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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Una joya empieza a brillar en Oriente

Edward Schumacher-Matos
Edward Schumacher-Matos
martes, 12 de enero de 2010, 09:38 h (CET)
JAIPUR, India - El templo Birla al norte de esta sucia pero bulliciosa ciudad india es una joya arquitectónica de mármol blanco que brilla en la noche y ayuda a explicar lo que los estadounidenses se están perdiendo en este país.

El templo de 22 años incluye retratos tallados de Cristo, Buda y Sócrates, lo que refleja el aperturismo de ideas. El templo está dedicado a Vishnú - el dios práctico de la trinidad hindú - y su consorte, Lakshmi, la diosa de la riqueza. Con una audacia al celebrar el éxito en esta vida que haría sonrojar a un Rockefeller, la estatua del difunto industrial B.M. Birla, en honor de quien está bautizado el templo, se encuentra cerca del acceso, casi como un santo.

El hinduismo implica mucho más que dinero, por supuesto, pero mientras los estadounidenses andan de repente obsesionados con el ascenso de China o distraídos por una guerra contra el terror que es insignificante en el marco general de la seguridad, el templo Birla representa una actitud económica agresiva y la ambición política de un país que está destinado a convertirse en una potencia mundial.

Muchos estadounidenses parecen considerar a la India como la centralita y vaca sagrada (que siguen vagando con libertad entre el tráfico) de un futuro tecnológico. Un pequeño grupo de expertos en política exterior con intención convenció al Presidente Obama de recibir al Primer Ministro indio Manmohan Singh en noviembre en una cena en la Casa Blanca, pero todo lo que recordamos la mayoría de nosotros son los intrusos que se colaron.

Sin embargo, la India tiene el tercer ejército más grande del mundo, una flota considerable, y los pilotos de las fuerzas aéreas que superaron a sus homólogos norteamericanos en unas maniobras conjuntas. También dispone de un arsenal de cabezas nucleares, y un Congreso exaltado tan celoso de la soberanía nacional como el americano. La India no ha firmado el tratado de No Proliferación.

Y mientras Estados Unidos sigue sufriendo los efectos de una recesión, la economía india está en auge creciendo a un ritmo de alrededor del 8 por ciento y el principal asesor económico del gobierno predecía esta semana que podría alcanzar el 9 por ciento en abril. Forbes enumera 24 multimillonarios indios. La India viene siendo en los últimos años uno de los mayores inversores extranjeros en Gran Bretaña, y ahora el Banco de la Reserva de la India se jacta de que las inversiones indias en Estados Unidos han generado 300.000 empleos en Estados Unidos también. ¿Quién lo iba a decir?

Con cerca de 1.200 millones de personas, la población de la India solo es superada por la de China. Alrededor de 400 millones estaban por debajo del umbral oficial de la pobreza en 2005, según las últimas cifras disponibles, y los mendigos todavía tocan en las ventanillas en los semáforos. Sin embargo, casi 300 millones de indios - el equivalente a la población norteamericana - están sólidamente asentados en la clase media.

En casi tres semanas de viajar por este vasto país, lo que más me impresionó, aparte de los institutos tecnológicos brillantes en cada pueblo, fue el increíble optimismo entre los indios en que el futuro les pertenece.

En una boda en Bangalore, una novia con una licenciatura en Derecho por la Universidad de Pennsylvania estaba increíblemente adornada con un sari y henna. Ella y su novio con turbante, que tiene un título en empresariales por la Universidad de Nueva York, llevaban a cabo un ritual sánscrito de 5.000 años con cánticos sacerdotales y tambores. Después de la ceremonia, la fiesta estuvo marcada por bailes formales y conversaciones de operaciones de consultoría en Dubai.

Ciertamente, el país se enfrenta a grandes desafíos. Carreteras, puertos y demás infraestructuras se han visto sobrecargadas. Las escuelas públicas son malas. Los terroristas cruzan desde Pakistán al oeste. Una pequeña insurgencia maoísta trae de cabeza a la policía al este.

Pero el futuro político de la India está mucho más seguro que el de China, donde cada vez hay más demandas de mayor libertad. La India tiene una vibrante democracia estable. Algunas tensiones entre hindúes y musulmanes acechan, pero con la tercera mayor población musulmana del mundo, el país es un modelo de tolerancia religiosa. Singh, el primer ministro, es sij.

Los analistas de la India y sus funcionarios prevén un mundo de cuatro bandas - Estados Unidos, China, Europa y la India - y sólo difieren en si se hará realidad en 2020 ó 2030. Es una embriagadora conversación para un país con un ingreso per cápita de menos de 5.000 dólares, pero en términos de poder adquisitivo relativo, la economía de la India ya ocupa el cuarto lugar, tras Estados Unidos, China y Japón.

China sigue atrayendo mucha más inversión extranjera, pero esto también está cambiando. Consultado en una conferencia de directivos celebrada hace poco en Nueva York acerca de en qué país preferiría invertir, Rupert Murdoch dijo que la India, ya que cuenta con judicaturas firmes y un estado de derecho de los que China aún carece.

Como demuestran Irak y Afganistán, el mundo unipolar estadounidense es un mito. La India democrática, laica y fiel al libre mercado es un aliado natural. Cuanto antes nos demos cuenta mejor.

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