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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Pagad las deudas

Octavi Pereña
Octavi Pereña
martes, 5 de enero de 2010, 19:38 h (CET)
La religión considerada por el comunismo como el opio del pueblo se ha convertido en la nueva sociedad surgida de sus cenizas en el salvavidas contra la morosidad de la ciudadanía. ¿Cómo combatir a los malos pagadores? La Federación rusa de la policía judicial, se acuerda de la Iglesia. Se han terminado las familias endeudadas con el fisco, los automovilistas recalcitrantes a pagar sus multas, las personas refractarias a pagar la pensión alimenticia a quien se la deba. Estas personas endeudadas serán “sermoneadas” y “culpabilizadas” por popes que se han convertido en funcionarios asistentes de la policía judicial. El miércoles 24 de junio de 2009 se firmó un acuerdo de cooperación entre la rama del patriarcado ortodoxo encargada de la relación con el ejército y la policía. “Los representantes de la Iglesia ejercerán una influencia espiritual entre los morosos para decirles que no es aceptable vivir endeudados”, ha declarado Artour Parfentchikov, jefe de la policía judicial, según cita el periódico ‘Kommersant’ del 24-06-09. Después del hundimiento del comunismo, Rusia conoce un fuerte avivamiento religioso. La Iglesia ortodoxa ha recuperado sus lugares de culto, su fausto y sus ovejas. Su influencia es grande en los restaurantes en donde se dispone de menús de ayuno de cuaresma. En los buzones se encuentran folletos proponiendo la bendición de despachos, apartamentos, vehículos. Esta prosperidad, ¿puede ser el factor que induzca a la Iglesia a colaborar estrechamente con el Estado cobrando deudas de los ciudadanos?

La Iglesia es la institución más respetada por los rusos, en cambio, la confianza que se tiene a los funcionarios de hacienda y la policía es muy baja. Allí en donde fracasa el Estado, el poder espiritual resuelve. Para empezar, a los morosos se los convocará a oír un sermón a solas. La conciencia hará el resto. “No pagar las deudas equivale, según los preceptos de la Iglesia, a apropiarse de lo que pertenece a los demás, es decir, robar”, dice el texto del acuerdo. Se ha invitado a los popes a predicar sobre este tema en los oficios religiosos. “Diremos a nuestras ovejas que es posible coger su dinero con amor”, ha declarado el pope Dimitri Smirnov, encargado de las relaciones entre la policía y el patriarcado. Queda mucho trabajo que hacer porque según una encuesta realizada por VTsIOM, un 52% de las familias encuestadas reconocen que con la crisis los pagos se hacen cada vez más difíciles de hacer.

Parfentchikov, director de la policía judicial rusa, un incansable perseguidor de los endeudados, en el 2006 se distinguió ordenando que se publicase en Internet la lista de todos los insolventes, sin resultado. Ahora, el anuncio de una alianza entre la policía judicial y los popes se espera que dé buenos resultados. En abril de 2009, en Tosno, pueblo cercano de San Petersburgo, los habituales a no pagar la pensión alimenticia se les convocó a tener una charla con un pope. Según el servicio de prensa de la policía judicial el resultado “fue sensacional. Uno fue a buscar el dinero enseguida, otros se reunieron con sus familias, otros prometieron liquidar la deuda tan pronto como les fuera posible”. ¿Es correcta la alianza que en Rusia ha hecho el poder temporal con el espiritual? ¿Es bueno que la clerecía se convierta en funcionarios auxiliares de la policía judicial para conseguir que los morosos paguen? El “dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”, ¿no se tendría que aplicar a los clérigos convertidos en funcionarios? ¿No enseña que la luz y las tinieblas no pueden ir juntas? La colaboración entre la Iglesia y el Estado que se está ensayando en Rusia, ¿no pretende que la luz y las tinieblas anden juntas? Además, cuando los rusos se den cuenta del engaño porque descubrirán que los poderosos no pagan sus deudas, ¿en qué lugar quedará la Iglesia? ¿Con qué autoridad podrán decir a sus ovejas que paguen sus deudas y dejen de robar porque no pagar lo que se debe es un latrocinio?

El mensaje del Evangelio, por lo que hace a las deudas es bien claro: “Pagad a todos lo que debáis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros, porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley” (Romanos 13.7,8). La iglesia debe impartir esta enseñanza desde los púlpitos juntamente con el resto de la doctrina, sin distinción de clases sociales. De esta manera es como se hacen ciudadanos del Reino de Dios y buenos ciudadanos de los reinos de este mundo. Recordemos que los ladrones no entrarán en el Reino del cielo. A la vez, los que se convierten a Cristo se transforman en ciudadanos ejemplares en los reinos de este mundo. Si se hiciese esto bien seguro que muchos casos Félix Millet y de corrupción política no se producirían.

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