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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

ZP sería, para Dalí , “El Gran Improvisador”

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 17 de diciembre de 2009, 08:16 h (CET)
Que al señor Rodríguez Zapatero se le están poniendo las cosas difíciles, creo que nadie lo puede dudar. Lo que le sucede es que es un personaje que, para gobernar España, ha venido utilizando una serie de trucos que nada tienen que ver con lo que, para el señor Henry Kissinger, sería el acertado obrar de un “buen estadista”, según deja explicado en su libro “Un mundo restaurado” cuando dice: “Al estadista no hay que juzgarlo solamente por sus concepciones, porque al revés del filósofo, debe ejecutar su visión. Y el estadista confronta inevitablemente la inercia de su material y el hecho de que las otras potencias no son factores que puedan ser manipuladas, sino fuerzas que deben ser conciliadas. Su instrumento es la diplomacia que concilie las aspiraciones particulares con un consenso general”. Por desgracia, nuestro señor Presidente tiene un concepto propio y muy particular de cómo se debe gobernar un país que, por supuesto, no lleva implíta la necesidad de llegar a acuerdos con la oposición ni conciliar actuaciones conjuntas, que puedan redundar en bien del país o sea de España. El señor Zapatero por no ser, ni es un buen socialista; al contrario, para él su máxima aspiración es rendirse culto a si mismo, a su propia persona y, por ello, su ego se sublima cuando, convencido de estar en posesión de la razón y de que, sus adversarios, son una serie de ineptos que no merecen que se les conceda el beneficio de la duda ni el perder tiempo con ellos explicándoles sus proyectos e intenciones; logra convencer a la ciudadanía del hecho de que, sin él, sin su inteligencia y su preocupación por el pueblo, España no podría salir de la crisis.

ZP no planifica; no se asesora; no estudia en profundidad los problemas antes de intentar resolverlos; no admite los consejos ni de amigos ni las recomendaciones de sus adversarios políticos; no señores, el sistema de dirigir España de ZP se limita, pura y llanamente, a ir improvisando, a buscar la solución de los problemas que se le presentan no intentando preverlos o encargando a sus asesores que le propongan distintas soluciones para evitarlos; no, señores, el los afronta con las medidas que improvisa en su magín, sean buenas, malas o regulares porque, para él, siempre resultan ser las “adecuadas”. Así, cuando le conviene nos dice “que no existe la crisis” o que para el 2009 “se acabará el desempleo” y que, a primeros de año, ya habrá levantado el vuelo la economía de nuestro país. Y todo esto cuando la crisis ya se cebaba en nuestra burbuja inmobiliaria, el desempleo se engullía cientos de miles de nuestros trabajadores o, cuando todos los indicadores económicos dan por seguro que, España, será de las últimas naciones en salir de la recesión, porque somos los que más paro generamos, los que tenemos más déficit público, los que más nos estamos endeudando y la nación que más número de empresas, pequeñas y medianas, estamos destruyendo cada día. Pero ZP está satisfecho de sí mismo y sigue pensando que todos están equivocados menos él.

Por todo esto, señores, cuando algo le falla, cuando las cosas no salen como tenía previsto y sus planes no son aceptados por quienes él cree que deben hacerlo a pies juntillas; entonces monta en cólera, desbarra, se desgañita y vocifera a quien tenga el humor de escucharlo, aduciendo que, los que no se han plegado a sus imposiciones son “desleales a la nación”, “no se preocupan de remediar el desempleo” o les importa una higa porque se mueven por el simple “interés partidista” y les falta “más lealtad y madurez intelectual con España”. ¡Incomprensible, señores, incomprensible! Vamos a ver, señor ZP, si es capaz de razonar medianamente bien y contemplemos lo sucedido en este evento que, a usted en particular, le ha puesto de los nervios. Esta famosa reunión de los Presidentes de las autonomías, para exponerles sus planes, recogidos en su famosa “política de sostenibilidad”, ha sido un prodigio de improvisación, de falta de información, de precipitación por parte del Gobierno que no traía los deberes hechos y, por si faltara algo, de falta de respeto por los representantes de las autonomías a quienes se les entregó el borrador de las propuestas de ZP, cuando entraban para celebrar la reunión de la tarde, sin darles tiempo a estudiarlas, a consultarlas con sus asesores y a poder formular las alegaciones, objeciones o pedir las aclaraciones precisas para poder opinar, con conocimiento de causa, sobre ellas.

No es de recibo, señor Zapatero, pretender que los presidentes autonómicos, representativos de las distintas sensibilidades políticas, comulguen con ruedas de molino para que usted salga satisfecho de la reunión. En primer lugar, la oposición no está para darle regalos al Gobierno, por el contrario, tiene el deber de analizar con lupa todas sus actuaciones y verificar, con minuciosidad, cualquiera de las medidas que pueda intentar implantar en sus mentadas propuestas que, como es evidente, van afectar a todos lo ciudadanos de la nación. No se puede acudir a una reunión de presidentes de autonomías con los deberes sin hacer o mal hechos, porque no se trata de una clase de párvulos ni de personas que asisten a una conferencia para aprender, sino que son personas expertas, bien preparadas, acostumbradas al gobierno de sus territorios y, por tanto, perfectamente capaces para juzgar, con suficientes conocimientos de la materia, cualquier proposición que se les quiera hacer. No se trata de descalificar todas los temas aportados por ZP, de los cuales, seguramente, habrá muchos aceptables y realizables; pero lo que no se les puede pedir, a quienes se les someten una serie de medidas que puedan concernir a sus representados, es que admitan meras promesas, generalidades, iniciativas para crear grupos de trabajo para que diseñen otras propuestas para aplicar nuevas medidas laborales o nuevas políticas industriales, etc. En definitiva, un grupo de pautas o actuaciones no lo bastante concretas y clarificadas a causa, sin duda, de haberlas elaborado con improvisación y premura para poderlas presentar a tiempo.

Un fracaso sonado para Zapatero y la demostración de que, si el PP se empeña y se deja de complejos, utilizando una estrategia coordinada y haciendo valer el ejemplo de sus comunidades y la valía de las medidas que pudiera adoptar por su cuenta, no le sería tan difícil demostrar, ante los ciudadanos, que el que constituye un verdadero peligro para la nación no es la derecha, ni los empresarios, sino un gobierno débil, incompetente, que lleva ya 6 años en el poder y ha conseguido lo que nadie, ni el más pesimista, hubiera nunca podido imaginar ¡convertir a un país próspero y bien considerado, en una nación con la sangría de un paro de 4’4 millones de personas, endeudada, con una flujo de empresas que desparecen diariamente y, con la triste perspectiva de ser de las últimas en conseguir salir de la recesión, mientras el déficit público, admitido por el Gobierno, para el 2009 se establece en unn 10% ¡Menuda herencia nos van a dejar el señor ZP, sus compañeros en el Ejecutivo y sus amigos de la farándula, los señores de la ceja!

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