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¡Ayudemos a Haití!
Almudena Negro
Desolador. Ese es el paisaje de Puerto Príncipe, capital de Haití (6.600.000 habitantes), después del terremoto de grado 7 en la escala de Richter que asoló a la isla hace, cuando escribo estas líneas, escasas 36 horas. Las imágenes que nos llegan desde uno de los países más pobres del mundo (el 80% de la población vive bajo el umbral de la pobreza), en donde la esperanza de vida son 55 años y la media 18, son terribles: de la capital apenas queda nada en pie y la ayuda humanitaria, escasa, que no llega.
Los hospitales que aún quedan en pie o que no han sufrido graves daños estructurales no dan abasto. Medicinas no quedan. Numerosas escuelas han sido engullidas por la tierra. El único hotel turístico de lujo del país, el Montana, ha desaparecido junto a dos centenares de turistas. Hombres, mujeres y niños heridos esperan en la calle atención médica. No hay comida ni agua. Tampoco línea telefónica ni electricidad. Los supervivientes se entremezclan en las calles con los cuerpos de las víctimas de la tragedia. La torre de control del aeropuerto de Puerto Príncipe no está operativa. Estados Unidos envió de manera casi instantánea a miles de voluntarios para intentar ayudar. Canadá también se puso en marcha. Hollywood se ha puesto las pilas y las estrellas de cine no dejan de hacer llamamientos. Desde Sudamérica, fundamentalmente Brasil y Chile, intenta llegar la ayuda. La República Dominicana está “prestando” electricidad a Haití. La UE también se está volcando. Los ciudadanos occidentales colaboran, mucho más que los siempre ineficaces, burocráticos y onerosos Estados, con donativos en forma de ropa o dinero. Yo les animo desde aquí a colaborar enviando dinero o lo que requieran las ONG que sean de su confianza. Pero, por favor, colaboren.
Los medios de comunicación occidentales ofrecen amplia cobertura del drama y hacen llamamientos a la colaboración de sus lectores, oyentes o espectadores. Algunos aprovechan la ocasión para buscar la foto más terrible posible y así, gracias al morbo, aumentar el número de ventas. La red de redes se volcó desde el mismo instante en que se producían los primeros movimientos sísmicos. Twitter y Facebook a la cabeza. Decenas de bitácoras españolas se hacían eco de los números de cuenta bancaria de diversas ONG, la siempre solidaria Cáritas a la cabeza. Hasta Google Earth está colaborando, actualizando sus mapas aéreos, en las tareas de rescate.
Y mientras el mundo asiste horrorizado e impotente a la devastación causada por la naturaleza la televisión pública de José Luis Rodríguez Zapatero y Alberto Oliart (TVE) ofreció a través de su canal 24 horas a los espectadores imágenes falsas tomadas durante una tormenta con vientos huracanados que tuvo lugar en el año 2007 durante un festival de Rock en Venecia. Toma ya.
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