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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Triste Navidad

Ángel Morillo (Badajoz)
Redacción
lunes, 21 de diciembre de 2009, 06:16 h (CET)
¿Triste navidad? Cómo se puede pensar semejante disparate. La fiesta de la familia por excelencia y la que más la ensambla no es posible que pueda ser triste. Aunque no sea nada más que por estar juntos y compartir no sólo bienes materiales –ahora por desgracia, en muchos casos, muy pocos- sino también cariño, la navidad no puede ser triste... Pero, para muchas personas, ésta lo será.

Mientras habrá hogares (que raro suena ya eso de hogares), los más, afortunadamente, en los que cueste trabajo ponerse de acuerdo en el tamaño de los langostinos o los carabineros, en otros, huelga la discusión: ¡No hay, ni para mariscos, ni para nada que se pueda parecer! Y por desgracia, o por algo peor que prefiero no decir, para muchas personas ni siquiera eso. Habrán de conformarse con el “especial” de cáritas.

Así, sucederá, que muchos no sabrán que manjar seleccionar para cada día de las fiestas porque dispondrán de miles y miles de euros para comprar (y no me refiero a banqueros y ejecutivos de los bancos que el gobierno no piensa grabar con más impuestos -caso único en la UE-, ni a empresarios o deportistas de élite y farándula que, en casos, incluso trampean al fisco aún a pesar de disponer de esas famosas SICAVs para no soltar un euro; sino a otros que se valen de la demagogia y la asechanza para conseguir sueldos estrambóticos, más los “extras” correspondientes) y un gran número, escandaloso ya, por culpa de la mala gestión de ellos y como consecuencia del bajo poder adquisitivo, no tendrá necesidad de elegir: solo “disfrutarán” de una opción para todas las fiestas.

No obstante –perdón por la reiteración anual- nace el niño Jesús que, en este País, se sea creyente o no, es el símbolo de la pobreza, de la humildad, de la decencia, de la honradez, de la paz, de la concordia, de la solidaridad y de todas las virtudes que atesoran muchísimas familias que a todos desean lo mejor. Incluidos, ¡también!, los que con su avaricia les han despojado de lo poco que tenían.

Mas, si para alguien será triste la navidad muy especialmente, es para todas las mujeres que sufren malos tratos por culpa del machismo que generó la mala educación, la intolerancia, el egocentrismo, la vil perspicacia, las fobias y las cobardías, entre otras, de tantos y tantos que por ello se creen más masculinos sin saber que son vulgares majaderos. Para ellas y para todas las mujeres que hacen alegre la navidad y la vida con su fidelidad y sacrificio diario, esta mí humilde felicitación de sensibilidad: “Tierna y frágil como una gacela del infinito/ Deliciosa y sutil como una brisa/ Generosa y fiel como el cielo/ Humilde y sencilla como la mirada de un niño/

De exuberante e inocente desnudez/ Como el nacimiento de una rosa/ Como la frialdad de la primera caricia… La mujer es, verdaderamente, una delicia para los sentidos”.

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