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Opinión
Etiquetas:   Opiniones de un paisano  

Hermann Tertsch, la cólera de Aguirre

Mario López
Mario López
domingo, 20 de diciembre de 2009, 09:30 h (CET)
Hermann Tertsch está que le llevan los demonios. No cesa de escupir espumarajos por la boca. Espumarajos, sapos y culebras. Y, también, proclama que la doctrina guerra civilista de Rodríguez Zapatero le ha llevado al hospital. Augura que aún vendrán tiempos peores y que nosotros los progresistas la emprenderemos a mamporros contra todo aquel que ose llamarse demócrata, en referencia a los herederos del franquismo.

Y que otros como él vendrán a dejar sus huesos en otras barras de otros bares en venideras madrugadas. Yo es que, más que nada, por lo desaforado que le noto, casi prefiero dar más crédito a la sosegada versión de la policía. La policía insiste en que «ese señor estaba bebido» y tuvo una reyerta de bar con otro parroquiano del famoso piano-bar Toni 2. Conociendo como conozco el carácter arisco del señor Tertsh y acostumbrado como estoy a salir de copas, tengo para mí que don Hermann hace muy mala bebida y si en frío se le calienta la boca, qué incendio no le sobrevendrá en caliente. Bueno, ya se le pasará. Afortunadamente para don Hermann (y para nosotros mismos también), la mayoría de los progresistas somos hombres de paz y mucho más demócratas que los herederos del franquismo. Por mucho que se empeñen ellos en proclamar que Franco nos trajo la democracia, la realidad es que Franco nos trajo la guerra, la dictadura, la represión y, eso sí, su muerte nos trajo la democracia. Pero que quede claro: fue su muerte y no su vida la que nos hizo libres. Hay violentos de izquierdas y de derechas señor Tertsh, pero la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país llamado España, no es capaz de matar una mosca y, desde luego, es mucho menos vehemente que usted. Le deseo de corazón, don Hermann, que se mejore y que en cuanto esto suceda recobre la serenidad y la templanza que tanto anhela su telúrico espíritu, tan propenso al arrebato.

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