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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

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Isaac Bigio
Isaac Bigio
sábado, 16 de enero de 2010, 09:53 h (CET)
Esta película, la más taquillera de estos años, tiene un alto contenido político y científico. Su director, James Cameron, vuelve a presentar la visión ‘progresista’ del establishment norteamericano, la que se caracteriza por darle mucho peso a las heroínas femeninas y en que cuestiona a las corporaciones y a los militaristas. Además, muestra una gran imaginación al inventar todo un nuevo ecosistema global completo, muy singular y basado en ciertas probabilidades reales.

Cameron ha producido el único film que por ahora le ha ganado en venta de entradas (Titanic). Tanto en Avatar como en sus otras obras de ciencia ficción (Alien, El Abismo o Terminator) Cameron nos presenta a seres que tienen una morfología muy diferente a la nuestra, difiriendo de otras series futuristas (como Viaje a las galaxias, Flash Gordon, Perdidos en el espacio o Doctor Who) donde se nos muestran alienígenas que son apenas humanos maquillados.

Cameron se imagina como ha de ser la vida en el siguiente sistema solar (Alfa Centauro, a 4,2 - 4,4 años luz de distancia).

La ciencia especula que cerca de la tierra puede haber bacterias en el subsuelo de Marte, en la atmósfera de Venus, o en lunas como la de Europa (en su océano debajo del hielo) o en Tritón (basados en metano). Sin embargo, formas superiores de vida solo podría haber en otros sistemas solares. El primero donde se debería buscar ello es en Alfa Centauro.

Empero, este difiere del nuestro en que tiene tres soles. El Alfa Centauro A es amarillo como el que tenemos pero con una masa 10% mayor, el B es anaranjado con una masa un 10% inferior al nuestro y el C es un sol enano rojo. La distancia entre Alfa Centauro A y B oscila entre la que hay entre nuestra estrella frente a Saturno o a Plutón. C orbita junto a A y B pero a una lejanía mucho mayor.

Los astrónomos han encontrado decenas de grandes planetas en otros sistemas más alejados, pero aún ninguno en Alfa Centauro. Esto, paradójicamente, puede incrementar las posibilidades de poder hallar allí algún planeta más chico y similar a la Tierra (lo que es más difícil de hallar con los actuales instrumentos quienes si tienen mayor capacidad de encontrar gigantes de gas tipo Júpiter).

En Avatar Cameron se imagina que existe el primer mundo con formas superiores de vida. Este es Pandora, la cual no es un planeta sino una de los tantas satélites de un gigante de gas.

La luna Pandora tiene una gravedad menor a la de la Tierra (lo que permite que su fauna y flora, que es toda bio-luminosa, sea más grande, y que sus animales puedan ser más veloces o poder experimentar saltos o caídas mayores) y una atmósfera que, si bien tiene oxígeno, es tóxica para los humanos pues tiene otros componentes como metano, CO2 o nitrógeno.

El film no muestra cordilleras, nieve, hielo o desiertos, sino un mundo verde y tropical compuesto por billones de árboles, varios de ellos con medio kilómetro de altura, los mismos que se conectan entre si y con los animales a través de raíces, lianas y antenas creando un sistema neurálgico total e integrado y mayor al de cualquier súper-computadora o cerebro humano.

Para los humanos lo más preciado de Pandora es un metal no obtenible en la tierra (el unobtinium), el mismo que es su superconductor que puede levitar. Este metal, unido al hecho de que Pandora tiene un especial electromagnetismo (dominado por tres soles y por un firmamento presidido por un gigante de gas y la presencia de lunas acompañantes), permite que haya zonas con rocas y montañas que flotan en el aire.

Mientras en la tierra todos los animales medianos y grandes siempre han tenido cuatro extremidades, en Pandora casi todos ellos tienen seis extremidades. Si bien esto último es un rasgo de nuestros insectos, la fauna de Pandora difiere en que ésta por general tiene dos pares de ojos (uno normal y otro chico para la luz infrarroja), antenas-trompas (que permiten que estos sean conectados con los que tienen los humanoides para que así estos últimos puedan conducirles), esqueletos fortalecidos con fibra natural de carbono (que les hace más fuertes, acorazados y livianos y que sus huesos puedan doblarse como los bambúes), paneles coloridos que aparecen como crestas sobre sus cabezas para intimidar a sus enemigos y que respiren directamente con orificios que salen de sus pulmones.

Si muchas obras de ciencia ficción presentan civilizaciones extraterrestres altamente sofisticadas compuestas por enanos verdes con grandes cerebros, los únicos seres capaces de hablar en Pandora son gigantes esbeltos azules de 3 metros de altura, con cabezas chicas, que viven de la caza y de la recolección y cuyas herramientas más avanzadas son el arco y la flecha.

Estos son los na’vi, bípedos sensuales con manos de 4 dedos, extensa cola, rasgos que tienen de humanos, felinos y lémures, y con una trenza de dos metros que es la continuación de los nervios de su columna vertebral con la cual son capaces de ‘enchufarse’ a las antenas de los animales que han de montar para cabalgar o hacer volar.

La película se da supuestamente en el siguiente siglo y medio cuando los terrícolas son capaces de acercarse a la velocidad de la luz y de salir de nuestro sistema solar. Los na’vi son los primeros humanoides con los que se encuentran.

Si antes los conquistadores europeos sometieron a los nativos de las Américas y de otros ‘nuevos mundos’ gracias a la superioridad de sus escopetas y caballos y, sobre todo, de las enfermedades con las que diezmaron a quienes no tenían organismos inmunes a los nuevos virus que ellos traían, al momento de establecer el primer contacto espacial con nuevos humanoides los terrícolas muestran resistencias a utilizar armas nucleares o bacteriológicas e inicialmente tratan de convencer a los indígenas mediante ‘avatares’.

Esta palabra, que en la mitología hindú implican manifestaciones de diversos dioses, en este film es utilizada para designar ‘copias’ híbridas de na’vis que son teledirigidas por humanos mediante sus cerebros.

Sin embargo, el plan fracasa por que los militaristas deciden desalojar a los nativos por la fuerza y los avatares se pasan al campo de los aborígenes. Los na’vi, quienes son apenas pocos millares y carecen de un Estado como el que tuvieron los millones de incas o de aztecas, son capaces de derrotar a la tecnología del siglo XXIII debido a que Pandora, a diferencia de la ‘madre tierra’, si tiene una inteligencia propia y es capaz de lanzar a todas sus criaturas hasta derrotar a los sucesores del Pentágono.

Sin embargo, el ‘anti-imperialismo pro-ecológico’ de Cameron se conjuga con una utopia mítica en la cual es la ‘diosa naturaleza’ la que termina imponiéndose. Es decir, quien aplasta a la mayor maquinaria armada de todos los tiempos es una manifestación del culto religioso más antiguo de todos los tiempos.

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