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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

El órgano político de Scott Brown

Kathleen Parker
Kathleen Parker
viernes, 22 de enero de 2010, 09:18 h (CET)
WASHINGTON - Durante los próximos días surgirán las explicaciones más peregrinas acerca del significado de la victoria de Scott Brown, y su fenomenal campaña por ocupar el escaño de Ted Kennedy en el Senado estadounidense.

¿Cómo logró Brown, en los últimos días de unas elecciones con victoria Demócrata garantizada, recaudar millones y dar un vuelco a la maquinaria del estado más Demócrata siendo un simple senador del estado?

Los Demócratas que ven el mundo a través de cristales de color negación quieren culpar a su candidato, la Fiscal General Martha Coakley, por su campaña poco entusiasta de tono desapercibido. Ciertamente se ha ganado algunas de esas críticas.

Coakley dio por sentadas sus credenciales sin molestarse en trabajarse el voto, llegando a decir en una ocasión: ¿qué se supone que debo hacer, estrechar manos con este frío en Fenway Park? Es igual que si el Papa dijera: ¿qué se supone que voy a hacer, celebrar misa en la Plaza de San Pedro?

Mientras Coakley hacía caso omiso del tsunami que se le venía encima, Brown canalizaba una ola de descontento - pronunciando mítines, repartiendo pancartas y sí, estrechando manos en mitad del frío. La observación de Coakley de que los católicos practicantes no debían trabajar en servicios de urgencias si sus conciencias antiabortistas tenían problemas con la ley fue desatinada e insensible.

Por último, pero no menos importante, las declaraciones de Coakley apuntando que el ex lanzador de los Red Sox de Boston Curt Schilling es un fanático de los Yankees la sitúan de sobras en la categoría de los que no saben por dónde les da el aire.

Brown, por el contrario, fue como la sal de la tierra que transmite autenticidad - la antítesis de todo lo que desprecian los estadounidenses en Washington. El Brown antielitista era más que una alternativa a su rival. Era un cambio prometedor reformista para un pueblo cansado de la esperanza.

Los Demócratas que tratan de pintar a los Republicanos como "el Partido del No" quedaron simplemente aplastados por un candidato que vino a decir, "Oh, desde luego que podemos, pero así no". Los independientes arrepentidos que habían votado al unificador y falso centrista Barack Obama respondieron al candidato que parecía estar en contacto con su realidad.

El significado de Scott Brown debe quedar claro a los Demócratas de cara a las legislativas de noviembre. No menos importante, los Republicanos han aprendido a utilizar Internet para movilizar y recaudar dinero. Brown recaudó más donaciones en la red la última semana de las que pudo gastar, aunque la cantidad la campaña no la va a hacer pública. No puede dejar de mencionarse que Brown también se benefició de la brillantez estratégica de los partidarios de Mitt Romney Peter Flaherty y Eric Fehrnstrom, que le sacaron del virtual anonimato hasta ser la comidilla del país.

Aunque los Demócratas nadan contra lo obvio, el mensaje real del ascenso de Scott Brown es la oposición a la actual reforma sanitaria. Su llegada ha sido un calco de 1994, cuando la reacción a la tentativa emprendida por Hillary Clinton por reformar la sanidad acabó en la toma del Congreso por parte de los Republicanos.

Brown no podría acercarse a la victoria en unos comicios estatales sin el problema de la sanidad. No podría haber recaudado tanto dinero si no fuera por la rabia que recorre el país.

Tan importante como las legislativas de Massachusetts fueran para el debate sanitario, también representan un momento de conversión para el Partido Republicano. ¿Qué tipo de partido será?

A primera vista, el éxito de Brown, especialmente entre los independientes, sugiere que el electorado del Partido Republicano se está ampliando para dar cabida incluso a los candidatos moderados favorables al aborto como Brown. ¿Han desplazado los conservadores fiscales a los social conservadores como electorado principal? ¿O le han despejado espacio los Republicanos Palin-Huckabee por cuestión de conveniencia? Puede que el partido haya adoptado la filosofía de un ex secretario del Partido Republicano que me dijo una vez: "El buen Republicano es el Republicano que gana".

Una vez más, las posiciones sociales de Coakley eran políticamente radicales, hasta para Massachusetts. Cualquiera que sea el caso, sería un error presentar a Brown como el salvador del partido, dicen los privilegiados próximos a los comicios. Brown es sui generis - un candidato idóneo para su momento y lugar. Como ha señalado un miembro del Partido Republicano:

"Nadie debería esperar que sea un icono conservador, porque no lo es", dijo. "Él es el representante de los habitantes de Massachusetts".

Sí, los Republicanos que hicieron todo lo posible porque saliera elegido han demostrado ser prácticos. Entendieron que alguien como Jim DeMint, de Carolina del Sur, no podía ganar en Massachusetts. Pero en última instancia, como pueden dar fe otros incluyendo al presidente, nadie está a la altura mucho tiempo de su estatus de icono.

Lo que (BEG ITAL)sí se puede(END ITAL) deducir de los comicios Brown-Coakley es que ha surgido un nuevo mantra nacional entre el electorado que es un mal presagio para los Demócratas.

La cosa ya no va de esperanza y cambio, sino de algo más concreto: o reformas o te vas.

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