Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Buñuelos de viento   -   Sección:   Opinión

Yo votaría “no” a las corridas de toros

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
lunes, 21 de diciembre de 2009, 06:54 h (CET)
A veces es doloroso tener opiniones, lo fácil, lo deseable podría ser esconder la cabeza debajo del ala y dejar que salga el sol por Antequera. Me pasa con el tema de los toros. Me encantan en general las tradiciones, me apunto a todas ellas porque explican nuestras raíces, hay que saber de dónde venimos para sabe dónde vamos y mejorar. A la de los toros no. Y miren que me cuesta, y miren que me duele tomar esta postura.

Sé que en buena medida la votación del Parlamento catalán no es sólo “animalista”, sino también separatista. Por eso mi postura me duele más. Pero debo ser consecuente conmigo y mis ideas. Por lo menos hasta la equivocación final.

No hay mayor estupidez humana que hacer daño, no digamos si es a un semejante, pero también a un animal. Indefenso, a pesar de sus cuernos; indefenso, a pesar de su supuesta bravura. No hay mayor estupidez que hacerlo por placer. Muy humano eso de hacer daño por placer.

No sé si realmente hay que prohibir los toros, esto de prohibir, regular, limitar, condenar y restringir la libertad empieza a ser una costumbre demasiado socialista, pero algo hay que hacer para impedir barbaridades como la del toro de Vega en Tordesillas, o lo que hoy se denuncia en las cartas al director de “El País”, sucedido en Villanubla, también en Valladolid, donde según la denuncia se ha alanceado a varias vaquillas. Algo habrá que ir haciendo para evitar tanto sufrimiento animal placentero para el animal... superior que dicen que somos.

Me duele, me cuesta, porque los toros y la Historia de Castilla y de España entera están sumamente entrelazados, abrazados, unidos. Las fiestas populares del más pequeño villorrio de España pueden no entenderse si no hay corridas de toros, la Historia de los reinos de España, de sus nombramientos, bodas y bautizos están íntimamente ligadas a las fiestas populares de toros, a pie o a caballo.

Pero estamos en el siglo XXI y hay cosas que no pueden ser y que son imposibles. Imposibles de mantener, de defender y de votar. Yo voto no a las corridas de toros en toda España. Y salga el sol por Antequera.

Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris