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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

La amenaza de Aminatu Haidar

Mario López
Mario López
miércoles, 16 de diciembre de 2009, 07:34 h (CET)
Si me muero tú tendrás la culpa y me moriré si no me das lo que te pido ¿No es esto violencia? Hombre, en boca de una niña puede ser que no, que se trate de una chiquillada. Pero en boca de una mujer adulta es, simple y llanamente, violencia. En forma de chantaje, que podría estar justificado ante situaciones de extrema opresión.

Pero, ¿se encuentra Aminatu Haidar en Lanzarote en una situación de extrema opresión? Yo creo que no. En primer lugar, todo el mundo la trata con extrema cortesía. En segundo lugar, tiene en su poder el documento nacional de identidad marroquí y la carta española de refugiado, para irse cuando le venga en gana. En tercer lugar, tiene a toda la diplomacia española trabajando las veinticuatro horas del día para dar con la solución que le permita volver a su casa con dignidad, que es lo que parece demandar ella. Pero lo cierto es que su acción no es NO violenta, como se nos sugiere. Es violenta en grado sumo. Está poniendo su vida en riesgo a sabiendas de que su muerte llevará al Frente Polisario a la guerra. Está exigiendo, sin dar más razones que la suya y utilizando este chantaje violento, que el problema saharaui se resuelva tal y como ella considera que debe resolverse. Ella y el Frente Polisario son los buenos, y Marruecos y España, los malos. Eso en castellano se llama maniqueísmo. Es imposible negociar con alguien que plantea un conflicto en términos maniqueos y exige resolverlos a través del chantaje. El gran escritor Juan Goytisolo, buen conocedor de Marruecos y del conflicto del Sahara, nos ha recordado la conveniencia de tener en cuenta el plan de autonomía que ofrece el Reino de Marruecos para poder llegar a un acuerdo en la región. Tampoco nos vendría mal, aunque sólo sea porque somos españoles, considerar con cierta ecuanimidad la posición de España en el conflicto. Hemos tenido que oír de españoles acusaciones contra nuestro Gobierno de haber abandonado a los saharauis a su suerte. Esto es rotundamente falso. Para empezar, en aquel tiempo el partido que hoy nos gobierna estaba en la clandestinidad. España abandonó el Sahara después de haber sufrido durante dos años el hostigamiento de las guerrillas polisarias y bajo la amenaza de una guerra con Marruecos que irremediablemente se habría desencadenado de haber progresado la Marcha Verde. Nadie se acuerda ya de las miles de familias españolas que tuvieron que huir precipitadamente, dejando en Villa Cisneros y el Aaiun todas sus propiedades, sus empleos y sus afectos. A partir de entonces y hasta mediados de los años ochenta, el Frente Polisario acosó, secuestró y asesinó a marineros españoles. Es decir, no podemos ceder a la presión de Aminatu Haidar, a su chantaje, a sus amenazas de conducirnos a la guerra a través de su propia inmolación, a firmar la solución al conflicto del Sahara en los términos que ella quiera. No. Y lo que ya es bochornoso es que un actor en año sabático se erija en el adalid de una causa para la que nadie le ha llamado y denigre a su propio gobierno. El ministro Moratinos es posiblemente el diplomático mejor cualificado del mundo en asuntos del Magreb y Oriente Medio. No creo que ese actor de marras le tenga algo que enseñar. Muchos somos los que estamos con el pueblo saharaui y, también, con nuestro país y con el sentido común. Defendamos el referéndum. Defendamos la dignidad de Haidar, si. Pero sin perder la nuestra.

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