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¿A qué huele el Atleti?
Daniel Sanabria
Algo huele a podrido en el Atlético de Madrid. No se entiende que un club con la misma plantilla que el año pasado –exceptuando el estorbo de Heitinga y la llegada de Asenjo– esté a un punto del descenso cuando ya se ha disputado el primer tercio de campeonato. Lo dijo Sinama Pongolle un día de calentón: “aunque se marche Abel la mierda puede seguir estando aquí”. Contundente y lapidario, el delantero francés ha acertado de pleno con sus pronósticos. Quizá es porque sepa dónde está el problema rojiblanco.
El caso es que el mercado de Navidad está a escasos días de su apertura y Quique Flores ya ha reiterado que no necesita fichajes, que le basta con lo que hay. Considero a Quique un tipo que se viste por los pies y talentoso para esto del fútbol, pero algo me dice que lo que piensa no concuerda con lo que afirma. El pasado domingo el banquillo rojiblanco lo formaban Pernía, Pablo, Antonio López, Raúl García, Camacho, Sinama y DeGea. Si esta es la solución que tiene Quique para arreglar el problema, el Atleti está en Segunda.
El entrenador rojiblanco está visiblemente desbordado por la situación actual del club. Se pensaba que aquello del pupismo atlético era una leyenda urbana y ahora se da cuenta de que el Atleti dispara habitualmente por la culata. “En este club cada cosa que ocurre es todavía más impredecible que la anterior”, confesaba el domingo Quique en rueda de prensa con el rostro desencajado y la mirada perdida. Pero claro, no necesita refuerzos en invierno…
Si analizamos la plantilla del Atleti, las necesidades futbolísticas son tan grandes que habría que hacer obra y ampliar el vestuario: un lateral derecho de garantías, otro zurdo, un organizador que se aleje lo más posible del perfil de Assunçao y Cléber, un extremo derecho y un delantero. Quizá con estos cinco nuevos refuerzos el Atleti algún día podría mirar al banquillo y encontrar soluciones. Pero desde luego, con lo que hay ahora es una utopía pensar que el club madrileño no necesita fichar.
Todo parece indicar que Cerezo y Gil Marín han dado órdenes claras a Quique para que transmita ese mensaje a prensa y jugadores: me gusta lo que tengo y no quiero nada más, que traducido a términos económicos significa que no hay un duro para fichar aunque el Atleti tenga un pie en los puestos de descenso. Algo huele muy mal en el Manzanares, y ya lo advirtió Sinama: “Abel no es el culpable”. Es decir, que la mierda sigue aquí; quizá sea eso lo que huele tan mal.
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