Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Para Obama, la economía

David S. Broder
David S. Broder
lunes, 18 de enero de 2010, 05:30 h (CET)
WASHINGTON - Mientras Barack Obama se acerca al primer aniversario de su investidura como presidente, un amigo de la facultad pronuncia lo que me parece la evaluación acertada: "Si fuera un estudiante, tendría que ponerle un insuficiente".

Eso no sorprende, y ciertamente no es motivo de vergüenza. A pesar de toda la atención periodística dispensada a los primeros 100 días de Franklin D. Roosevelt, ningún presidente, ni siquiera Roosevelt, cumple la mayoría de sus metas importantes unas semanas después de haber jurado el cargo, y pocos dejan su impronta el primer año. Los Fundadores tenían motivos para dar a los presidentes mandatos de cuatro años. Hasta cuando tenía una fracción de su tamaño actual, el gobierno era relativamente inmóvil. Cuanto más grande la burocracia y más cargado el sistema político, más resistente es Washington al cambio político.

Como heredero de dos guerras y una enorme crisis financiera, el joven de Illinois, relativamente novato, estaba bajo presión claramente para cumplir los objetivos más rápidamente que aquellos que han llegado al poder en tiempos más tranquilos. Sin embargo, su primera tarea fue la de construir su propio gobierno, y logró esa hazaña con habilidad impropia de su ausencia de experiencia ejecutiva.

Un año después, su gabinete ha cumplido su primera labor como conjunto armonioso de notable talento de hombres y mujeres. Los viejos jerifaltes de los Departamentos de Defensa y de Estado se han adaptado bien a las necesidades del nuevo presidente, y los recién llegados a Washington han perdido poco tiempo ocupando sus responsabilidades. Hasta aquellos segundones que llegaron después de que las elecciones originales de Obama tropezaran - como la Secretario de Salud y Servicios Sociales Kathleen Sebelius - han superado sus primeros obstáculos bien.

Las grandes líneas de la agenda nacional de Obama se han puesto de relieve este último año. La gigantesca ley de estímulo económico aprobada sin casi ninguna colaboración por parte de los Republicanos en los primeros meses ha logrado menos salvando empleos de lo que se esperaba. Sin embargo, evitó la catástrofe y, con suerte, podría producir mayores dividendos este segundo año.

Los otros temas a cuenta de los que hizo campaña Obama - la sanidad, el cambio climático, y la regulación financiera - se han atascado en el Congreso a pesar de las grandes mayorías Demócratas. Obama trufó la cúpula de su gabinete en la Casa Blanca de veteranos del Capitolio, empezando por el secretario de su gabinete Rahm Emanuel. Se les puede culpar en este momento de juzgar erróneamente la capacidad del Congreso bajo su actual liderazgo de administrar un programa tan grande. Algunos dirían que el problema se ha agravado con un planteamiento excesivamente respetuoso de la Casa Blanca con el Capitolio.

Pero se han producido algunos reveses irreparables, y el potencial para alcanzar logros más importantes - entre ellos la reforma de la sanidad - está por verse.

En la escena mundial, Obama ha tenido la suerte de recoger los dividendos de las decisiones políticas infravaloradas de su predecesor en Irak, pero no ha podido lograr ningún avance comparable que pueda llamar propio. Ha demostrado su eficacia personal con la mayoría de los líderes de países clave, pero no todos. Rusia, China, Japón o Israel, entre otros, han sido notablemente resistentes a su encanto.

El primer año le ha acercado notablemente a un enfrentamiento con Irán y le ha dejado luchando aquí en el país por establecer un enfoque convincente sobre la amenaza genérica del terrorismo.

Políticamente, está muchísimo más débil que cuando comenzó. No porque, como sostienen algunos de sus críticos, los votantes le hayan dado de lado o se hayan vuelto indiferentes a sus cuidados discursos, sino porque ninguno de los objetivos más importantes para el pueblo estadounidense han sido alcanzados. El más directo de ellos, y uno de los más urgentes, es reducir el paro que ha afectado a tantas familias, y este año se enfrentará a los gobiernos estatales y locales con dolorosas decisiones presupuestarias.

Después de incurrir en deudas nunca vistas para paliar situaciones de emergencia, Obama carece de recursos para reformar la sanidad, la educación o lo que sea. Necesita urgentemente una economía fuerte, pronto. Sin ello, los Republicanos, con total independencia de lo estridentes o negativos que puedan ser, están destinados a salir beneficiados en noviembre.

Noticias relacionadas

Gobernantes y gobernados

De la adicción a los sobornos, a la adhesión de los enfrentamientos: ¡Váyanse al destierro ya los guerrilleros!

Borrell en retirada o táctica del PSOE

Pátina de sensatez capaz de equilibrar unos nombramientos en su momento tomados como extravagancias

Plagscan desmiente a la Moncloa y R.Mª.Mateo censura la TV1

Un gobierno enfocado únicamente a conseguir mantenerse en el poder

Inexorable Fin de la Farsa del “Sahara Occidental”

En 1975 un pueblo desarmado derrotó al último aliado de Hitler y Mussolini que seguía delirando tres décadas después de la disolución del Eje

Respeto a la Presidencia del Gobierno

'Avanzamos' como eslogan de bienvenida
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris