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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Cataluña   -   Sección:   Opinión

¿Cuánto más habrá que aguantar del separatismo catalán?

Amenaza al Estado español con pedir la independencia de Cataluña
Miguel Massanet
sábado, 1 de octubre de 2016, 11:31 h (CET)
Una vez más esta rara simbiosis entre la familia Godó y el separatismo catalán nos ha proporcionado la posibilidad de escuchar, de boca del presidente de la Generalitat, señor Puigdemont, una de las muestras de cómo, la pasividad del gobierno de España y la indefinición de muchos de los partidos políticos respeto al desafío catalán a la unidad de la nación española, está produciendo nefastos y, cada día, más atrevidos intentos de los políticos catalanes de ir avanzando en su proyecto soberanista, hasta llegar a la amenaza y la coacción hacia los que vivimos en Cataluña, como un anticipo de lo que sería este hipotético gobierno catalán con el que nos vienen amenazando desde que, el señor Mas, en uno de sus delirios de locura, amenazó al Estado español con pedir la independencia de Cataluña.

Primero, el jueves, en la 8TV, el señor Conde de Godó y Grande de España (¿cuándo el Rey le privará a este señor que, por lo visto no quiere saber nada con España, de este título nobiliario español que, como viene demostrando claramente, es indigno de seguir ostentando?), a poco que el señor Puigdemont recibiera, en el Parlamento catalán, el respaldo, condicionado, eso sí, de la CUP para seguir su carrera independentista, fijando una fecha para el llamado referendo “por el derecho a decidir”, aunque no consiguió obtener el respaldo del grupo comunista para la aprobación de los PGC; este viernes los Godó, de nuevo, le prestaron los micrófonos de la RAC1 (emisora del grupo de La Vanguardia) para que se pudiera explayar respecto a lo que tiene en mente en cuanto a lo que supondría, para los ciudadanos que vivimos en esta autonomía, el vivir en la Cataluña con la que sueña, con la vana pretensión e idea de que sería él y no los comunistas, mayoritarios en la política catalana (junto con los miembros de ERC), los que, en realidad, fueran quienes se harían con la dirección del nuevo estado, suponiendo que, el resto de España, decidiera consentir que, una parte tan importante de la misma, dejara de pertenecer a la madre patria.

Y es que, señores, este caballero, que lleva el camino de dejar al señor Mas como un simple aprendiz de traidor a España y a la Constitución, que juró fidelidad a la Constitución como miembro de un gobierno comunitario de la nación española, cuando ya está dando pasos que, si España no estuviese en un periodo de extrema dificultad, sin gobierno y en manos de una serie de partidos empeñados en acabar con el actual sistema democrático (del que nos dotamos los españoles cuando aprobamos mayoritaria la Constitución de 1978 que ha sido la garante de la unidad de la nación y la que ha fijado las condiciones por las que se deben regir las autonomías y los que las gobiernan), no distrajesen la atención del tema catalán, ya debiera hacer tiempo que, quienes debieran velar por el orden, la prosperidad, la obediencia a las leyes y la hermandad con el resto de territorios de nuestra nación, hubieran puesto freno a quienes, por su cuenta, alegando derechos que nunca han tenido y amparándose en una falsa democracia, a la carta, ignorando que lo que están llevando a cabo no es más que una traición a España, un acto de sedición y un ataque directo a la democracia; siguen en la brecha intentando la separación de Cataluña de España, cuando ésta goza, en estos momentos, de una democracia al igual de las que están vigentes en todas las naciones con las que nos relacionamos y compartimos alianzas.

Cada vez que los políticos nacionalistas catalanes se escudan en una supuesta democracia reducida a los límites de su autonomía, están incurriendo en lo que podríamos entender como un sofisma que les permitiría a unos cuantos, no importa qué número, decidir por su cuenta ir declarando democracias, cada vez más pequeñas como, en su día, ocurrió con el efímero cantón de Cartagena. Resulta insultante para cualquier mente que sepa razonar que, una y otra vez, insistan en que su petición de independencia se basa en la democracia ¿de cuántos? ¿de uno o dos millones de catalanes? Cataluña, en la actualidad tiene cerca de 7 millones de habitantes. La última vez que lo intentaron resultó que los que deseaban la independencia fueron minoría y los que no, mayoría. Sólo en el Parlamento catalán consiguieron la mayoría y de ello se han valido para afirmar que toda Cataluña quiere separarse de España.

En todo caso, estos que nos quieren vender que, si Cataluña se independizara, los catalanes iban a vivir en la tierra de Jauja, que todos cobraríamos mejores pensiones, que la sanidad sería un prodigio, que seguiríamos en Europa y que, a poco que nos descuidáramos, nos pondríamos delante de las naciones importantes en cuanto a desarrollo económico; parece que no se enteran de lo que, en estos momentos, está ocurriendo en las tierras catalanas y de lo que ocurriría si nos desgajáramos del resto de los españoles. Empecemos por hablar de la situación económica de Cataluña, de esta situación que se nos vende como de color de rosas intentando presentarla como un país que está situado por encima del resto de la península. ¿Qué sucede con los más de 68.000 millones de deuda que tienen contraída, para cuya renovación y pago de intereses se ven obligados a emitir bonos que las agencias de ratio califican como basura y, sólo porque el Estado español los avala, consiguen que alguien los compre a intereses astronómicos?, ¿Qué ocurriría cuando se independizaran y el Estado se desentendiese de ellos? Cataluña ha recibido del Estado por el FLA, desde el 2012 la cantidad de 57.994 millones de euros lo que supone el 30% del total que el estado destina para todas las autonomías españolas. No obstante, siguen quejándose porque lo consideran insuficiente, lo que se callan es ¿cómo devolverían estos préstamos si partieran peras con el resto de los españoles? O ¿acaso pretenderían que, aparte de dejar España, el resto de los españoles les condonasen las deudas por las inversiones que el resto del Estado ha hecho en la comunidad catalana?

Pero, el señor Puigdemont permanece ajeno a cualquier otra consideración, se pone chulo y nos amenaza a los que nos consideramos españoles antes que catalanes y nos advierte de que va a perseguir a los contribuyentes que residan en Cataluña que pretendan seguir pagando sus impuestos al Estado español, con la siguiente soflama: “Quien no pague a la Generalitat, el “Estado catalán”, será requerido” o lo que es lo mismo que ¡quien no pague a los que intentan suplantar al gobierno español, van a ser obligado a hacerlo” ¿cómo? Habrá que verlo, como también habrá que ver qué les va a ocurrir a todos estos farsantes que se atribuyen facultades de las que carecen, entre ellas destinar el dinero de nuestros impuestos a destinos delictivos como es crear estructuras para un gobierno distinto del español, cuando saben que esta posibilidad no cabe dentro de lo contemplado en nuestra vigente Constitución. O esperan que el resto de España siga indiferente mientras unos pocos engallados pretenden imponernos sus leyes y obligarnos a renunciar a nuestra nacionalidad como españoles.

El señor Puigdemónt, con su apariencia chopiniana, parece que pretende constituirse en el Sabino Arana catalán y sigue la senda de sus predecesores en tales lides, el señor Maciá y el señor Companys. Ambos fracasaron y, el último, acabó en la cárcel, siendo fusilado. Puede que algunos “valientes” que no saben cómo se empiezan las guerras, que nunca han visto una trinchera ni conocen los sufrimientos de la población civil, puedan pensar que el resto de españoles van a aceptar pacíficamente, sin alterarse y amedrentados, que un puñado de impresentables osen intentar quedarse Cataluña para sí solos, pretendan engañar a los ciudadanos de buena fe, prometiéndoles el oro y el moro y se atrevan a amenazar a los que no les sigan con represalias. Pero convendría que, antes de amenazar, coaccionar o vender la pieza antes de cazarla, tomaran nota de lo que les ocurrió a los que, en otros tiempos, intentaron hacer lo que ellos se proponen ahora. ¿Quién puede asegurar que estos osados políticos catalanes, si siguen empeñados en conseguir su objetivo, en lugar de dirigir un hipotético gobierno catalán independiente, no acaben con sus huesos en la Modelo o cual fuera la nueva prisión que la sustituya? Tienen más posibilidades de que esta última contingencia tenga lugar que, que sus proyectos contra la unidad de España, lleguen a tener éxito.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos que manifestar nuestra indignación ante la poca reacción del gobierno español, los partidos políticos, las autoridades y los funcionarios judiciales ante el desafío catalán. Que sigan en stand by mientras las posibilidades de que, el tema catalán, acabe teniendo un desenlace cruento cuando, cada día parece que existen más posibilidades de que acabe produciéndose. Entendemos la necesidad de una cierta prudencia pero, la verdad, cuando ya llevamos una serie de años en los que, los distintos gobiernos españolas se ven sometidos al continuo chantaje de los nacionalistas, parece que el tiempo de los intentos de acuerdos, de las transacciones, de la paciencia y la inacción, debiera de darse por concluido, para dar paso al imperio de la Ley que, en el caso que nos ocupa, solo los ciegos, los mojigatos y los inconscientes, pueden entender que, a esta colección de traidores, no se les apliquen los correctivos de toda índole que nuestro Estado de Derecho tiene previstos para estas ocasiones.
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Rodrigo Hermida 03/oct/16    07:12 h.
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