Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Dos mil diez ¡triste de ti!

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 8 de enero de 2010, 23:46 h (CET)
Si hay algo que pueda bajar con más crudeza los ánimos de los ciudadanos, y cuando hablo de ciudadanos me refiero a los que somos normales y corrientes, los de a pie; es, sin duda, toda la parafernalia que se monta durante los últimos días del año que fenece. Es evidente que el 2009 no ha sido un año prolijo en buenas noticias, ni ha sobresalido por el bienestar de los ciudadanos, el auge económico y el éxito de los políticos en el desempeño de las funciones que el pueblo les ha encomendado; antes bien, podríamos decir que, el pasado ejercicio, ha tenido más bien la característica de ser uno de los peores que podemos recordar desde hace bastante tiempo y, por añadidura, aquel en el que España ha ido más perdida, con la brújula de la sensatez atorada y el sentido de la medida y la proporción convertido, por mor de quienes nos gobiernan, en una especie de elástico o plastelina que, en manos del señor Rodríguez Zapatero, se ha estirado o encogido según fueran sus conveniencias partidistas y sus caprichos moralizantes o éticos.

Así pues, cuando hemos visto que, las Navidades, tenían de todo menos de las tradicionales fiestas navideñas; cuando en las iluminaciones de las grandes ciudades hemos observado, inquietos, toda clase de adornos, figuras y arabescos paganos, pero ninguna alusión al nacimiento de Jesús, ningún motivo religioso y ninguna referencia a aquella fecha mágica, tan entrañable para los cristianos; en la que se conmemoraba el nacimiento del niño Dios y, por contra, hemos constatado que, en España, el relativismo filosófico, el laicismo excluyente, el paganismo de quienes no creen en nada y el revanchismo de aquellos que siguen empeñados en destruir el espíritu y el sentimiento católico del pueblo español; ha conseguido apoderarse de la sociedad, para desvincularla del aspecto espiritual y religioso de la fiesta, para convertirla en algo banal, meramente sensual, intranscendente, materialista y , si se me permite la expresión, de índole saturnalista; donde lo importante es gastarse el dinero en naderías, hincharse la panza hasta el hartazgo y hacer el ridículo poniéndose toda clase de adminículos, como gorritos, caretas, y demás fruslerías para demostrar que se están divirtiendo aunque, en definitiva, no sea más que una de las muchas farsas inventadas por el progresismo descreído para intentar demostrar que, la felicidad, también se puede encontrar en este valle de lágrimas. Vano y temerario propósito.

Oír los mismos discursos, las mismas falsedades y los mismos pronósticos de quienes, durante seis años, no han sido capaces de cumplir lo que prometieron, cuando se promocionaban para que los eligieran para gobernar España; puede resultar una de las peores experiencias para una población cansada de que se la engañe; desengañada de que se le prometan cosas que luego no se cumplen y hastiada de la verborrea de los políticos a los que, por cierto, ya ha situado en el tercer lugar en cuanto a los temas que les preocupan, detrás del paro y el terrorismo. Lo más perturbador de esta situación es que la gente, las personas, el pueblo español ya ha llegado a un grado de desencanto, de cansancio y de desafección hacia aquellos que los gobiernan que, cada vez más, se producen, entre las masas votantes, más deseos de prescindir de la clase política; progresando el número de los que piensan dejar de votar por estimar que no vale la pena dado que, todos, resultan ser iguales al llegar al poder. Es, especialmente, bochornoso el que, a pesar de los errores monumentales cometidos por el Gobierno y oposición durante el pasado 2009, todavía los líderes de ambas formaciones saquen pecho y se vanaglorien de los “éxitos” cosechados y de lo bien que han “cumplido” con su deber.

Es penoso ver como, todas las televisiones, sin excepción, logran que sus programas “estrella” de final de año sean peores que los del año anterior y ¡eso que ya llevan años intentando mejorarlos! No obstante, donde se “lucen” con excepcional iteración, es en la elección de los personajes (deben ser famosos) encargados de darnos el coñazo haciéndonos que nos confundamos con las campanadas y los cuartos. Este pasado año “la primera” nos ha quitado al entrañable señor “Ramonchu” García, de los concursos y la capa madrileña, para ponernos a la pizpireta Igartiburu, que nos dio la sensación de padecer una tembladera más que regular cuando se aprestaba a felicitarnos, aunque, la poca ropa y el truco del que se valió para aumentar lo que la naturaleza le dio, pudieran contribuir a el tiritón. El señor Banderas, muy sobrio y encantado de conocerse; por cierto, ¿qué era lo que le llamaba la atención que le hacía mirar continuamente a la parte inferior del recuadro, en lugar de hacelo hacia el público? ¡Un poco más de ensayo que, media docena de palabras, hasta un niño pequeño se las aprende! En otra cadena decidieron que, las doce uvas, las presentaran dos personajes “del pueblo”, vaya, una representación del mundo gay y otra de el mundo hortera, o si se prefiere, para que no se ofenda, de esta nueva raza de famosillas que ni son artistas, ni intelectuales, ni locutoras, ni presentadoras ni nada, pero se hacen famosas a base de cotilleos, palabras mal sonantes y arrebatos desmedidos que, en conjunto, constituyen el ejemplo en el que mucha parte, una gran parte diría yo, de ese particular segmento de la población, que se alimenta de este tipo de espectáculos basura, se ve representado. Un comentario: tanto vestido de súper lujo, de marca acreditada y de hechura especial para que, la Esteban, al volverse de espaldas, nos enseñara todo un arsenal de aparatos que la hacían parecer la mujer biónica. ¡Imperdonable! Se arregla la cara, pero nos enseña el envés ¡no se ha ganado nada!

Y es que, señores, no hay nada más tétrico, descorazonador y desagradable que ver como el materialismo imperante, la sacralización del laicismo, la negación de la trascendencia y la instauración del egoísmo humano como supremo bien al que aspirar, por encima de la libertad de los demás y de la solidaridad con el resto de la humanidad.; se va imponiendo en nuestra sociedad, a medida que la familia se va desintegrando, la formación empeorando; la educación desapareciendo; la juventud independizándose prematuramente; la iniciativa individual sustituida por el funcionarismo; la vida devaluada (aborto y eutanasia); el Estado convirtiéndose en gestor y protector de los ciudadanos; en fin que, aunque a algunos nos parezca cosa de brujería, deberemos reconocer que, en estos seis años que el socialismo gobierna en la nación española, han conseguido una radical transformación de las costumbres, los hábitos, las creencias, la moral y la ética, la formación etc. ;un trabucamiento tan absoluto que, difícilmente, uno que hubiera entrado en coma al día 4 de marzo del 2004 y recobrara el uso de sus facultades mentales en este año 2010; podría reconocer, aunque se lo jurásemos y perjurásemos, que esta deslucida y empobrecida nación en la que mal vivimos, se trata de la misma en la que él había vivido con anterioridad. Puede que haya quien diga que estoy equivocado y que, con Zapatero, se vive mejor; seguramente serán los de los Sindicatos; los paniaguados enchufados como funcionarios, que viven del cuento; los cuatro aprovechados de la farándula, con la SGAES al frente, y toda aquella pléyade de bujarrones, locas, mamporreros, maricones, mariposones y semejantes, acompañados, como no, de sus contrarios, las bolleras, machorras, marimachos, tiorras y tortilleras que, con el gobierno del PSOE, han conseguido, sin duda, alcanzar la cota más alta de felicidad que nunca hubieran soñado. ¡Al menos, ellos son felices!

Noticias relacionadas

Una muralla para aislar el desierto del Sahara

Intelectuales de todo el mundo analizarán en Marruecos el problema de la inmigración que causa insomnio y desacuerdos en Europa

El discurso de la payasada

Cuatro artículos que me han ayudado a encontrar la mía

Heráclito

Es un filósofo presocrático que ha especulado acerca del mundo y de la realidad humana

Trapisondas políticas, separatismo, comunismo bolivariano

Una mayoría ciudadana irritada

Prejuicios contra las personas

Es una malévola tendencia, favorecemos los prejuicios y protestamos contra sus penosas consecuencias
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris