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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Un serio toque de atención a los demócratas

David S. Broder
David S. Broder
jueves, 21 de enero de 2010, 09:09 h (CET)
WASHINGTON - Cuando hablé con el Representante Richard Neal, el veterano congresista Demócrata de Springfield, Massachusetts, la tarde de las legislativas para decidir al titular del escaño de Ted Kennedy vacante en el Senado, me dijo: "Es un momento de alarma para nosotros".

Eso no es una exageración. Scott Brown, el desconocido Republicano que logró una victoria épica sobre la fiscal general del estado Martha Coakley, es el primer Republicano que gana unos comicios al Senado de Massachusetts desde 1972 y será el único Republicano en lo que viene siendo la delegación íntegramente Demócrata que representa al estado en el Congreso.

Ron Kaufman, el veterano miembro del Comité Nacional Republicano de Massachusetts, decía: "Fue una tormenta perfecta" lo que lo hizo posible.

"Teníamos un candidato muy bueno", decía Kaufman. "Militar veterano, hombre de familia, fiscal conservador, moderado en temas sociales, católico favorable al aborto. Pero fue más que eso. Los Demócratas no entendieron que la gente aquí está muy molesta con la forma en que marchan las cosas en Washington, exactamente igual que en otros lugares. Ven gastarse grandes sumas, apilarse enormes déficit, y quieren enviar un mensaje".

La desilusión con el Washington de control Demócrata queda plasmada y amplificada en una actitud similar hacia el gobierno del estado en Beacon Hill, donde todos los cargos también son ostentados por Demócratas.

Kaufman señaló que 3 presidentes de la Cámara Baja se han visto obligados a dimitir, y que el Gobernador Deval Patrick, cuya elección en 2006 llenó una vacante en el monopolio del Partido Demócrata en aquel momento, ha visto desplomarse sus índices de popularidad hacia el 30 por ciento.

La reforma de la sanidad - enseña de los Demócratas en 2009 y causa vital de Kennedy - en realidad ayudó a los Republicanos en estos comicios. Como señalaba Kaufman, Massachusetts promulgó su propia reforma sanitaria bipartidista hace cuatro años con el Gobernador Republicano Mitt Romney, con el aplauso de Kennedy, y esa reforma asegura a casi todo el estado sin subir los impuestos ni crear una aseguradora pública.

Esto permitió a Brown argumentar que votará en contra de la legislación pendiente en Washington, que en comparación parece más cara y más burocrática y más partidista que el modelo de Massachusetts.

Los miembros de la delegación de congresistas Demócratas y demás políticos Demócratas con los que he hablado repiten muchas de las ideas expresadas por Kaufman. También son abiertamente críticos con la campaña de Coakley, argumentando que fue un grave error de cálculo por su parte suspender su campaña directa y vender su victoria fácil en las primarias.

Asimismo critican su actuación en los debates de televisión, y la contrastan con la forma en que Kennedy había rescatado lo que durante varias semanas pareció ser una vacilante campaña frente a Romney en 1994 con un trabajo impresionante en su debate de Faneuil Hall.

Además de todo esto, me gustaría añadir que Massachusetts ha sido y sigue siendo un territorio difícil para las candidatas. Todavía no se ha elegido a una mujer como gobernadora o senadora por los votantes del estado, y las mujeres han sido especialmente escasas también entre la delegación de la Cámara.

Pero si todos estos factores son específicos de Massachusetts, las implicaciones de estas elecciones van mucho más allá. Con Brown, los Republicanos han recuperado el voto 41 que les permite bloquear proyectos en el Senado. Neal, un influyente representante titular del Comité de Asignaciones, me decía que los Demócratas pueden no tener otra que pedir ayuda a los Republicanos y el resultado puede ser un proyecto de reforma sanitaria "pasado por agua".

En noviembre, los Demócratas perdieron las gobernaciones de Nueva Jersey y Virginia, dos estados en los que el Presidente Obama ganó en 2008, y ahora han perdido unos comicios en Massachusetts, donde logró una victoria arrolladora.

No hay pruebas de que el respaldo de Obama ayudara a los candidatos locales que hacían campaña en cada uno de esos tres estados. Fui informado de que una encuesta Demócrata interna llevada a cabo en Massachusetts apuntaba que Coakley se dejó seis puntos durante el último fin de semana, cuando Obama y Bill Clinton fueron a Massachusetts a exhortar a los votantes a apoyarla.

A nivel nacional, como en Massachusetts, las encuestas apuntan que los independientes desertan en masa del apoyo a la agenda de Obama en el Congreso, y los Demócratas del Capitolio están profundamente preocupados por la persistencia de un paro elevado.

Obama podría recuperarse durante su segundo año, como hizo Ronald Reagan de un descenso acusado de su popularidad, pero hará falta un cambio significativo de rumbo para cambiar las cosas.

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