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Etiquetas:   Carta al director  

El impuesto de sucesiones y el hijo impostor

Pilar Carnicer (Barcelona)
Redacción
miércoles, 23 de diciembre de 2009, 12:29 h (CET)
Soy la segunda de cinco hermanos. Mis padres han trabajado toda su vida para, con mucho esfuerzo, darnos una educación y hacerse un patrimonio. Mi madre murió hace tres meses y además de la pena infinita por su ausencia tenemos que lidiar con la rabia y la impotencia ante un impuesto tan injusto como es de las sucesiones. Es mezquino que en un momento así, el de la pérdida de un ser querido, el estado pretenda aprovecharse de la debilidad de sus ciudadanos (que son personas por si no se habían dado cuenta).

¿Por qué un ciudadano del País Vasco tiene que tributar 0 euros por una herencia de 250.000 euros, en Cantabria solamente 332 euros y un ciudadano catalán tiene que tributar por el mismo importe 38.846 euros? Es una discriminación, una injusticia en mayúsculas que Gobierno de la Generalitat recauda como si de un impuesto revolucionario se tratase.

¿Qué crueldad es esa de que mi padre debe pagar casi un 30% de los bienes que compartía con mi madre? Mis padres eran un matrimonio con cuentas comunes y propiedades a nombres de los dos, nada era de ninguno y todo era de los dos. Y ahora, a santo de qué el Govern de la Generalitat viene a poner la mano y decir que no, que son tres y que él se lleva una parte cuando todos los ciudadanos, mis padres y yo, pagamos nuestros impuestos año tras año de todo lo que ganamos trabajando. Toda una vida pagando impuestos y cuando llega la muerte resulta que yo, que soy su hija, de legítima solo tengo un 5% y el Govern como “hijo” impostor, avaricioso y abusón que es decide que para él quiere un 30%. Pero el expolio va aún más lejos porque cuando mi padre fallezca, sus hijos tendremos que volver a pagar otro 30%. Un impuesto que ya ha sido eliminado en la mayoría de las comunidades del resto de España y países de la Unión Europea.

Señores políticos, paren este sinsentido y escuchen el clamor popular. Sean inteligentes y justos porque sino los que van a pagar un alto peaje político a la muerte van a ser ustedes y ello se verá reflejado en las próximas elecciones. Deroguen este impuesto y dedíquense a hacer crecer la economía sin aprovecharse del duelo de los demás. Porque, ¿saben qué? a mi madre yo la adoraba y ustedes ni siquiera la conocían. No se merecen que ella les deje ni un euro, ya bastante les dio en vida. Ella lo dejó bien claro en su testamento, heredero universal: su marido y a la Generalitat, que yo sepa, no la citó. ¿Acaso son más buenas madres o mejores esposas las del País Vasco que no tienen que pagar impuestos cuando se mueren y en cambio las catalanas sí?

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