Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿A qué espera Rajoy? El tiempo se le acaba

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 5 de enero de 2010, 19:34 h (CET)
Supongo que habrá alguien que se quedará muy contento cuando se entere de que, aún después de un año “horribilis” del PSOE, el PP no consigue más que distanciarse de su eterno rival en unos pocos puntos que, lejos de ir aumentando a medida que los errores del partido del gobierno van adquiriendo proporciones de megafracaso, lo único que logran es fluctuar dentro de una escala ridícula y a todas luces insuficiente, si es que tenemos en consideración que en estos momentos el Gobierno del señor ZP está, posiblemente, en las horas más bajas de las dos legislaturas y su valoración entre la ciudadanía está rozando los límites más preocupantes en cuanto al nivel de confianza que se le otorga. Es de esperar que, aquellos que se agarran a un clavo ardiendo y que quisieran que se produjera el ansiado milagro de que, de una vez por todas, se acabara con la actuación disparatada de un Gobierno ensoberbecido, desorientado, reiterativo y , a todas luces, incapaz de encontrar el camino adecuado para sacar a España del barrizal en el que está medio hundida; de modo que, el relevo pasara al PP y, que éste, estuviera en condiciones de ejercer de alternativa con solvencia y eficacia; hayan ya recapacitado y se hayan dado cuenta de que, el partido de Aznar, ya no es el mismo y que, de no producirse cambios fundamentales de estrategia, es posible que su aspiración nunca se cumplan sus deseos.

Sin embargo, la realidad es muy otra. Sólo los que no saben anticiparse a los acontecimientos, los muy optimistas y los que no conocen a fondo los recursos propagandísticos, la infinita pericia en materia política y los pocos escrúpulos utilizados por los socialistas para conseguir sus propósitos; pueden pensar que, a dos años de las legislativas, con tan pobre bagaje, con tan escasos recursos y con tan menguado crédito ante la ciudadanía española, exista la menor esperanza de que se descabalgue a los del PSOE del poder. Para que ello fuera posible sería necesario que se cumplieran una serie de requisitos básicos de los que, en la actualidad, carecen los del PP. Han tenido la oportunidad de desbancar al PSOE pero, no obstante, no se puede negar que, cuando parecía que no se les podía escapar la derrota del adversario político, siempre, repito, siempre, los socialistas han encontrado el medio de darle la vuelta a la tortilla y cambiar las tornas. La causa de ello creo que la debemos buscar en el líder de la formación, don Mariano Rajoy, que no supo retirarse a tiempo después de su segundo fracaso electoral. No basta ser una persona preparada, no basta ser honrado y moralmente inatacable, no basta ser gallego y parsimonioso; no, no señores, porque a don Mariano le falta algo esencial para conseguir llevarse al pueblo de calle; le hace falta ser simpático, caerle bien al personal y hacerse próximo a la ciudadanía, Por supuesto que, para ello, no basta ponerse un gorro de cocinero y servir comidas en un comedor de caridad, no, evidentemente, estas astracanadas son demasiado evidentes, la gente ya está de vuelta y todos saben que sólo se trata de un gesto de “buenismo” electoralista. El señor Rajoy es el peor lastre que tiene hoy el PP.

