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Etiquetas:   Disyuntivas  

Rutas desafiantes

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
domingo, 20 de diciembre de 2009, 09:23 h (CET)
Serán muchas o muy contadas, todas o casi ninguna, las posibles rutas a nuestro alcance por los caminos de la vida. Muestran los retos que tenemos por delante y exponen una variedad impresionante de DIFICULTADES cambiantes, nunca son totalmente idénticas. Los obstáculos pueden ser enormes y las metas difíciles; es evidente que no todos podrán acceder a los mismos objetivos, suponen un amplio espectro de posibilidades. También, las inquietudes de cada individuo irán desde los desinteresados abúlicos, a los preocupados por cada experiencia personal o social. Lo que para unos es un reto, no lo es para otros, o lo será bajo diferentes maneras y repercusiones. ¿Cómo nos situaremos ante esas manifestaciones vitales? ¿Nos dejaremos llevar sin estridencias? ¿Pretendemos una mayor participación personal? ¿Con qué grado de implicación?.

Permanecemos en una confrontación permanente desde que nacemos. Bien frente a situaciones naturales, hambre, instintos, penurias y malas sensaciones; como afrontando otro tipo de relaciones, sobre todo sociales, en las que tropezamos con los demás humanos. Durante esas controversias es habitual que nos veamos en plena ruta del OMBLIGO. Me explico. Necesitamos a los demás para la consolidación de lo que somos; nos discuten, nos enseñan, nos ayudan y nos ponen trabas. Sabemos que todo esto conviene, es imprescindible, para una correscta elaboración de la propia personalidad. Lo sabemos, pero nos desafía la creencia contraria, la de que somos el centro del mundo; cada uno un centro nuclear y radical. ¿Cómo circulamos por esa tendencia? Observemos las presencias de tal comportamiento; si uno es catalán hoy en día, ateo, católico, como de cualquier otra adscripciòn. Nos complace el discurso prepotente, a pesar de la sapiencia que lo invalida, por su escaso fundamento.

A través de los recorridos diarios por los que deambulamos, abundan las teclas con matices de todo género. Obligados o de buen grado, unos días tocamos en Re y al siguiente tocamos en Fa. Precisamos de los contactos con circunstancias y realidades innumerables. No estamos hechos para un solo pensamiento, ni para una característica exclusiva. La ciencia, la familia, profesión, política, brutalidad o ternura; van provocando conexiones con cada sujeto en particular. Abocados al funcionamiento de esas REDES, no es posible evitarlas, forman parte de la más genuina esencia de las personas. Como son unos tentáculos omnipresentes, no es posible abarcarlos en toda su extensión; por lo tanto, la desorientación y el aturdimiento los sufrimos cada día. Esta red no dispone de indicadores rotundos ni semáforos fijos. Aunque lo pretendamos, la solución segura es una entelequia; las señales nos conducen a trayectos inseguros de obligado recorrido. Hemos de contar con ellos, con su ambigüedad; constituyen una de las principales asignaturas pendientes.

Un problema de los caminos es que suelen tener bifurcaciones. Si las tomamos a la ligera, la meta soñada puede acabar en un descampado sucio y abandonado. La opción elegida debiera adaptarse a las aspiraciones y posibilidades de la gente implicada, aunque esto suena a milongas vacías cuando observamos la marcha de las conductas sociales. De antes y de ahora. Veamos si no las andanzas por las avenidas del enfoque económico, desequilibradas desde los comienzos. Algo así como la DESVIACIÓN ECONOMICISTA. El clásico utilitarismo de Adam Smith, a todas luces exagerado; no debemos pedirle al panadero o al carnicero más allá de sus productos, ni su sensibilidad, ni su bondad, apelemos a sus beneficios y egoismos, eso bastará para el buen resultado económico.

Con tal planteamiento, la desviación y el despiste son notorios; a la fuerza habremos de encontrarnos descentrados si hemos seguido ese camino durante más de dos siglos. Por una razón muy sencilla y olvidada a la vez. Los caminos de cada persona están llenos de cruces y redes; junto a otras tramas de una enorme complejidad. Si de una manera obsesiva nos empeñamos en derivarlo todo por una sola vía, a lo más que llegaremos es a un CALLEJÓN sin SALIDA. De esa manera, le amputamos al ser humano, a cada uno, las demás posibilidades; le desaparecen de la vista las bifurcaciones y las nuevas trayectorias. Sin embargo, pese a tales consideraciones, esta desviación y su falta de salidas adecuadas es la que se lleva; con arreglo a ella se organizan los servicios ciudadanos, Sanidad, Escuelas y Universidades, Justicia …El ciudadano como persona se aprecia arrumbado, como un minúsculo pigmeo, en la lejanía. ¿Acaso detectan ustedes las tendencias contrarias en los ambientes de hoy?

El mencionado A. Smith intuyó que el camino exclusivo de la economía no era una buena solución. Escribió también sobre los sentimientos morales, simpatía, generosidad o espíritu público solidario. Una vela dedicada a los diabólicos números, rotunda y predominante. En segundo término, como una especie de suavizante, los comentarios sobre las cualidades precisas para una buena atención humana, como si fueran suficientes unos meros comentarios. Son disquisiciones que ponen de manifiesto un olvido flagrante y de nefastas repercusiones de cara a los ciudadanos. No se tiene en cuenta el PUNTO de PARTIDA adecuado para un trayecto satisfactorio. ¿Cuál es? ¿Está próximo a cada individuo? ¿Es fácilmente accesible? No caben demasiadas dudas al respecto para un buen trayecto que merezca la pena; la salida ha de iniciarse desde cada persona, sólo a partir de ese punto se irán ampliando las deliberaciones. Con un comienzo bien dispuesto, caben los desarrollos satisfactorios. Un planteamiento ajeno a la persona crujirá por las cuatro esquinas.

Las dificultades son inherentes a dichas andanzas, el carácter placentero de las mismas suele ser esporádico. Además, se tropieza con las confrontaciones , circunstancias ambientales y otros caminantes. Se establecen tensiones de diverso calado, de una progresión sucesiva o de presentación simultánea. Vienen a realzar la importancia de las ÁREAS de CONFLUENCIA, donde coincidan las andaduras de las gentes diversas. Son zonas propicias para los contactos; de los implicados dependerá el cariz que tomen esas relaciones. Desde una cercanía de simple proximidad física, sin casi contacto propiamente dicho, pocas novedades esperaremos. Se pueden alcanzar niveles de verdadero intercambio y colaboración cultural o comercial, de satisfacción persona o de duros enfrentamientos. Serán relaciones abiertas a diversas posibilidades. Allí se gestan cambios de rumbo o reforzamientos del proyecto emprendido. ¿Afrontamos con una disposición de franqueza esas relaciones? ¿Las aprovechamos para contactos creativos y superadores? Otra cosa es que se menosprecien los contactos en sí. De lo cual vamos bien servidos.

Los DILEMAS de cada viajero, y todos viajamos, son constantes y de múltiples facetas. La vida se encarga de ponernos frente a ellos, a cada momento le corresponden nuevas dudas y planteamientos. De la respuesta dada a los desafios, de los caminos emprendidos, devienen conductas y CONSECUENCIAS importantes; aunque no sean reconocidas, se producen. Así surgen, los ciclos de violencia, corrupciones de alto nivel, crispaciones de la convivencia, crueldades, soluciones finales contra la vida, aborto, guerra, hambrunas. Son algunas de las consecuencias.

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