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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Los discursos de ZP

Lorenzo de Ara
Redacción
miércoles, 23 de diciembre de 2009, 11:44 h (CET)
Es que no tenemos suerte. Mejor pensar que la suerte no nos acompaña. El presidente de todos (¿todos?) los españoles larga su discurso en la conferencia contra el cambio climático, y a mitad de su proverbial alocución, suelta lo de que la tierra pertenece viento. Al señor viento, y a nadie más.

También se esmera en multiplicar hasta el infinito y más allá el ridículo, recordando que hay muchos pobres, pero también que hay muchos ricos.

E insiste en que Estados Unidos y China no pueden defraudar al mundo. De los yanquis me fío, pero del gobierno chino, ni un pelo.

Nuestro muñequito de la suerte está gafado. Todo lo que toca o dice es nefasto para nuestros intereses. No da una a derechas. Sus escribas deben ser principiantes. Eso, o no tienen ni puñetera idea de qué va la cosa. La gran cosa.

Zapatero es muy enclenque. Su osamenta intelectual es infinitamente más pequeña y débil que la de Sarko, Merkel, Berloscuni, o el mismísimo Obama, con premio Nóbel de la paz incluido, y mandando más jóvenes soldados al frente de Afganistán.

Nuestro ZP está bien para jugar a la guerra de las galaxias en casa. Está bien para sacar el fuerte con indios, pero con él no podemos emprender odiseas diplomáticas, porque hasta el moro nos ningunea y nos amenaza.

España ha perdido tanto peso en el exterior que ahora mismo es una sombra de lo que fue hace unos años. Nuestra presencia es insustancial, pobre, nunca es tenida demasiado en cuenta, y nuestra influencia regional, otrora importante e influyente, se ha difuminado.

Nos hemos ganado a pulso el título de socio insignificante.

Y esos discursos del inquilino de la Moncloa no ayudan a recuperar el pulso. Sus palabras estropean aún más el presente. Su ridículo es el nuestro, su precariedad argumental la nuestra, su hambruna intelectual nuestra tumba como nación. ¡Cuánta vergüenza!

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