La impresión que ha venido dando el líder del PP, desde que comenzó la segunda legislatura de ZP, es la de que, a pesar de la evidente incapacidad de este señor para gobernar, a pesar de su sectarismo, de su tozudez, de los engaños y mentiras con los que ha pretendido camuflar la realidad y de los tropiezos constantes en las medidas que ha adoptado para intentar frenar la recesión; la oposición en ningún momento ha estado a la altura de las circunstancias demostrando estar a la expectativa, esperando que sus rivales se deshicieran por si solos pero, nunca, atacando con argumentos, con contrapropuestas, con las armas afiladas de la dialéctica y los cañones destructivos de los sólidos obuses económicos. Siempre ha estado atemorizado, ha tenido miedo a equivocarse, ha preferido permanecer en la trinchera en lugar de calar la bayoneta y lanzarse al ataque. Rajoy se equivocó al sustituir a los pesos pesados de la anterior legislatura; erró al escoger a una serie de bisoños en política para sustituirlos; falló cuando quiso acercarse a los nacionalismos para conseguir votos; no atinó al nombrar, en comunidades de peso, como Catalunya, Valencia, Baleares y Galicia, a políticos excesivamente timoratos en cuestiones tan fundamentales como pudieran ser: la aplicación de la obligatoriedad de compaginar el castellano con las lenguas vernáculas; la oposición radical a ceder cuotas de la soberanía nacional admitiendo o transigiendo con estatutos en los que se han desvirtuado preceptos constitucionales; la oposición firme e incuestionable a la aplicación de una enseñanza regida por el adoctrinamiento político y asignaturas, como la EpC, evidentemente tendenciosas, amorales y proclives destinadas a crear un caos mental en una juventud demasiado inexperta para tener criterio propio en materias de tanta transcendencia; el mantenimiento, contra viento y marea, del principio de la unidad de España y el de la solidaridad entre todos los pueblos y tierras que la forman; la defensa de la vida del nasciturus, no como ahora pretenden hacer, a toro pasado, sino desde el primer momento en que la señora Aído lanzó el globo sonda. Estas y otras cuestiones han sido tratadas, dentro y fuera de las Cortes, con excesiva lenidad, con demasiados miramientos, con evidente temor a “pasarse” y molestar al adversario o con el recelo de que les costaran votos. Y, señores,¡ahí estamos!

Tanto pasteleo ha traído como consecuencia que, los barones de las distintas comunidades, actúen a su antojo. Mientras el señor Feijoo ha fallado a los que lo votaron y ha desairado a los defensores del castellano, sacándose de la manga una solución que pretende ser salomónica, con la extravagancia de un 33% de castellano, un 33% de gallego y un 33% de ¿ingles? Dónde se ha visto que, como si estuviéramos en Gibraltar, se ponga al mismo nivel el castellano con el inglés, por muy útil que la lengua de Shekeaspeare pueda resultar. ¿Es esta la forma con la que entiende, el señor Feijoo, que se facilita, a los padres, la elección del idioma en el que desean que se escolarice a sus hijos? Recuerdo que, en la COPE, dicho caballero se comprometió a defender el derecho de los padres a la elección de lengua. En Valencia Camps va a su aire; en Murcia se rebelan contra Cospedal por el tema del agua y, esta señora, en lugar de apaciguar la situación, se reviste de la aureola del mando para amenazar a todo aquel que se resista a lo que digan desde Madrid. ¡Una olla de caracoles en ebullición! Un caso de corrupción dentro del partido que no supieron gestionar con un mínimo de sensatez y han tenido que rectificar y dar marcha atrás, con gran regocijo de los socialistas; en cambio, el PP, no ha sabido reaccionar y sacar provecho de las dádivas del señor Cháves a la empresa de su hija o lo del alcalde socialista de Santa Coloma o el de Ohanes (Almería) o el mismo de Alcaucín ¿Tenían miedo a actuar o a que se removiera la basura y les pudiera salpicar?

Se dice que el PP ha perdido un millón de votos desde el inicio de la segunda legislatura de ZP y, eso, cuando el PSOE no levanta cabeza. Pero Rajoy continúa optimista, fuera de la realidad y esperando que las higueras den conejos; confiando en que los electores van a esperarle, mientras permanece de Don Tancredo durante dos años más, para que, cuando los socialistas se hayan recuperado del severo trancazo que les ha propinado la recesión, los electores le voten por su cara bonita. Lo vengo anunciando, todavía están a tiempo pero, si se empecinan en más de lo mismo, España está condenada a convertirse, en manos de ZP, en una república bananera como las de H.Chávez o Evo Morales.

Noticias relacionadas

Qué explicaría la visita de Xi Jinping a Panamá

Panamá no constituye ejemplo de gran o mediana potencia

¿A quién voto en las próximas elecciones andaluzas?

Los socialistas han gobernado en Andalucía desde 1982 sin interrupción y no hemos salido del vagón de cola

Macron y Mohammed 6 en tren de alta velocidad

Mientras otros países del Magreb se resisten a la modernidad, Marruecos se suma a la carrera espacial y viaja en trenes de alta velocidad

¿Hacia un Brexit traumático?

La irrupción de fuerzas centrífugas consiguió la victoria inesperada

Interior del Ministro de Interior

​Desayuno de Europa Press con el ministro de Interior Grande-Marlaska en el hotel Hesperia de Madrid. Llegué con adelanto y atendí el WhatsApp: “¡Vaya espectáculo!.
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris