Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

El club de la lucha de Obama

Kathleen Parker
Kathleen Parker
viernes, 29 de enero de 2010, 06:45 h (CET)
WASHINGTON - Durante la recta final al discurso del Estado de la Nación de Barack Obama, la llamada cuestión de la narrativa consiste en si el presidente será: - escoja la que más rabia le dé - secretario de partido, presidente, conciliador o guerrillero.

Dependiendo de quién sea el personaje que hable, el problema del Presidente será: (a) que ha estado jugando a la política partidista y no a liderar a la nación, (b) que se ha quedado atascado en su variante organizador de la comunidad, buscando el consenso en vez de luchar.

Tan agitados están los especuladores del discurso que algunos se han dedicado a contar el número de veces que Obama usa la palabra "lucha" o alguna variante, en recientes reuniones y discursos.

En una reunión celebrada ayer por la mañana por su Grupo de Trabajo de la Clase Media, Obama dijo: "Vamos a seguir luchando para renovar el sueño americano". Más tarde dijo, "Joe (Biden) y yo vamos a seguir luchando por lo que importa a las familias de clase media". Según el recuento de un periodista, Obama utilizó la palabra "lucha" o "luchar" cuatro veces en un discurso de siete minutos.

En Ohio la semana pasada, según otro contable, el Presidente utilizó variantes de la palabra lucha más de 20 veces: "No voy a dejar de luchar por abrir el gobierno", dijo. "No voy a dejar de luchar para recuperar puestos de trabajo aquí". Y, "Nunca voy a dejar de luchar".

Lunes por la mañana, Mike Allen, del Politico, cita a un funcionario de la Casa Blanca que dice que los temas del discurso serán "la creación de empleo de calidad, abordar el déficit, el cambio en Washington, y la (BEG ITAL)lucha(END ITAL) por las familias de clase media".

No voy a sacar conclusiones precipitadas, pero parece que Obama tiene la intención de luchar. Como el narrador en "El club de la lucha", se ha cansado de apoyar a las víctimas y quiere dar una paliza a... alguien. Sin embargo, ¿no era Obama todo lo contrario?

No somos una nación de Republicanos y Demócratas, nos dijo. Somos los Estados Unidos de América. Salvo que no lo somos - y ese es el problema al que Obama se enfrenta la noche del miércoles. La aparición del Obama púgil ausente hasta ahora no hace sino sumar otra capa al verdadero reto que tiene por delante. ¿Es de fiar?

Desde hace un año, la visión de futuro de Obama, las palabras de unificación, no se han traducido en resultados. No es del todo culpa suya, pero su agenda de izquierdas le alejó del centro que ocupaba cuando los optimistas estadounidenses hacían el calentamiento previo al partido. Desde enero pasado, verlo ha sido como ver una película donde la banda sonora no se ha sincronizado con los labios de los actores.

Mientras tanto, no nos hemos convertido en una nación independiente, sino en una nación Brown. Como el apellido de Scott Brown. Al igual que el propio Obama, Brown - candidato imperfecto en otras circunstancias - era el hombre adecuado en el lugar correcto en el momento propicio.

La improbable elección de Brown al Senado se produjo probablemente gracias al factor X de la confianza como a su promesa de ser el voto 41 en contra de la reforma sanitaria. Los electores pueden desconocer los detalles de su currículum, pero "le conocen". Lo reconocieron desde el principio. Habían visto su camioneta. Confiaron en aquel tipo corriente.

La administración Obama ha tomado nota, por lo que el nuevo grito de guerra es el populismo. Habiendo notado que los estadounidenses están más preocupados por los puestos de trabajo y el descontrolado gasto público, el presidente rebosa de desesperación de clase media de golpe y porrazo. Y, por supuesto, rabia.

Todo el mundo está de los nervios, si bien por diferentes razones. Los activistas de las protestas fiscales están enfurecidos por la expansión del gobierno, la subida de los impuestos (a pesar de que muchos tuvieron derecho a rebajas fiscales como parte del paquete de estímulo) y la reforma sanitaria que, aunque integral, logró dejar de lado la reforma del código civil que regula las negligencias médicas. La izquierda echa fuego por la boca porque Obama no fue suficientemente contundente a la hora de aprobar la legislación a pesar de las mayorías Demócratas de ambas cámaras.

Hasta Obama, la esfinge imperturbable - el hombre del rictus de acero con sonrisa fácil - se empieza a poner colorado. No le importa dar una buena pelea, dice. ¿Para darles lo suyo por un casual?

Es tradicional que los presidentes pinten una imagen de las circunstancias más rosa que justifique la realidad, y no es probable que Obama se desvíe de ese guión. El agente de la esperanza y el cambio difícilmente puede poner cara triste al evaluar su primer año. Pero tampoco puede presentarse como un camorrista en jefe.

Los estadounidenses no eligieron a un luchador, sino a un visionario que prometió un nuevo espíritu de cohesión, cooperación y comunidad. Mientras que algunos pueden ahora ver su romance con la esperanza como una aventura de una noche, es seguro que los votantes son volubles. Se les puede cortejar y persuadir, pero primero tienen que confiar.

Recuperar la confianza es el desafío real de Obama, y ser fiel a su propio carácter es fundamental para ese fin. Los norteamericanos reconocen a un luchador falso nada más verlo. Si Obama sale por la tangente, probablemente perderá.

Noticias relacionadas

La Querulante

Cree que el mundo entero está contra él y por lo tanto se defiende atacando con contenciosos de todo tipo

Tras una elección histórica, comienza el trabajo de verdad

El Partido Republicano aumenta su mayoría en el Senado mientras que los demócratas logran obtener el control de la Cámara de Representantes

Extraños movimientos políticos que alertan de un invierno caliente

“El verdadero valor consiste en saber sufrir” Voltaire

Uno ha de empezar por combatirse a sí mismo

Obligación de vencer ese mal autodestructivo que a veces, queriendo o sin querer, fermentamos en nuestro propio mundo interno

Ataque al museo

Hay colectivos que van a terminar comiéndose las patas, como los pulpos.
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris