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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Legislación de la política de siempre

Ruth Marcus
Ruth Marcus
miércoles, 30 de diciembre de 2009, 10:06 h (CET)
WASHINGTON -- ¡Dinero a cambio de cerrar el debate parlamentario! ¡Soborno parroquial! ¡Compra de Luisiana con prebendas!

Tendríamos que estar enfadados, horrorizados y escandalizados, o eso nos dicen los políticos y los tertulianos conservadores, ante el hecho de que los legisladores con poder de negociación obtuvieran un trato preferente para los estados a los que representan a consecuencia de la reforma sanitaria.

"La prostitución ha sido legalizada en el Distrito de Columbia", atronaba Rush Limbaugh. "Acuerdos a puerta cerrada que vienen a ser sobornos", se quejaba el Senador de Carolina del Sur Lindsey Graham. No me tome el pelo.

Puede no gustarle. Ciertamente bonito no es. Pero esta clase de práctica política consistente en rascarse las espaldas mutuamente lleva practicándose desde los albores de la política, por no decir desde la invención de la espalda. De manera que las expresiones de rabia procedentes de los detractores de la legislación son difíciles de tomar en serio.

El Demócrata de Nebraska Ben Nelson lograba un trato preferente en Medicaid para su estado antes de acceder a ser, tras mucho pensarlo, el voto número 60 en el Senado. La Demócrata de Luisiana Mary Landrieu apuraba la financiación extra de Medicaid destinada a su estado -- y señalaba con orgullo que la cifra real rondaba los 300 millones de dólares, no los míseros 100 millones que inicialmente habían salido a la luz. Hay legisladores que miran por el interés de sus estados, lo cual, si no me equivoco, forma parte integral de la labor que fueron elegidos para desarrollar. En alguna parte escucho el sonido distante de Lyndon Johnson aplaudiendo. Las exportaciones en torno al bien común están bien, pero nada persuade como un hecho.

Por encima de todo, el estilo Demócrata de alcanzar acuerdos palidece en comparación con las presiones Republicanas con vistas a -- y durante -- la votación en la Cámara del programa de recetas médicas de Medicare en el año 2003. En el ejemplo más egregio, el entonces secretario de la Mayoría en la Cámara Tom DeLay, R-Texas, ofrecía su apoyo al hijo del legislador Republicano por Michigan saliente Nick Smith a cambio de votar "sí" al proyecto. Por alguna razón no recuerdo a los Limbaugh del mundo escandalizándose ante el comportamiento de DeLay.

En cualquier caso, existe una gran diferencia entre una oferta que revierte puramente en el beneficio personal de un político y una oferta de ayuda al estado de un legislador (que revierte por tanto en su beneficio político). Lo primero roza la delincuencia. Lo segundo va implícito en la descripción del empleo.

Por supuesto, no es éste el cambio que prometía el Presidente Obama con respecto al estilo de siempre de hacer política. Una vez más, es exactamente lo que es: la forma de hacer política de siempre.

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