Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

De la indisimulada xenofobia que se quiere disimular

Mario López
Mario López
miércoles, 20 de enero de 2010, 09:12 h (CET)
Se ha escrito mucho estos últimos días sobre la ley de extranjería, el empadronamiento y los brotes de xenofobía surgidos en nuestro país. De todo ello, me quedo con el poético y lucidísimo comentario de Isabel G. Mellado, publicado en el número 4 de la revista literaria Pro-Vocación: “Alan llegó a España con ilusiones en los bolsillos y dinero en las deudas. Ahora va con horas de menos en la mochila y ojeras en las suelas de los zapatos”. ¿Podrán entenderlo aquellos que apoyan las iniciativas xenófobas de los ayuntamientos de Vic y Torrejón de Ardoz?

Cómo se ve que están acostumbrados a vivir bien o qué poco saben de la vida, que las dos son la misma cosa. He escuchado a dirigentes del PP razonando de esta manera: “queremos defender los derechos de los inmigrantes a vivir dignamente, no hacinados en un piso de cuarenta metros cuadrados, por eso no les empadronamos”. Vamos, que si vas en una embarcación de dos metros de eslora no recojas a ningún naufrago, no vaya a ser que le quites la dignidad. Si el vicepresidente de la Comunidad de Madrid supiera qué es la dignidad entendería que por encima del número de inquilinos está la libertad inalienable de decidir ser uno de ellos. Que a uno le hagan daño injustamente, duele. Pero que encima te quieran convencer de que lo hacen por tu bien... Hoy como ayer, sólo se puede conocer la inconmensurable dimensión de nuestro envilecimiento observándonos desde las cloacas. La buena vida de unos y el silencio de los pobres nos ha llevado a esta situación en la que, como se queja la gran poeta Karlota Erbiza, te encuentras a Dios en la cola del paro y las cajeras del Dia se suicidan en vez de estar atracando bancos. Tengo la sensación de que llevo años postergado, esperando en el muelle la barca de la parca, y que ahora ya estoy subido a ella, esperando a que suelte marras; así que al extranjero pobre no me lo tienen que explicar, lo sé. Y del cacique rico ni te hablo.

Noticias relacionadas

Una muralla para aislar el desierto del Sahara

Intelectuales de todo el mundo analizarán en Marruecos el problema de la inmigración que causa insomnio y desacuerdos en Europa

El discurso de la payasada

Cuatro artículos que me han ayudado a encontrar la mía

Heráclito

Es un filósofo presocrático que ha especulado acerca del mundo y de la realidad humana

Trapisondas políticas, separatismo, comunismo bolivariano

Una mayoría ciudadana irritada

Prejuicios contra las personas

Es una malévola tendencia, favorecemos los prejuicios y protestamos contra sus penosas consecuencias
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris