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Contradicciones en Cataluña

Wifredo Espina
Wifredo Espina
@wifredoespina
sábado, 19 de diciembre de 2009, 05:12 h (CET)
Cataluña ahora no sabe muy bien lo que quiere. Está desconcertada, desorientada. A causa, seguramente, de los acelerados cambios que está experimentando su sociedad, pero, principalmente, por la escasa talla y el desapego de la realidad de la mayoría de sus políticos. Estos, con la complicidad de ciertos medios, son quienes en gran medida provocan esta desorientación y desconcierto.

Citemos, como simples botones de muestra, tres cuestiones, de distinto calado pero ilustrativas, que son objeto de discrepancia y confrontación en el hemisferio político-mediático y que, quiérase o no, acaban repercutiendo en la vida social.

La más reciente, por haber sido aprobada inicialmente por el parlamento catalán, la iniciativa de prohibir las corridas de toros. A parte de motivaciones “pro animales”, en el fondo hay un planteamiento identitario, erróneamente utilizado ya que las corridas de toros forman parte de la tradición catalana. Se podrá, legítimamente, estar a favor o en contra de este espectáculo, podrá gustar o no gustar, pero no se puede alegar que es un hecho españolista, porque es también muy catalán. Recuérdense las plazas de toros que han tenido y aún tienen algunas ciudades catalanas, empezando por Barcelona.Y no se olvide la afición que sigue viva en los Països Catalans, por ejemplo en Valencia y, sobre todo, en la región catalana de Francia, la llamada Cataluña Norte, donde hay importantes movimientos a favor de los toros. A ver si resultará que se prohíben en Cataluña y para ver corridas, como en tiempos franquistas ciertas películas, habrá que ir nuevamente a Perpiñán...

Otro tema de más fuste. Se defiende el concepto, la identidad y la realidad histórica de los PaÍsos Catalans, pero a la hora de reclamar reconocimiento jurídico-político, derechos y la independencia sólo se tiene en cuenta la Cataluña del principado. ¿En qué quedamos: todos los Països Catalans o solo Cataluña y nos olvidamos de aquellos? ¿No queremos que TV3 sea también para Valencia, Mallorca y Cataluña Norte? Convendria más coherencia.

Otra contradicción. Mientras se defiende a capa y espada, al menos aparentemente, el respeto íntegro del Estatut, que está debatiendo el Constitucional, y que, pese a suponer un paso importante en el autogobierno, está dentro del modelo del Estado de las Autonomías, por otra parte, con gran entusiasmo y aparato propagandístico, se organizan –supuestamente por la sociedad civil, claro está, alentada y ayudada por políticos- consultas o referéndums a favor de la independencia y de un Estado propio. O bien aquella defensa del Estatut es una simple estrategia o pantomima para algunos, o está en clara contradicción con la reivindicación de la soberanía y un Estado catalán. Todo es legítimo, lo que no quiere decir legal, pero formalmente es contradictorio.

No se puede vivir siempre en un estado permanente de desorientación y desconcierto. Lo malo es que los políticos no parchen estar dispuestos a aportar luz ni soluciones prácticas en esta compleja y desestabilizante situación.

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