruiz-Gallardón había mordido el polvo después de varios meses de guerra fratricida. Hacía unos días que el comité disciplinario del partido había impuesto una sanción a Cobo, uno de los hombres del alcalde, y pocas horas desde que se había escenificado la victoria de Aguirre al otorgar un puesto en la entidad bancaria a IU, el enemigo político, descabalgando del mismo a Fernando Serrano, otro de los hombre de confianza del alcalde de la capital.

Conocidas las palabras, que ella creía haber dicho con el micro cerrado, de la “lideresa” ésta se apresuró a aclarar que no se refería al alcalde madrileño, pero el desaguisado ya estaba hecho y todo el mundo sabía que era Ruiz-Gallardón el destinatario de los venablos orales de la noble dama. Desde la calle Génova se dieron órdenes de “todos quietos y callados”, ya bajan las aguas bastante revueltas en el PP para que las palabras de Esperanza a la vera del Monte de la Maliciosa en Boadilla enturbiaran más el nido de las gaviotas. De todas maneras la señora Presidenta siempre podrá recordar a aquel Delano Roosevelt que siendo Presidente de los Estados Unidos y teniendo que recibir al dictador nicaragüense Somoza dijo “Si, es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Ya saben ustedes que en todos los partidos hay metafóricos hijos de puta, el mismo Pepe Bono, también a micrófono que creía cerrado, dijo en los pasillos del Congreso “los del partido propio son unos hijos de puta”.

Todo esto me recuerda una pintada que vi hace años adornando un muro, decía “Las putas al poder, sus hijos ya lo están”. Aclaro, para mentes maliciosas, que la vi cuando por estos lares mandaba y ordenaba aquel general bajito que tanto salía en los sellos de correos y en las monedas.

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