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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

La derecha española

Mario López
Mario López
jueves, 28 de enero de 2010, 09:16 h (CET)
Santiago Carrillo ha manifestado su inquietud por el futuro político de España, afirmando que la derecha nacional está en el mismo plan que lo estaba por 1936. Él sabrá, que ahí estuvo. El caso es que, si don Santiago está en lo cierto, esta derecha de ahora aún sería peor que la de aquel tiempo, pues por aquellos años existía una gran agitación popular y eso le daba cierta razón.

Una buena parte de la población estaba inmersa en plena revolución y otros muchos ciudadanos se dedicaban a quemar edificios destinados al culto católico. Aquella derecha, por tanto, tenía motivos para sentirse amenazada. Hoy, en cambio, el personal está de lo más tranquilo. Así que si la derecha de don Mariano está ahora como lo estaba la de Gil Robles, peca de un exceso inaceptable. Dicen muchos expertos que, estando como estamos con cuatro millones de trabajadores oficialmente en paro, si no se ha producido una revolución popular es porque existe una economía sumergida capaz de ocupar a los que la economía flotante ha excluido, que existe una gran cobertura social y un fuerte apoyo familiar. Si los ciudadanos españoles en apuros se pueden apoyar en la familia es porque, en contra de lo que dicen los agoreros de la derecha nacional, la familia goza de una envidiable salud. Pero lo de la economía sumergida es algo contra lo que deberíamos rebelarnos con todas nuestras energías. La economía sumergida es una manera indecente de arrebatar a los trabajadores todos los derechos que han adquirido con sangre, sudor y lágrimas; es una vuelta miserable a la esclavitud. Y, además, puede que también tenga un corto recorrido. Lo que parece claro es que la cobertura social puede venirse abajo. Ya nos van avisando de que las pensiones, en un futuro no muy lejano, van a recortarse ¿Qué pasará cuando los subsidios se agoten sin que se reduzca la tasa del desempleo y a los familiares auspiciadores se les agote la paciencia? A lo mejor, entonces, la derecha encuentra argumentos para parecerse a la de hace setenta y cuatro años. Ahora, deberían de estar encantados de la vida. Lo que hoy nos puede parecer lo más remoto del mundo, antes de que nos queramos dar cuenta está a nuestro lado.

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