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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Crisis, subvenciones y tauromaquia

Julio Ortega Fraile
Redacción
lunes, 21 de diciembre de 2009, 06:27 h (CET)
Se va un año marcado por una palabra maldita: “crisis”. Incontables familias con todos sus miembros en el paro y bastantes, que han visto impotentes cómo el banco se quedaba con su casa, pasarán una Nochebuena a la luz de su miseria y entonando el lamento de su rabia, de su dolor, de su fracaso. Más que nunca, este cinco de Enero la Magia venida de Oriente será de color negro para muchos niños y adultos.

Imaginen ahora que en esos hogares en los que la nevera enfría poco más que el metal y donde el buzón, se encarga de recordarnos que toda Compañía tiene a un gabinete jurídico detrás, el padre dedicase habitualmente un puñado de las monedas que conforman el mezquino presupuesto diario, a entregárselo como donativo a una Asociación como por ejemplo el Grupo Neonazi Hammerskin. ¿Qué pensarían su compañera y sus hijos?, y a Ustedes, ¿qué opinión les merecería semejante conducta?.

Es muy difícil conocer el número exacto, pero la tauromaquia en España, durante 2009, un año de pobreza, de despidos y de embargos, se ha llevado en forma de ayudas miles de millones de euros. A modo de ejemplo: Madrid se gastó durante Noviembre, 2.720.000 euros en partidas de este tipo. Una sola Comunidad en un solo mes, se deja en asuntos taurinos el equivalente al subsidio de desempleo para 6.476 familias. Ustedes calculen y reflexionen: si eso no es un insulto además de una inmoralidad, pues ya me dirán qué lo es.

Y yo, no veo cuál es la diferencia entre ese padre desquiciado que priva a los suyos de parte de las migajas con las que se alimentan para contribuir al mantenimiento de una caterva de salvajes, y unas administraciones incapaces de ayudar más a los ciudadanos en precario, pero siempre dispuestas a entregar euros para que sea viable económicamente una actividad basada en la tortura y en la muerte de un animal. Cuando en un País, la brutalidad con seres vivos considerados inferiores se permite y se subvenciona, es que algo funciona mal no sólo en las cabezas de los gobernantes, sino también de unos ciudadanos que lo consienten sin rechistar, mientras muchos de ellos acuden a la caridad ajena para de comer a sus hijos.

Ya, ya sé lo que dirán unos cuantos: que otras aficiones, actividades y empresas también reciben ese bálsamo del erario público para poder subsistir; nada que objetar en cuanto a lo execrable de dilapidar fortunas en cuestiones no sólo no prioritarias, sino también en engordar las cuentas corrientes de ciertos parásitos, pero es que encima en este caso, estamos hablando de sufragar una tradición que se coja por donde se coja, va dejando un reguero de sangre y de vergüenza. Y no de cultura ni de arte Señores, no se confundan, que un crimen es un crimen aunque el matador tenga categoría de maestro y la víctima, “haya nacido para eso”. Aunque el Estado y las Comunidades lo paguen.

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