|
La reconstrucción de Haití
Mario López
El terremoto de Haití nos trae a la memoria otros terremotos sucedidos con anterioridad en otras partes del mundo. En 1972 la capital de Nicaragua, Managua, sufrió un seísmo con una intensidad de 6,2 grados en la escala Richter. El centro de la ciudad quedó totalmente destruido y perecieron alrededor de diez mil personas. Al terremoto le sucedió el éxodo de muchas familias; se ordenó evacuar la ciudad con el fin de evitar una epidemia de grandes proporciones.
El primer día se produjeron saqueos por delincuentes comunes y más tarde por los habitantes del cinturón pobre de la ciudad. Se decretó la ley marcial y el propio Tacho Somoza reconoció que se llevaron a cabo varios fusilamientos de saqueadores. En 1985 fue la ciudad de México la que sufrió otro brutal terremoto en el que perdieron la vida más de 35 mil personas. En todas las ocasiones, los efectos más devastadores se produjeron en las zonas más pobres, con edificaciones más precarias. La mayoría de las casas que cayeron en Managua eran de taquezal (estructura de madera con paredes hechas con una malla de madera y tierra). Managua y México han superado las devastadoras consecuencias del terremoto. Haití también puede hacerlo, pero debe ser una exigencia para la comunidad internacional garantizar su reconstrucción, edificando sobre estructuras sólidas capaces de soportar un nuevo seísmo.
|