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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

J. Montilla y el Tripartit, el gran lastre de Catalunya

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 13 de enero de 2010, 13:40 h (CET)
Los problemas de Catalunya no han empezado con la aprobación de su Estatut, aunque no hay duda de que está influyendo en la mentalización de una parte de su ciudadanía, a la que se le ha imbuido de la idea de que, si no es aprobado por el TC, se hace una afrenta a todos los catalanes. Pero, de hecho, el origen del cambio radical que se le ha imprimido a la región ha sido consecuencia de la elevación, al puesto de President de la comunidad, de un señor, perteneciente al PSC, al que el cargo le viene como la piel de un elefante a una hormiga. Lo peor que le puede suceder a una comunidad es que, la persona a la que se le encomienda su gobierno, no de la talla para el cargo; aunque, por su empaque, su apariencia externa y su egocentrismo, pueda dar el pego a aquellos ciudadanos dispuestos a aceptar al prójimo que les quiera imponer el partido político al que están dispuestos a votar, cualquiera que fuere quien lo representare.

Si se me pidiera que definiera a este personaje, que la fatalidad ha hecho que gobernara Catalunya en un momento especialmente difícil par la nación española, no dudaría en compararlo con una burbuja de jabón, fabricada soplando a través de un canuto, de modo que, cuando el aire ha conseguido formar la esfera y la tensión superficial ha cerrado la parte que la une al canuto, se eleva en el aire y asciende hasta que la más mínima turbulencia o el más leve roce consigue deformar o perforar la delgada capa superficial, momento en el que estalla, desapareciendo sin dejar el menor rastro, sólo una leve humedad en el pavimento. Puede que alguno pueda creerse que por ser un “escalador” dentro de la organización de su partido, por haber “trepado” los sucesivos escalones que conducen al poder y por haber conseguido “padrinos” agradecidos que le hayan ayudado en la empresa, ya está dotado para ocupar puestos de responsabilidad que, por sus conocimientos, su preparación, su inteligencia o sus especiales dotes de mando, les estarían vetados en cualquier organización en la que se ascendiera por méritos y no por influencias. No, señores, el señor Montilla solo es aire, nada más.

Los resultados del tiempo que el señor Montilla lleva ocupando su puesto de President de la Generalitat, no han podido resultar mas adversos para Catalunya. En primer lugar, para conseguir que le pusieran en su cargo tuvo que llegar a acuerdos con partidos separatistas y comunistas, a los que tuvo que ceder consejerías, como en el caso del comunista, señor Saura, al que se le dio la de Gobernación cuando, este señor, se ha declarado amigo de okupas, no cree en la propiedad privada y ha tenido que hacer de mangas capirote para conseguir mantenerse en su puesto, debido a los fracasos sonados que ha cosechado al frente del servicio de orden público. Lo peor es que, para mantenerse en el candelero, Montilla, este señor de Iznajar (Córdoba), ha tenido que construirse un currículum catalán, cambiar de idioma y convertirse en el primer defensor del separatismo catalán, como viene demostrando en su empecinamiento de querer constituirse en el primer defensor del famoso Estatut catalán.

En el interregno, y mientras el TC se decide a terminar de empollar el huevo, que hace tres años y pico que está incubando; el señor José Montilla ha estado intentando gobernar aunque, para ello, haya tenido que indisponerse con otros presidentes de autonomías de su misma ideología y haya sembrado la semilla del desacuerdo entre los catalanes, aplicando doctrinas totalitarias, incumpliendo la Constitución en materia lingüística y de enseñanza, ignorando las sentencias del TSJC y enfrentándose con aquellos partidos que piensan que se está excediendo en sus atribuciones y que debiera dimitir. Evidentemente que el gobernar un tripartito, en el que cada formación que lo integra tira de la manta para sí, no le ha permitido otra cosa que ir tapando agujeros e intentar mantenerse en el machito aunque, para ello, haya tenido que ceder en materias en las que, su mismo partido, el PSOE, no coincide; salvo, claro está, el señor Rodríguez Zapatero, verdadero impulsor de este engendro legal al que se llama Estatut de Catalunya.

Los resultados de la acción del Tripartit en Catalunya han llevado a que, incluso dentro de la misma España –a pesar de las ventajas que su chantaje al Gobierno Central le ha reportado, en perjuicio de otras autonomías –, el desempleo en esta región sea uno de los más altos y que las empresas pequeñas, autónomos y medianas empresas hayan caído como moscas, una detrás de la otra. También, su obcecación por el catalanismo excluyente, su obsesión por implantar el catalán como lengua única, su sectarismo en cuanto a impartir una educación sesgada y su empeño en aislarse del resto de España, ya les ha costado el que, muchas empresas importantes, grandes sociedades multinacionales y oficinas centrales de muchas otras, hayan decidido trasladarse a otras comunidades, especialmente a Madrid, o bien cerrar sus explotaciones para ubicarlas en otros países donde se les den más facilidades. Por otra parte, el deterioro moral y ético que se advierte en ciudades como Barcelona, las deficiencias de formación, el apoyo a sectores progresistas, la falta de seguridad para la ciudadanía, la evidente incapacidad de las fuerzas del orden para atajar la delincuencia y la pasividad de la Justicia, que se ve incapaz de contener tal avalancha de incontrolados, que son detenidos y a las pocas horas puestos de nuevo en libertad para que vuelvan a delinquir. Tampoco se puede ignorar el libertinaje que se ha apoderado de una parte de su juventud, que se muestra en toda su cruda realidad en los locales de ocio donde se producen las más obscenas y salvajes escenas de depravación y libertinaje sin que, al parecer, haya nadie que se atreva a poner orden e impartir sensatez.

Y como remate, la política económica del señor Montilla ha situado a Catlunya, como no podía ser de otra manera, a la cola del crecimiento regional en el 2008. En plena crisis económica Madrid logró crecer en el 2008 un 1’1% en términos reales, frente a un exiguo 0’4% en Catalunya. En cuanto a riqueza per capita, la lideró el País Vasco con una media de 31.952 euros, Madrid con 30.998 y, en cuarto lugar, Catalunya con 27.914 euros. Si hablamos de parados, Catalunya cuenta con 110.000 más que Madrid, según datos de Diciembre; además, la región catalana generó, durante el 2009, un 32’7% de paro interanual, la mayor subida, en términos absolutos, de España. Por lo que se refiere a destrucción de puestos de trabajo, también la lideró Catalunya con 163.169, el pasado Diciembre, con una caída de afiliación a la Seguridad Social del 4’97 % interanual. Si tomamos en cuenta el paro registrado por comunidades autónomas, a Catalunya le corresponden 561.761 mientras que en Madrid se registraron 451.929. Luego, que nos venga el señor Montilla a sacarnos pecho como gran estadista, cuando lo que ha conseguido es hundir el país que le fue confiado. Si, lo que busca es esconder sus errores y ocultar su incapacidad para enfrentarse a la crisis, debe desistir de ello porque ya no cala en la mayoría de la ciudadanía que, para desesperación del señor President, que ya tiene la elecciones a la vuelta de la esquina, se va decantando, cada vez más, hacia otras opciones políticas, desengañada de un Tripartit que ha demostrado su incapacidad para gobernar, que sólo ha causado problemas y desazones y que permanece indiferente, incapaz de tomar decisiones y completamente superado por una recesión que no sabe como combatir.

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