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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

La ideología que impide el progreso

Lorenzo de Ara
Redacción
sábado, 9 de enero de 2010, 02:54 h (CET)
José Luis Rodríguez Zapatero admite que no puede alcanzar acuerdos con el PP porque su ideología se lo impide. ¿Es o no es un fracaso como político? Si entendemos que el político está para tener puestos los cinco sentidos en satisfacer las demandas de la sociedad, la respuesta es sí; pero si consideramos que el político en España es un artilugio perfectamente untado para aferrarse al poder y no soltarlo jamás, entonces el inquilino de la Moncloa es el estereotipo perfecto del político en la piel de toro.

Zapatero es capaz de eso y de muchas cosas más. Nuestro presidente se siente con ganas para seguir mintiendo. Y mientras miente, sigue adelante con su tarea de destrucción.

Cuando confiesa que la ideología le impide alcanzar acuerdos con la principal fuerza de la oposición, el presidente y socialista por encima de todo, también admite que la política española está enferma, porque lo mismo sucedería en el caso contrario, o sea, con el PP en el poder. La ideología de Zapatero hace inviable un acuerdo sensato con un partido coherente, de ahí los cauerdos con las minorías radicales.

Y es precisamente esa ideología palurda y dictatorial, la que ha llevado a España a perder todo el protagonismo internacional. Ni siquiera se ha podido salvar del pavoroso incendio, el espectacular avance social y económico obtenido años atrás.

El presidente nos asegura que en 2010 comenzará la recuperación. Pero no habrá recuperación mientras ese engendro ideológico se mantenga en el poder. No puede existir la esperanza en un futuro mejor, cuando el que gobierna a más de 45 millones de españoles, se muestra insensible ante los problemas reales de los ciudadanos.

Pero el socialista cien por cien puro está donde está porque unos votos, millones de votos, lo colocaron en ese sitio. La democracia, después del estallido de unas bombas, metió en el poder al hombre más pernicioso para el país. Y ahí sigue, erre que erre, proclamando su verdad, desafiando a los que se ponen por delante, intimidando a los que todavía son libres y lo rechazan.

Mariano Rajoy, líder del Partido Popular, admite que la moción de censura es una opción que no descarta. Pero a renglón seguido proclama que no es el momento para presentarla. Le tiene miedo a la soledad del parlamento. Y en erdad la derecha está sola, lo cual no significa que esté equivocada, pero en esta democracia de medio pelo, con un presidente ramplón y de flácida inteligencia, la soledad parlamentaria es como una sentencia de muerte.

Así está España, y así estamos los españoles. Sufriendo los zarpazos ideológicos de un césar que arrasa con todo. El futuro no existe, y si existe, se llama José Luis Rodríguez Zapatero. Saque sus propias conclusiones.

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