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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

PSC y ERC se bajan los pantalones ante ICV

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 19 de diciembre de 2009, 05:08 h (CET)
El hecho de que una parte de la izquierda nacional esté, todavía, anclada en la Edad Media y siga pensando que, la sociedad, sólo está formada por siervos de gleba y señores feudales parece que, a cualquier persona normal, le resultara algo demodé, anacrónico y difícil de explicar a las nuevas generaciones, acostumbradas a los ordenadores, móviles, viajes espaciales y energías alternativas. Sin embargo, entre estos dinosaurios del pasado, todavía podremos encontrar a algunos grupos, supervivientes de los hombres del Neandertal, que siguen sosteniendo las viejas rencillas y la rebelión de las masas como sistema de lucha contra la opresión, pensando que, el Mundo, no ha evolucionado y que los caciques de pueblos y pedanías todavía siguen ejerciendo el derecho de pernada sobre las doncellas casaderas y que aún se estilan las rebeliones reivindicativas en contra de los patrones que los mantienen en la pobreza y los humillan. Uno de estos corpúsculos, para los que, el tiempo y la gran evolución social de los últimos siglos, parece que no ha hecho mella; siguen empeñados en su lucha contra la civilización, en su defensa del inmovilismo contra la natural evolución de la sociedad y, en la pretensión absolutista de que, todos los ciudadanos, se han de avenir a pasar por la apisonadora de sus trasnochadas ideas y principios igualitarios. Naturalmente me estoy refiriendo al señor Saura y a su partido ICV.

Si en algo parece que están todos de acuerdo es que, el sistema igualitario que propugnan, supone que unos deben trabajar para que los otros descansen, pero no mediante una forma racional de turnos de trabajo ( algo que hace años que está inventado), sino que los que trabajen que se esfuercen, adquieran conocimientos y prosperen en la vida por su empuje y sacrificio, han de estar dispuestos a repartir sus ganancias con aquellos otros antisistema, okupas, intelectuales de pacotilla y “progres” de cafetín, vagos y resentidos para que así, unos y otros, compartan en las mismas condiciones la pobreza que tamaña insensatez comporta. La muestra la hemos tenido, recientemente, con este espectáculo verdaderamente delirante, decepcionante y esperpéntico que nos ha deparado estos días el Parlament catalán con esta parodia, más propia de la Trinca que de personas serias, en la que el Tripartit ha dejado al aire sus interioridades y ha demostrado que, cada uno de sus integrantes, va por su lado, sin que le importe un ardite lo que es beneficioso o no, para el pueblo al que representan.

El Impuesto de Sucesiones ha devenido ser algo más que un impuesto, porque los sucesivos aumentos, añadidos, y modificaciones al alza, que viene experimentando desde que se estableció, lo han transformado de modo que, lo que debería haber sido, un impuesto normal, más bien simbólico, sobre el caudal hereditario, se ha convertido en un impuesto confiscatorio en el que, la parte del león se la lleva el Estado; y todo ello sin tener en consideración el hecho de que, el causante, se hubiera esforzado, a través de toda su vida, en conseguir un patrimonio que le permitiera morir en paz pensando en que, con lo que les dejaría a sus deudos estos podrían subsistir. Contrariamente a las pretensiones equivocadas y fuera de lugar del señor Saura y los suyos, no son los poseedores de grandes fortunas los que salen perjudicados con un Impuesto de Sucesiones de tarifa alta, por la sencilla razón de que, los grandes terratenientes, banqueros, hombres de negocios y potentados, ya tienen sus SICAV, sus empresas familiares, sus sociedades interpuestas y mil otros medios para evadir el pago del impuesto. Por el contrario, es la clase media, aquellos que legan a sus herederos unos pisos, o una tierras de labranza, o unos pocos solares, los que se ven obligados a pagar cantidades excesivamente elevadas al fisco, sin que, por otra parte, dispongan de las asesorías, de medios materiales suficientes o del conocimiento adecuado de los trucos legales para evitarles ser pasto de la avidez recaudatoria de los omnipotentes miembros de la Hacienda Pública.

El señor Saura y los suyos, seguramente para destacarse, conseguir votos de aquellos que piensan que todo el que tiene algún dinero es porque se lo han regalado o es hijo de algún ricachón que se lo ha ganado especulando; en su cerrazón mental y en su intento de desestabilizar la sociedad –en lo que llevan metidos desde que se restauró la democracia –, prefieren hacerse amigos de okupas, convivir con extremistas antisistema y hacerles el paripé a los que queman retratos de los reyes y los que organizan actos separatistas –con los que procuran no meterse –; antes que enterarse de que, si uno quiere prosperar, tiene que trabajar y no dedicarse a ir, por libre, a todas las manifestaciones que se presenten o que cobre por destrozar mítines de partidos políticos, o acudir a todos los botellones de la región y a montar algaradas para protestar contra todo aquello que ellos creen que puede servir para alterar el orden establecido.

Seguramente ICV, en su despiste, ignora que muchos obreros, buenos trabajadores y esforzándose han conseguido crear sus propios negocios, sea un taller, una tienda o un restaurante con el que han mejorado su nivel de vida; lo que les ha permitido, aparte de educar a sus hijos y atender los gastos domésticos, hacerse un rinconcillo con el que se han comprado unos pisos con la ilusión de dejárselos a sus hijos cuando se mueran. Veamos si son capaces, estos comunistas de pacotilla, que se llenan la boca del término igualdad y demás sinrazones, de explicar el porqué el heredero debe pagar a Hacienda casi el tercio del valor de dichos inmuebles si, quien los adquirió, ya pagó sus correspondientes impuestos. El mero hecho del regateo que ha tenido lugar en el Tripartito, el evidente forcejeo para aparecer como los mejores defensores de los ciudadanos y la vergonzosa claudicación de Montilla y Puigcercos ante las presiones de ICV para rebajar unos cientos de miles el límite exento, cuando, en el resto de la Península, resulta que, en la mayoría de lugares, apenas pagan algo y, en muchos otros, a los que los políticos catalanes tanto gustan de criticar, como pudiera ser la Comunidad de Madrid, no pagan absolutamente nada.

Me pregunto, como ciudadano de Catalunya, si estas serán las ventajas que nos ofrecen quienes nos están vendiendo una Catalunya libre, independiente, y autónoma, situada fuera de España. O, ¿es que lo que se pretende es convertir la tierra catalana en algo parecido a la Venezuela de H.Chávez, bajo la dictadura de un “libertador” y con todos bajo el yugo de su bota? Sería conveniente que, en todos estas consultas que se hacen, muchas de ellas apoyadas por CIU; se informara a los ciudadanos, antes de que emitieran su voto, cuál va a ser el sistema de gobierno que se ocuparía de los catalanes; para saber si, como esperan los ingenuos de la burguesía, se van a respetar los principios que rigen la defensa de la propiedad o, si lo que se nos quiere implantar es un régimen totalitario, regido por comunistas y socialistas, en el que debamos “saborear” las mieles del bolchevismo, tal y como debieron sufrirlas aquellos que estuvieron bajo el yugo comunista hasta la caída del nefasto Telón de Acero con el derribo del Muro de Berlín. El condenado tiene derecho, al menos, a saber la forma en la que será ejecutado ¿o no?

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