Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   The Washington Post Writers Group  

Simple mortal

Kathleen Parker
Kathleen Parker
lunes, 21 de diciembre de 2009, 07:20 h (CET)
WASHINGTON -- Puede que la cosa sea generalizada, pero mis receptores de empatía hacia el pobre Barack Obama están saturados. Todo lo que pidió a los Reyes Magos fue un proyecto de reforma de la sanidad -- y todo lo que le dejaron fue un destartalado rescate de la industria del seguro que gustará a muy pocos.

Los de izquierdas lo odian porque no contiene una opción pública y porque no
hay refuerzo del seguro de Medicare para los que tienen 55 años o más. Los
de derechas lo odian porque promulgar la obligación de que los
estadounidenses contraten un seguro o hagan frente a multas significa que el
contribuyente tendrá que aportar una parte aún mayor de su duramente ganado
dinero (suponiendo que conserve el empleo) al gobierno.

Obama, en otras palabras, está sufriendo un momento Harriet Miers. También
conocido como momento George W. Bush.
Cuando Bush nominó a Miers para ocupar una vacante en el Supremo que le
quedaba muy por encima, su electorado se le echó al cuello. Como me decía un
ardiente partidario de Bush en aquella época: "fue el momento en que me di
cuenta de que verdaderamente podría no saber lo que está haciendo".

Y así es como las cosas parecen venirle a Obama. Los Demócratas de izquierda
se preguntan de pronto: ¿quién es este tío? ¿Qué fue del forjador
progresista de sueños que iba a proporcionar un seguro a todo el mundo en el
país mientras alimentaría con sus manos a los agradecidos osos polares
remoloneando sobre vastas llanuras nuevas de hielo polar restaurado?

Obama no se desplazó al centro, más bien estaba allí y dejaba que los demás
le redactaran su legislación seminal. Ahora, al parecer, es incapaz de hacer
realidad un acuerdo a la altura.

El descontento entre los Demócratas debe ser profundamente esperanzador para
los Republicanos cansados de su propio corrillo, mientras contemplan a la
izquierda viviéndose abajo igual que un agujero negro que se absorbe a sí
mismo. Los Republicanos sólo tienen ya que quitarse de en medio mientras los
líderes de la izquierda constituyen sus propios tribunales de eutanasia para
poner a dormir el proyecto de salud del Senado.

"Hay que tumbarlo", dice Howard Dean. "Hay que tumbarlo", dice Arianna
Huffington, fundadora del Huffington Post. "Hay que tumbar esta aberración",
dice Markos Moulitsas, el fundador de la página web Daily Kos que abonó
vigorosamente el movimiento civil de apoyo a Obama.

En el ínterin, las cifras de popularidad de Obama siguen perdiendo terreno.
Un estudio Rasmussen dado a conocer el lunes demuestra que apenas el 40% de
los electores es partidario del plan sanitario y el 56% se opone a él. El
63% de los ciudadanos en la madurez se opone al plan.

En su seguimiento cotidiano de la popularidad presidencial, Rasmussen
anunciaba el viernes que apenas el 28% de los electores del país aprueba con
convencimiento la labor de Obama, mientras el 42% la suspende claramente. En
total, el 44% "aprueba en alguna medida" la labor del presidente.

De pronto, el organismo entero conocido como "Obama" parece correr peligro,
por no hablar de todos esos Demócratas que se presentarán a la reelección
dentro de apenas 10 meses. Aquellos que buscan un chivo expiatorio han
señalado a Joe Lieberman por extirpar del proyecto del Senado la opción
Pero el desacuerdo a cuenta de la sanidad es sólo un síntoma de una
enfermedad más grave que aqueja a esta administración. No es tanto soberbia,
a pesar de que es parte del problema. Ni siquiera es narcisismo,
principalmente. La fiebre que sufre Obama es la grandiosidad -- una
autoconfianza exagerada y la sensación de poder que supera los medios de
La mayor parte de los políticos sufren de grandiosidad en algún grado, o de
lo contrario no se postularían nunca. Pero la de Obama es de un orden
superior, resultado en parte de un culto mundial (véase Berlín) y de la
coincidencia de sucesos que precisan de atención. Siendo justos con el
caballero, nadie podría improvisar lo que viene intentando controlar -- 2
guerras, una economía global en recesión, el cambio climático, la sanidad,
la legislación energética y el paro. El alcance de tales desafíos es lo que
en el pasado movía a los hombres a inventar dioses.

Obama, un simple mortal, está teniendo que inventarse solo, aprendiendo una
dolorosa moraleja ejecutiva en el proceso: no se puede ser todo para todos,
ni es posible hacer muchas cosas a la vez con eficacia. La imagen que viene
a la mente es la de un perro por la playa encorriendo a una bandada de
gaviotas.
La impresión cada vez más extendida es que Obama está desesperado -- en
busca de cualquier tipo de proyecto. Lo que importa es marcar la casilla
junto a "reforma sanitaria" y anunciar alguna clase de victoria.

De esta forma, el hombre que iba a estar por encima de la refriega política
se ha revelado como el político pluscuamperfecto, dispuesto a conformarse
con cualquier tipo de legislación promulgada (sin la opción pública) a la
que se oponía siendo candidato enfrentado a Hillary Clinton. En lugar de
inspirar confianza, ha inspirado una masa de impopularidad y un
levantamiento populista que el próximo noviembre podría permitir a los
En el ínterin, izquierda y derecha han descubierto por fin un enemigo común.
Es una pena para el país que su nombre sea Obama.

Noticias relacionadas

La burra al trigo y la perdiz dando vueltas

Andalucía se merece abrir las ventanas y respirar aire fresco, renovado y fértil

¿Marranea Ciudadanos al PP? ¿Corteja al PSOE buscando ventaja electoral?

Rivera parece temer el San Benito de ser considerado de derechas y es posible que, su apuesta por el PSOE, acabe por conseguir para su partido, Ciudadanos, el calificativo de chalaneador político, de tendencia izquierdista, con quienes apoyan el independentismo catalán

Maestras por el mundo

Laura ha tenido la mala suerte de encontrarse una situación peor que hace un siglo, no respeto a la mujer

¿La sombra del crash bursátil planea sobre Wall Street?

Génesis de la actual burbuja

¿Qué sucede en Europa? La reacción inesperada hacia la derecha

¿Hablamos de extrema derecha o simplemente de derechas a las que, los perdedores de la izquierda y los incapaces del centro, intentan demonizar?
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris