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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

La guerra del PP

Mario López
Mario López
viernes, 18 de diciembre de 2009, 09:20 h (CET)
Nada de cuanto sucede con y en la oposición me sorprende lo más mínimo. El 14 de marzo de 2004 ya anunciaron que harían todo lo posible para echar a los socialistas del Gobierno, pues nunca consideraron legítima la victoria electoral del PSOE. Durante todo el primer gobierno de Rodríguez Zapatero la estrategia del PP consistió en abundar en la teoría de la conspiración y en acusar al presidente de asesino y cómplice de los terroristas de ETA, organizando las más incivilizadas broncas que se recuerdan en el Congreso de los Diputados y tomando la calle de la mano de la Conferencia Episcopal, profiriendo centenares de insultos contra el presidente del Gobierno en el intento de transmitir a la ciudadanía una imagen del mismo pusilánime y desorientada.

Cuando el PSOE vuelve a vencer en las elecciones generales del 9 de marzo de 2008, el PP cambia de estrategia; atenúa el griterío en el Congreso, deja en un segundo plano la teoría de la conspiración y opta por oponerse sistemáticamente a todas y cada una de las iniciativas del Gobierno tachándolas a todas ellas de nefastas. El PP se subió en cuanto pudo al poderoso tren de la crisis económica para abrir un nuevo frente desde el que atacar al Gobierno con una artillería ya verdaderamente letal. En pocos meses el PP ha conseguido convencer a una parte importantísima de la población de que la mala gestión económica del Gobierno nos ha llevado a esta triste situación que estamos padeciendo. Y, ahora, se han subido a un nuevo tren que les ha venido como agua de mayo: el poderoso tren de Amenatu Haidar. Ahora el PP se desmarca del Gobierno y del Parlamento para intentar convencernos de que la culpa del conflicto del Sahara la tiene el presidente Rodríguez Zapatero. Poco importa que Villa Cisneros (actual Cajda) o El Aaiun se construyeran en 1884 y bajo el régimen de Franco, respectivamente. Poco importa que los acuerdos de Madrid se firmaran estando el partido que hoy nos gobierna en la clandestinidad y Franco muriéndose en la cama. Poco importa que haya habido tres presidentes desde la Marcha Verde hasta la llegada de Rodríguez Zapatero a la Moncloa, sin que nadie hiciera nada por resolver un asunto que, por cierto, está en manos de las Naciones Unidas. Pero, para mayor cinismo, el PP saca pecho haciéndonos ver que durante el Gobierno de Aznar se le plantó cara a Marruecos, ¡¡con la reconquista de Perejil!! No se puede ser más cínico y grotesco. La oposición ya tiene toda la artillería batiendo el frente gubernamental. Pues por si esto fuera poco, emerge el periodista Hermann Tertsh para elevar unas lesiones sufridas en una reyerta de bar a la categoría de heridas de guerra; de la guerra que le tiene empeñado contra los supuestos abusos de un Gobierno a su parecer totalitario y de una prensa supuestamente secuestrada por el poder que, según él, no hace otra cosa que verter todo tipo de injurias contra su persona. Y, para acabar de rematarlo, emerge la presidenta de la Comunidad de Madrid para darle la razón. La derecha no está dispuesta a seguir en la oposición y, de hecho, está haciendo de España un reino de taifas, dotando a cada una de las comunidades que gobierna de las dosis necesarias de insolidaridad para acabar destruyendo al Gobierno de la nación. A eso le llamo yo patriotismo. Felipe González ha confesado hace algún tiempo que perdió ante Aznar, entre otras cosas, porque no puso demasiado empeño en vencerle considerando que era demasiado peligroso que la derecha volviera a perder unas elecciones. Espero que Rodríguez Zapatero no sea de la misma opinión. Lo último que yo podría desear es que nos gobernara una derecha totalmente fanatizada como lo está la que en la actualidad representa el PP.

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