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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

La desastrosa elección de palabras de Harry Reid

Ruth Marcus
Ruth Marcus
miércoles, 13 de enero de 2010, 13:39 h (CET)
WASHINGTON - El secretario de la mayoría en el Senado Harry Reid ha quedado como un idiota.

Por lo mismo, tiene razón.

Es un testimonio de la asfixiante cultura de lo políticamente correcto que suene arriesgado decir eso. Es una muestra de la insultante cultura del incesante partidismo que nos toma por idiotas que los Republicanos se lancen a criticar los comentarios de Reid como racistas.

Reid, evaluando las posibilidades de Barack Obama en 2008, citaba el hecho de que el candidato era un afroamericano "blanquecino", "sin más dialecto negro que el que quiera meter". Estos comentarios imprudentes, realizados a Mark Halperin y John Heilemann para su nuevo libro "Juego de Cambio", dieron lugar a una disculpa inmediata por parte de Reid al presidente. Que fue seguida de inmediato por el perdón presidencial: "En lo que a mí respecta, el asunto del libro es historia".

No del todo.

Para un político, sobre todo un político blanco, hacer un comentario sobre la carrera de otro político es traicionero. Basta con preguntar a Joe Biden. (¿Se acuerda del comentario de "expresivo, brillante y limpio", la descripción del futuro vicepresidente de Obama en 2007?)

Que cualquiera utilizara en la vida pública la palabra "negro" en 2008 era más que imprudente. Lo que antes era educado ha pasado a ser degradante, aunque, curiosamente, el Censo decidió mantener la palabra en el formulario del censo de 2010 porque muchos encuestados la usan en 10 años.

Así que Reid, ya desbordado por criar 60 cuervos y hacer frente a una dura campaña de reelección, necesita este quebradero de cabeza tanto como otro Joe Lieberman. La pobre explicación ofrecida por un asesor - que las observaciones no estaban destinadas para su uso en el libro - es tan convincente como la afirmación de Jesse Jackson de que no sabía que Milton Coleman, de The Washington Post, iba a recoger sus comentarios de "judatatown" al hablar de Nueva York. ("Hablemos en negro", había dicho Jackson a Coleman).

Pero: hay una gran diferencia entre Reid 2008 y Jackson 1984 - o, redundando más en la idea, Lott 2002. Cuando el pronto ex secretario de la mayoría Trent Lott dijo que Estados Unidos podría haber evitado "todos estos problemas" si la campaña segregacionista de Strom Thurmond en 1948 a presidente hubiera tenido éxito, había un tufo inconfundible - sin intención - a racismo. Por mucho que los críticos Republicanos quieran usar el incidente para fines partidistas, los comentarios torpes de Reid se hicieron en el contexto del apoyo al candidato afroamericano, sin elogiar al segregacionista.

No es que a los críticos les detenga la distinción. "Estos comentarios son bastante racistas", declaró Liz Cheney a "This Week" en la cadena ABC. El presidente del Comité Nacional Republicano Michael Steele, que debería mostrar algún tacto con aquellos que dicen tonterías, pedía a Reid que dimitiera como secretario.

No es tan tonto. Pero, hasta cierto punto, la evaluación de Reid de la relevancia del tono de piel de Obama daba en el blanco. No sólo no vivimos en una sociedad daltónica, vivimos en una exquisitamente delicada con el color de piel. Un estudio de 2007 que utilizaba resonancias para examinar las reacciones del cerebro a las fotos de sujetos de tono de piel clara y oscura concluía que se da más actividad en las amígdalas, que refleja la reacción a las amenazas percibidas, cuando se muestran rostros de piel oscura. "Desconcertantemente, en la medida en que los rasgos afrocéntricos elevan la probabilidad de hacer deducciones estereotipadas, esto puede acarrear graves consecuencias a aquellos que poseen un alto nivel de rasgos africanos", escriben los autores.

En cuanto al "todo el dialecto negro que quiera meter", bien, ¿todos tenemos que fingir que no sabemos de lo que habla Reid? Hay una voz afroamericana muy reconocible en Estados Unidos y muchos afroamericanos se identifican o no dependiendo de la situación. Llama la atención durante la campaña cómo el Obama nacido en Hawai, educado en Indonesia y residente en Chicago empezó a sonar tan del Sur cuando hacía campaña en los estados del Sur. Ese "acento sureño" era útil a Obama en algunos lugares. Pero no tengo duda de que habría ido en su contra entre algunos votantes blancos, tal vez inconscientemente, si hubiera usado su voz real.

El análisis de Reid era correcto. Incluso si era, como dijo en una obra maestra del eufemismo, "una desastrosa elección de palabras".

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