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Etiquetas:   Vida   Felicidad   -   Sección:   Opinión

Lo mejor es dejarse llevar por las olas

¿A qué me dedico en la vida?
Aurora Peregrina Varela Rodriguez
viernes, 7 de octubre de 2016, 00:29 h (CET)
Mi juventud fue un paso difícil y me costó encontrar la madurez. Tuve muchas dudas y todas se resolvieron con el tiempo y mi cultivada fe en que siempre me pasaría lo mejor. Así que me propuse con firmeza: no llorar, no desmayarse, no desear lo inalcanzable y si lo deseo y lucho por ello, saber retroceder a tiempo, antes de hacerme daños irreversibles que me marquen de por vida. Así pues: no bailar sin haber recibido clases magistrales, no pelear por ser la primera en cualquier espacio que pisen mis zapatos, no tropezar con todas las piedras, pero tropezar con las que me orienten y enseñen a caminar sin tropezarme ni tambalearme. De este modo: ser yo misma y quererme de este modo y desear ser feliz con o sin ver cumplidos mis deseos y caprichos. Ahí actuaría mi cultivada fe, la que siempre me salvó de caer torpemente en los agujeros e impidió que me tragase la tierra negra.

Yo recomiendo siempre a la juventud tener como familia a animales de cualquier especie, pues te ayudan a ser feliz y a pensar mejor en cualquier aspecto, te inclinan y orientan a decidir en la vida y a vivir tus frustraciones con dignidad. El motivo: ellos te quieren como eres e incluso si eres tú, una especie de “don nadie” en la sociedad. Así, de este modo te amarán los que en serio te amen al igual que los animales, no por lo que llegues a ser, aunque reconozco, que es tristemente necesario realizarse en la vida y morirse con ese buen sabor de boca, de que hubo lucha y consecución de unas metas, una especie de realización personal que nos ha hecho aceptar la cercanía de la muerte como el beso de una hermana.

Hay que correr para ganar, pues.
Hay que seguir un caminito y hay que ganarse el pancito.
Hay que madrugar y mover el esqueleto.

Explotar la inteligencia al máximo. Sacar partido de nuestras virtudes. Saber dirigir nuestras inclinaciones. Seguir con la nariz alta aunque no triunfemos. Bailar con los tiempos y sobrevivir entre ellos. Convencer a la humanidad de nuestras dotes e importancia.

Demostrar que somos parte de un todo.

Caminar con ansias y sin mirar atrás. Saber que se puede, aunque a diferentes velocidades, pues a los que van demasiado rápido les pillará la Guardia Civil y tendrán multa y sacada de puntos. Les sacarán el carnet de conducir. Ánimo, pues.

Adolescencia, divino tesoro y tormento, toca decidir en muchos terrenos, el estudio, los amigos buenos o malos, te corroe el deseo de independencia, probar nuevas cosas o mismo no probarlas. Todo hace de nuestro planeta una sociedad diversa. Cuando tenía 14 primaveras, francamente no sabía que quería estudiar, estaba indecisa, malhumorada.

Ahora me doy cuenta que es un poco igual lo que decidas, el tiempo pasa volando y lo importante es colaborar para una sociedad justa, mejor, que evolucione en el buen sentido y crezca en virtudes. Todas las profesiones deben estar encaminadas en esa dirección, nada fácil, pero tampoco difícil. Así que “ánimos”. Juventud, tenéis el divino tesoro, todo el tiempo por delante para cambiar las mentes, transformar a los ignorantes, vencer a los enemigos y con ello, las posibles frustraciones que nuestro “querer ser en esta sociedad” han ido forjando en nosotros.

Adelante juventud, sed abogados, profesionales de la sanidad, vendedores, cuidadores de perros, de ancianos, veterinarios, filólogos, filósofos, amas de casa... pero todo, con la dignidad del ser, del querer ser servicial a los seres vivos, al bien común.

Yo quise ser astronauta para viajar a la luna en el año 2000. No lo fui, no pude irme a Estados Unidos para estudiar ni era todo lo buena que quisiera en Física, pero ¿saben qué?, estamos en el año 2016, y el hombre no ha vuelto a pisar la luna. Aunque fuera astronauta, no hubiese llegado a hacer el anhelado viaje espacial tan especial para mí. Tanto estudio habría hecho para no cumplir mi sueño de adolescente.

Lo mejor es dejarse llevar por las olas, como diría el poeta, aquél que escribe versos por vocación real, pues muchos ven en ellos, y bien lo saben, a personas algo chifladas, puede que algo frustradas y desafortunadas, también. Todo es posible, pero por otro lado, también puede no ser. Los más sabios les considerarán letrados de nivel.

La vida es dura.

Ciertamente es bueno estudiar algo que te guste, pero que también se te dé bien. Algo que te motive y si no lo encuentras, no llores, sirve a la sociedad con tus acciones, si es tocar botones, tócalos con amor, barriendo, pues hazlo cantando, peinando pelos inventa nuevos peinados y muéstralos a los amigos. Si eres conserje, saluda con una sonrisa. Ama de casa, cuida de tu familia mejor que nadie, y si eres profesor, educa con el ejemplo y el amor. Un abogado, debe ser hombre legal y correcto, un médico debe intentar curar siempre lo mejor posible a sus pacientes y debe ayudarlos siempre a vivir con buena salud. Un vendedor debe establecer precios justos.

