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Etiquetas:   Disyuntiva   Actitud   -   Sección:   Opinión

Cariacontecidos

El eureka no siempre sale a la primera
Rafael Pérez Ortolá
jueves, 13 de octubre de 2016, 23:59 h (CET)
Salvador Dalí decía en referencia a la pintura: “Pintar es fácil...o imposible”. en un escueto resumen fiel a su estilo parlante. Cuatro brochazos los da cualquiera. Dibujar algo con sentido tampoco parece complicado. Hacerlos con...arte entraña mayores dificultades. ¿Se enseña? ¿Se mama? ¿Genialidad espontánea? El arte requiere a veces de búsquedas laboriosas, medios, técnicas adecuadas, conocimientos; por lo tanto, menos sencillo de lo expresado por el genial ampurdanés. El EUREKA no siempre sale a la primera, tampoco las cualidades son homogéneas en los artistas, ni la calidad de las obras permite una medición fácil. El espacio abierto a las valoraciones es poco propicio para las definiciones contundentes, para los códigos cerrados.

A la hora de situarnos en la existencia, las dificultades acumulan elementos y los logros ocupan las áreas de la resistencia. ¿Requiere cualidades artísticas la superación de las dificultades cotidianas? Dependerá de a quien le formulemos la pregunta. En todo caso la complejidad ocupa los ámbitos existenciales de las personas. Es notorio el simplismo de la dualidad daliniana Fácil/Imposible. En ambos sectores (Arte, vida corriente) son frecuentes las matizaciones; con rasgos incompletos, abiertos a las percepciones de cuantos intervengan en las relaciones. El REDUCCIONISMO a frases cortas destaca algunas realidades entre muchos silenciamientos penosos, a veces decisivos.

El mismo rostro es un buen indicador de las tensiones, manifiesta ese cruce de caminos entre los anhelos y los desengaños, con las HUELLAS consiguientes. En un experimento al alcance de cualquier interesado, pronto vislumbramos si predominan los cariacontecidos (Melancólicos, frustrados, con sensación de impotencia); sobre los por acontecer (Ilusionados, emprendedores, creativos). En el contexto social del momento presente observamos una fuga alarmante de ilusiones y numerosos cariacontecidos, mecidos por ese dúo nefasto adobado por la comodidad y la frivolidad. Las noticias apabullantes desde Panamá o desde las instituciones próximas contribuyen al rictus de preocupación en el rostro.

A uno se le queda cara de aturdimiento por esa sensación de que le han tomado el pelo en demasiadas ocasiones y desde sitios impensables. Aunque, claro está, esto también depende de las EXPECTATIVAS propias, cuya complejidad se incrementó notablemente en los últimos tiempos. Cualquier pretensión ya no depende de un solo factor, de una persona; en la práctica, las conexiones son casi infinitas, en gran parte disimuladas detrás de otros funcionamientos. El desapego reinante origina desplantes disgregadores; con él resulta muy complicado el ensamblaje satisfactorio. La ética o el bien común pasaron a convertirse en bienes particulares. Las expectativas son como brotes descuidados en el acervo común, cada vez menos comunitario. El asunto de las expectativas tiene su miga, porque no tienen fin, según sus expectantes generadores. Veamos el caso del PREBOSTE CATALÁN y adláteres. No puedo creer que desde los numerosos familiares, afines a sus andanzas políticas, los mismos opositores, agencias tributarias, empresarios relacionados, vecinos y público en general; no surgieran voces efectivas de repulsa, protestas, denuncias, durante años y años. Curiosamente, esa misma gente, si ha sido capaz de mirar por encima del hombro y lanzar invectivas despreciativas dirigidas a los sujetos llegados de fuera de Cataluña. Son comportamientos esquizoides muy a pesar de las mayorías sustentadoras; este hecho sólo evidencia la degeneración.

Ejemplos del estilo del anterior extienden sus ramas en personajes públicos, familiares y tramas con múltiples afectados. Panamá en primavera, listas ocultas desde agencias financieras, dinero Venezolano o iraní; distorsión entre lo que se dice y lo que se hace en las series enmascaradas. La ciudadanía agobiada por la precariedad o los impuestos no puede contemplar el panorama con actitud animosa. El HORIZONTE también se presenta como irreversible, si no con peores augurios. Las reformas pertinentes para el auténtico cambio a las actitudes honradas no se vislumbran por ninguna de las áreas gubernativas. Digamos que cada ladrillo cubre la escoria subterránea. ¿Cuál será el germen saludable? Entre la avalancha de las actuaciones corruptas y eventos lamentables promovidos por personas concretas, ni asoman los arrepentimientos ni mejores voluntades de cara al futuro, Las posturas arrogantes y la desfachatez son los gestos dominantes. Quien puede ejerce con sus trapicheos y los cariacontecidos están siempre en el lado de los débiles. De cara al PORVENIR sigue la pugna inmisericorde; porque, entre otras cosas, tampoco en el gran público aparecen aprecios significativos por las posibles cualidades correctoras, siguen siendo minoritarias en la práctica real. Son desprecios de consecuencias nefastas. Con este talante de pasividad, las nuevas realidades seguirán dejando rictus tristes.

Conocemos muchos tipos de preocupaciones. Debatimos sobre el futuro de la banca, de los países, de los patrimonios de la gente posicionada en las poltronas oportunistas, de los familiares de los políticos; después, apenas encontramos indicios de una sana preocupación por las condiciones de los ciudadanos menos favorecidos. Cariacontecidos de por vida podría ser el título de este PELICULÓN, presentado por protagonistas de relumbrón muy satisfechos con sus encumbramientos. No hablemos de engaños, hay suficientes conocimientos, aun excesivos; aunque ineficaces, por la desidia de amplia implantación. Tomamos como entretenimiento de poco fuste a la clave de una satisfacción duradera, desdeñamos los factores correctivos.

El sobresalto o la turbación del semblante tendemos a relacionarlo con lo acontecido y si es posible achacarlo a las responsabilidades ajenas, nos va bien eso de considerarnos víctimas. Habrá seguramente amigos desconocidos; también enemigos que no sepamos. Mientras existan con un cierto equilibrio, trataremos de detectarlos a tiempo para proceder en consecuencia. Enfrascados en esta búsqueda por los exteriores, al interior personal le damos por supuesta la bondad de sus impulsos. Siendo así, que en ese INTERIOR de cada persona anidan semillas ambivalentes; y el supuesto enemigo lo lleva mos dentro. Cada uno ha de ver el enfoque conveniente de su semillero.

La tesitura del lamento tiene su utilidad, sobre todo si va acompañada del análisis correspondiente de la situación creada y de las actitudes adecuadas como respuesta. Es decir, en el balance Acontecido/Por acontecer, no quedarnos en la primera parte en una actitud deprimente e ineficaz. Tampoco permanecer a la expectativa exclusiva de cuanto pudieran aportarnos desde fuera para las posibles soluciones. La propia dignidad requiere de APORTACIONES sinceras, en una colaboración responsable en concordancia con la comunidad. Al menos, si quedamos compungidos por las inconveniencias incesantes, por las traiciones, por los abusos, por las actitudes miserables; que podamos permitirnos la sana alegría de haber puesto las mejores colaboraciones de nuestra parte.
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