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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Suicidio, sexo y todoterrenos de lujo

Robert J. Samuelson
Robert J. Samuelson
martes, 12 de enero de 2010, 09:34 h (CET)
WASHINGTON - Puede pensar que el último lugar donde encontrar un retrato de una nación es un libro lleno de números. Pero pase la página 673 del Manual Estadístico de los Estados Unidos y encontrará estas interesantes cifras. Alrededor de las tres cuartas partes de los estadounidenses (el 76,1 por ciento en 2007, para ser exactos) va a trabajar en su vehículo privado solo. Sólo el 10,4 por ciento comparte el trayecto, mientras que el 4,9 por ciento utiliza el transporte público y el 2,8 por ciento va a pie. De media, los estadounidenses emplean 25,3 minutos cambiando de vehículo en cada trayecto. El estado con mayor tiempo de trasbordo es Nueva York, en 31,5 minutos; los estados con el menor tiempo son Dakota del Norte y Dakota del Sur, unos 16 minutos, seguidos de cerca por Montana y Nebraska, en 17,6.

Soy un ávido fanático de la relación de estadísticas que publica cada año el Censo porque dice mucho en muy poco. La edición de 2010 recién publicada rebosa información. Para mí, el resumen es a menudo el punto de partida de una columna, porque sustituye especulación con pruebas. ¿Cómo salimos al compararnos con los demás países? A veces bien; a veces no.

Siendo optimistas, los estadounidenses se suicidan a ritmos muy bajos, 10,2 cada 100.000 habitantes en 2004, por debajo de la media de 11,9 de todos los países industrializados o del 20,3 de Japón y el 15,1 de Francia. La comida es más barata aquí que en cualquier otro sitio. En 2007, sólo alrededor del 6,9 por ciento del consumo estadounidense se dedicó a comer en casa; los alemanas gastaron más (el 11,4 por ciento), al igual que los italianos (14,5 por ciento) y los mexicanos (24,2 por ciento). Por otra parte, los precios bajos de los alimentos pueden contribuir a la obesidad de los estadounidenses. En 2006, el 34 por ciento de los adultos norteamericanos fueron evaluados obesos, el triple del índice de Francia (10,5 por ciento) y cuatro veces el de Suiza (7,7 por ciento).

Estados Unidos puede ser la cuna del feminismo, pero eso no es obvio en las cifras globales. En 2009, las mujeres componían el 16,8 por ciento de la Cámara de Representantes estadounidense. En otras legislaturas nacionales, había más mujeres. En el caso de Canadá, la cifra comparable fue del 22,1 por ciento, en los Países Bajos el 41,3 por ciento. Los Estados Unidos casi rozan el 17,5 por ciento de Uzbekistán.

Teniendo en cuenta la recesión económica actual, Estados Unidos puede parecer un país en donde el progreso ha muerto. No es así. La relación estadística ofrece muchas pruebas de refutación. La delincuencia es una de ellas.

Hace dos décadas, los gobiernos parecían impotentes frente a una creciente ola de asesinatos, atracos y tráfico de drogas. Luego comenzó a disminuir la delincuencia. De 1993 a 2007, los homicidios se redujeron de 25.000 a 17.000 y los robos de 660.000 a 445.000. Los índices de delincuencia por cada 100.000 habitantes disminuyeron más acusadamente, porque la población de disparó un 16 por ciento durante el mismo período. No hay consenso en cuanto a por qué. Las posibilidades incluyen mejores técnicas policiales y sentencias más severas (la población reclusa se duplicó de 1,15 millones en 1990 a 2.29 millones en 2007). Pero la delincuencia sigue siendo elevada, especialmente entre los jóvenes: En 2007, el 18 por ciento de los estudiantes de secundaria decían haber llevado un arma en algún momento del año anterior.

Hay otros signos de progreso. El tabaco sigue disminuyendo, del 25,3 por ciento de los adultos en 1990 al 19,7 por ciento en 2007. La esperanza de vida a cinco años del cáncer ha aumentado: del 62,4 por ciento en 1990-92 al 69,1 por ciento en 1999-2005 en el caso de los blancos, y del 48,2 por ciento al 59,4 por ciento en el de los negros. La participación electoral también ha crecido; la del 57,1 por ciento de 2008 fue la más elevada desde 1968. La basura producida por persona se ha estabilizado; era de 1,8 kilos al día en 1990 y 1,81 kilos en 2007. Entre los adultos jóvenes (de 18 a 29 años), el uso de Internet es prácticamente universal: El 92 por ciento en 2009, frente al 72 por ciento en 2000.

Pero las malas noticias abundan también. En 2007, casi las dos quintas partes de todos los partos en Estados Unidos fueron de mujeres solteras, el doble del porcentaje en 1980. Desde 1970, el cociente entre alumnos y profesores en los centros escolares descendió drásticamente, de 22-1 a 15-1 en 2007, con poco efecto sobre los resultados de los exámenes. La proporción de niños por debajo de la línea de pobreza federal en 2007 (17,6 por ciento) fue prácticamente la misma que en 1980 (17,9 por ciento).

Sobre todo, aprendemos cómo estamos viviendo y cambiando. En 2050, la población norteamericana se proyecta cerca de los 440 millones, un aumento con respecto a los 304 millones de 2008. Casi una cuarta parte de los estudiantes de primaria y secundaria son inmigrantes o tienen padres inmigrantes. En 2007, el estadounidense medio dedicó 1.613 horas a ver la televisión, el equivalente a 67 días. De 1980 a 2007, el número de camiones, furgonetas y todoterrenos casi se cuadruplicó hasta 101,5 millones, mientras que el número de automóviles aumentó sólo un 12 por ciento hasta los 135,9 millones.

¿Y el sexo? El resumen estadístico también contiene datos de eso. Entre los varones de 15 a 44 años de edad, la media de parejas sexuales en su vida es de 5,4. Casi una cuarta parte de los varones (el 22,6 por ciento) afirma haber tenido 15 parejas o más. Entre las mujeres, el número medio de parejas es de 3,3, y casi la décima parte (9,2 por ciento) dice haber tenido 15 ó más.

El Manual ofrece multitud de datos. Cómo los discutamos, interpretemos y debatamos es la esencia de la democracia.

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