La felicidad, querida adolescencia, está en estas acciones, no en ser ésto o en llegar a ser aquéllo. Dedica tu vida al bien, a lo bueno, a cumplir con proyectos y ayudar. Acabarás siempre el día feliz y dormirás muy bien.

La nota para lo que pueda ser, si no puedes ser Fisioterapeuta, sé Auxiliar Sanitario o estudia una Formación Profesional. Pero muévete en alguna dirección, nunca dejes de moverte y de luchar, de desenfundar tu espada y tus ansias por el progreso y la libertad, la equidad, la mente sana y la legalidad.

Adolescentes, los mayores os animamos a continuar con el cambio que ilusionados empezamos allá por la década de los noventa, confiando en vuestra inteligencia y buen hacer. Vuestra preparación y dedicación, y ahora pensando que esta lectura no os dejara indiferentes. Sabiendo que estas letras os llegaran al fondo del alma para curaros y llevaros a la fuente de la eterna juventud: sentir, pensar y luchar por estar bien y hacer que otros se sientan igualmente cómodos, atendidos y respetados, si así lo merecen.

Siendo un poco más concretos. Podemos apuntar algunos datos sobre las profesiones con un porvenir más asegurado.

La Informática dicen que tiene un presente y futuro prometedor, que arrasa, pero te aconsejo que si te metes en ese mundo también intentes pillar a los que usan este medio para cometer abusos, estafas y mentir a una gran cantidad de ignorantes que andan navegando sorda y ciegamente y que todavía desconocen el verdadero mundo de Internet.

Ser piloto de avión atrae a los hombres, pero ten en cuenta que si lo eres tienes bajo tu responsabilidad muchas vidas a diario, gente con familias, ilusiones, así que debes dar siempre lo mejor de ti. Volar con el avión no es hacerlo con la imaginación, cuando llevas el avión, eres las alas de muchos seres vivos que solos, no sabrían volar. Eres la esperanza de llegar a destino, dónde te esperan con ansias, eres su alma y ellos, unos cuerpos que se dejan conducir por tu sabiduría y buen oficio.

Medicina es una de las carreras mas demandadas, porque ser médico se considera como un acto de cercanía a Dios, un sacerdocio que trae el cielo a tu puerta. Es una mentira. Puedes estar mas al lado del Todopoderoso mismo bailando medio desnuda en un cabaret. Si esos pervertidos necesitan ver chicha, que la vean, claro nunca te acuestes con ellos, no cruces la línea entre la dignidad y el pecado. Baila simplemente y permíteles que estén alegres, así se irán con una sonrisa en sus rostros y tú te habrás ganado tus reales para mantener a los tuyos. Jamás les cuentes que sabes de sus fallos abismales ni les hables de sus problemas subyacentes, porque necesitas seguir trabajando. Guiar, que les guíen las lecturas si las buscan. De lo contrario, considérales tus clientes y sácales rentabilidad. Pero de perdidos, no al río, sino a vuestras casas, a dormir, porque tú eres decente e hija del sol, de Dios. Que te coman con los ojos y se vayan deseando lo que realmente les bajaría el cielo a sus vidas, un beso tuyo, mujer trabajadora y creyente.

He hecho esta comparación extremista para expresar que la dignidad del ser no está en la profesión a la que te dediques, sino en lo que practicas en tu vida privada. Puedes tener doctorados y una vida que deje mucho que desear ante los ojos de Dios, y sin embargo, piensas que por el hecho de tener titulaciones ya has cumplido y que una eternidad entre nubes te espera.

Y para terminar, son mucho los jóvenes “ninis”, que ni estudian ni trabajan y se deciden a vivir de sus padres. Lo hacen los que pueden escapando de un mundo laboral que siempre robará la sonrisa al ser humano. Pero las sociedades están hechas para el trabajo y este tipo de conductas no están del todo bien vistas. Yo al respecto, no opino.

¿Y tú?, ¿a qué te vas a dedicar de mayor?. Pensaste ya a qué te gustaría dedicar tu vida el día de mañana?. Piénsalo, aunque mi consejo es también que te dejes llevar por las olas, el destino y el azar, ¿sabes por qué?, porque ganan siempre la guerra y tú simplemente puedes batallar previamente para intentar ser o no ser. Ganar una batalla, amigos, no es ganar la guerra.

Yo, para ayudarte un poco, te cuento que si piensas en una salida laboral segura porque no tendrás una gran herencia o eres de clase muy media, estas son las profesiones con mejor proyección laboral hoy en día según un artículo de la Fundación Universia: enfermeras/ directores de operaciones/ desarrolladores de aplicaciones de software/ especialistas en medicina y cirugía/ auditores y técnicos contables/ consultotres de dirección y analistas de sistemas.

A ver con qué me sorprendes el día de mañana, y a ver con qué te sorprendes, porque lo dicho, lo que puede llegar a ser cada uno, está en las estrellas.
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