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2010: aviados estamos
Mario López
La dirección del PP y muy particularmente su presidenta madrileña se han hartado de proclamar las excelencias de bajar los impuestos. Claro, ¿por qué no van a bajar los impuestos si pueden subir directamente el precio de los servicios públicos? Si se suben los impuestos de manera progresiva, los que más tienen notarían una pérdida en su poder adquisitivo suficiente como para hacerles dejar de invertir en la creación de empleo.
En cambio, si se sube el precio del transporte público esto sólo perjudica a las economías más débiles, a los currantes que van a ganarse las lentejas en metro, cercanías o autobús; los trabajadores nunca han invertido en nada porque con lo que ganan no tienen ni para pagar el IAE, así que porque se les quite algo más de su mísera paga no nos va a pasar nada. Si no tienen para un plato de lentejas, pues que coman medio. Total no tienen que lucir el palmito en ningún sarao. Esto es la economía liberal, la que está consagrada en la Constitución que nuestros padres votaron allá por el 1978. Da lo mismo las medidas económicas que adopte el Gobierno. Si los ayuntamientos y gobiernos autonómicos deciden subir el precio de los servicios públicos de primera necesidad -hay gente que no tiene dinero ni para coger el metro al trabajo- y los ricos deciden gastar su fortuna en pasarlo bien en lugar de invertir en algo productivo, pues la inmensa mayoría de la población estamos condenados a comernos los mocos. Ya estamos viendo de qué va la refundación del capitalismo. El año 2009 para muchos de nosotros ha sido nefasto, pues el 2010 ya ni te cuento lo que va a ser. Eso sí, advertidos estamos.
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