Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

La recreación artística de la fiesta nacional

Antonio Pérez (Madrid)
Redacción
domingo, 27 de diciembre de 2009, 14:11 h (CET)
Se recrudece el debate entre partidarios y contrarios de la fiesta nacional y, con ello, el trato infringido a los animales – al escribir el sustantivo me trae a la memoria su marcado acento peyorativo – y la apreciación sobre aspectos tan controvertidos como arte, cultura, tradición o, lo que es más determinante, la prohibición como límite a las libertades.

Admito conscientemente la ingesta indiscriminada de seres vivos de la que participo activamente, excepción hecha de aquellos con los que mantengo una relación más cercana y que coincide con su ausencia en los expositores de los mercados que frecuento, comprendiendo que ciertas decapitaciones no se circunscriban al ámbito privado, incluso si se realizan con la dignidad y maestría de un profesional anónimo o de un “cachivache” inventado al efecto. De cualquier forma, muestro mi debilidad ante lo que se convierte en un rico manjar y que tiempo antes tuvo vida propia, quedando así cubiertas nuestras sensibilidades y alimentado nuestro cuerpo que, no olvidemos, alberga un alma única entre las especies – aunque aún no se haya averiguado su ubicación –, un corazón que no es un órgano común - cuya disposición y expectativas supera ampliamente su configuración como materia y sus funciones orgánicas - y una inteligencia que, según parece, nos identifica y distingue ampliamente del resto de especies; justificándose, sobradamente, cualquier trato que causemos a quienes, por otra parte, han sido concebidos con el único objeto de abastecer suficientemente a estos seres tan extraordinarios entre los que con orgullo me encuentro.

En este punto, recuerdo con nostalgia aquellos pasajes de la niñez en los que la avanzada mañana requería de una decisión sobre el cercano almuerzo y la forma en que mi madre, ataviada de un mandil y unas zapatillas para la ocasión elegía, entre una manda de gallinas espantadas, a aquella que debería satisfacer nuestra creciente gusa para, a continuación, asestar un golpe certero en el gaznate con el cuchillo de cocina. Un ritual que, por casero, no estaba exento de ceremonia y acaso debería ser reivindicado en pro de una cultura extinta y del que mi humildad es incapaz de catalogar como artístico si se compara con la excelsa y póstuma manifestación de unos virtuosos ejecutando a un animal exhausto y moribundo. Una creación de “fino arte” que no entienden sus detractores y semejante a obras tan reconocidas como las de nuestros más insignes pintores o escultores, muy por encima de lo que puede verse en ferias internacionales de arte contemporáneo. La creación artística en la que se conjugan, en exquisita armonía, una música vibrante, acompañada por las ricas armonías vocales de los asistentes, e iniciada con un desfile que no envidiaría a la Pasarela Cibeles. Todo ello ejecutado en un entorno y espacio que nos evoca el maravilloso espectáculo del circo romano, orgullo patrio y envidia en el mundo entero.

Y así lo han entendido nuestros más dignos representantes del mundo empresarial que aprovechan la ocasión para acudir al ruedo, en un descanso de su actividad favorita, el golf, - hay quien piensa que las plazas están llegando a rebasar como escenario proclive a los negocios - y de sus acompañantes femeninas, que muestran su debilidad ante la hombría y exhibición de unos “machos” que enarbolan su hazaña con orgullo a los asistentes, no exentos de gracia y atributos varoniles, ataviados con unos trajes brillantes – también en zapatillas, como mi madre – y que cualquier ignorante, incapaz de sentir sensibilidad artística alguna, tacharía de fantoches, a pesar de ser exhibidos con la grácil elegancia que acostumbran nuestros insignes matadores .

Un espectáculo, estoy seguro, del que también participa el teórico animal sacrificado viviendo a cuerpo de rey, el muy bribón, hasta el momento presente.

Es por la defensa de la libertad de todos los seres vivos, del arte y de la cultura por lo que he parido estas líneas.

Noticias relacionadas

El título de los padres de Felipe VI

Don Juan Carlos y Doña Sofía son reyes honoríficos

Viva La France

Han pasado siglos desde que Joseph Rouget de Lisle creará el himno de La Marsellesa que para el batallón

Dejémonos amar

Nuestra gran asignatura pendiente, es no haber aprendido a querer, queriéndonos

Chomsky y el sueño americano

Chomsky es uno de los grandes filósofos en activo con análisis muy precisos sobre la realidad económica y social

La sombra de la corrupción

Todos sabemos que muchos interinos entraron de forma digital y llevan años trabajando en la administración
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris